lunes, marzo 29, 2004

I'll remember you... that is all I can do..

*Listening: My Immortal – Evanescence *
*Mood: Melancholy is a good word… *

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Hoy he ido al colegio y me he portado lo mejor posible. Pensé en matarme sólo tres veces (a tres personas distintas). Vamos mejorando, antes tenía deseos de hacerle daño a todos incluido ese color gris de la sala que me desquicia. Pero bueno. No es mucho, pero lo es todo. En la tarde me retiré del colegio más temprano porque tenía sesión con este “señor”. Me pasé casi media hora con un poco de lectura ligera en mis manos. “Me parece que somos felices” Un título sugestivo para tanta majadería y cosas de “siúticos” como leí por ahí (en el mismo libro), aunque debo admitir que su parecido con una telenovela es enorme y me divierte a mares así que lo sigo leyendo, no por obligación, sino más bien por mantener la mente ocupada en algo semi – productivo, preferible a mantenerme ocupada en algo completamente productivo o viceversa, la gracia es hacer algo, pero no mucho, sobre todo que no involucre colegio. Lo que me recuerda que he olvidado avisarle a mi madre que mañana no asistiré a clases. Damn It!! Bueno, como iba diciendo, me la pasé casi media hora en esa incómoda silla porque una niña de uniforme gris y cinturón rojo con bolso de “winnie the pooh” (y todo) se había “acabronado” con el sillón cómodo, que es el mismo con el cual YO me “acabrono”. Me puse a escuchar música mientras leía y recordaba aquellas viejas canciones olvidadas por completo dentro del mini disc, de pronto me dieron ganas de arrellanarme en mi cama y dejarme llevar por las hadas....

Una melodía suave, dulzona, triste.... I can hear your breathe now... Your breath is deep.. I can hear a Heart beat.. is it yours or is it mine??

And your hands I held in mine.. another river on a pillow… Will you ever miss me sometime ?… I’ll remember you…That’s all I can do…

Your eyes… Now they’re closed… Ando your body… it’s send me to heaven.. I’ll remember You… You’ll be there in my heart…. But I’ll remember


I’ll remember you – Sophie Zellmani

Un voz masculina, fuerte, un público de por medio… los aplausos, una guitarra acústica, las uñas en las cuerdas... las fuertes vibraciones, pero a la vez tan armoniosas...

It’s easy to do... Things that you wanted I bought them for you… You know who I’m… I can love you… wild horses… couldn’t drag me away… I watch you suffer… And now you decided to show me the same…

Wild horses… couldn’t drag me away

I know I dreamed you… I have my freedom, but I don’t have much time…. Tears must be cried… And after we die..

Wild horses… couldn’t drag me away… we would ride them some day


Que puedo hacer contra eso, suspiros y más suspiros... la puerta se abre y entro a un nuevo mundo, preparando los informes para el colegio entre otras cosas. En la habitación se sentía esa brisa suave antes de la caída final... pero que puedo decir... Alea Jacta Est... la suerte está echada... la suerte estaba echada. Ya no había vuelta atrás, mi fiel compañera estaba de vuelta, ¡ay melancolía!, cada día te demoras menos en regresar, te sentí dentro de la habitación, pero aun no vislumbraba que tan lejos llegarías. Más tarde el Sergio con la Cuca me recogieron de tan gris universo y me llevaron a uno aún peor ¿es eso posible? Pues, si, te das cuenta de que cada día hay cosas peores y más extrañas, como ver correr a casi doce guardias en una dirección llamándose por radio y prácticamente ser capaz de identificar a los fumadores y a los bebedores... vamos chicos, que se puede, son sólo ¿2? ¿3? Noooo!! Siete cuadras las que le llevan de ventaja, ni siquiera son gordos, como para decir que les pesaba la panza, pero bueno, lo siguiente fue entrar al estacionamiento subterráneo no sin preguntarnos varias veces qué demonios sucedía. Allí decidimos la ruta a seguir, aún podía sentir la brisa fría que suele acompañarme en los más cálidos días de verano. Pasamos por “Almacenes París” a hacer Dios sabe que cosa y luego a McDonald a revolvernos el estómago con Papas fritas, bebidas y McNuggets. Me duele el estómago ahoritas, eso pasa por comer en “Mierdonald”. De ahí de vuelta al estacionamiento con todas las porquerías “para llevar” mucha gente en el mall y como que la palabra “mucha” y “yo” no congeniamos lo suficiente... En el auto el Sergio empezó a hablar con ese tono tan conocido por mi, la melancolía habló a través de él... ¿Por qué? Dale dime ¿por qué?... dejó de ser curiosidad hace rato, un porqué es necesario... dime ¿Por qué yo? ¿Por qué siempre regresas? ¿Por qué haces “eso”?

Las anécdotas de “aquellos tiempos” no se hicieron esperar, es extraña la sensación que me produce todo aquello, es como de felicidad y tristeza todo al mismo tiempo, pero siempre termina en melancolía… todo es gris o azul...

Siempre he insistido, aunque tal vez no lo suficiente, en que el Sergio escriba todas sus aventuras, son la versión moderna, por así darle un nombre, de las “Aventuras de Tom Swayer”, el siempre me dijo, lee este libro y con él descubrirás todos mis secretos de “cabro chico” Mi Sergio, pucha que tenías razón. No hay nada más que tristeza en las palabras de hoy, una tristeza que probablemente no logre transmitir más allá de un par de palabras demasiado repetidas y de algunos cuadros demasiado familiares. Pero señoras y señores... señoritas y señoritos... hoy... hoy hay un nudo en mi garganta que se extiende por todo mi cuerpo, hoy hay un sentimiento tan profundo de desolación que me da miedo imaginar como será la nada, hoy mi querido público, hoy, es el día en que las tristezas y penurias de la vida convergen en un solo punto y ese punto soy yo, soy sólo yo tratando de hacerles sentir a través de mis palabras, tratando de hacerles ver a través de mis palabras, de oír, de ser capaces de degustar cada “coma”, esto ya no es leer por una desesperación de lectura, no es escribir por que si, es escribir para mi propia satisfacción, para ver todo el laberinto que ha resultado ser mi mente y mi alma y mi ser, en palabras, pensando en que tal vez así cobrarían más sentido, pero la verdad es que el sentido es una palabra incoherente en estos momentos en donde lo único que quiero es estar con aquellos a quienes extraño y aún estando con algunos de ellos les seguiré extrañando como si de su muerte ya hubieran pasado años... y así los años se convertirán en días y los días se contarán uno a uno hasta completar 120 y a los ciento veinte días, que todos sabemos en realidad son 120 años; toda la soledad y desamor volverá a converger en un punto ciego, sólo que ese día no será en 120 años o días, será medido en vidas... sí, en vidas... si mis estimados, en las vidas que no concretaron sus sueños, en las vidas desperdiciadas por falta de coraje y por falta de pasión... por ahí he escuchado que los griegos, si no mal recuerdo, preguntaban al morir uno de ellos, no como había vivido, si no que: “¿Tuvo pasión, vivió con pasión?”

Y Vos?? Tenés pasión??

Así es la vida una amarga decepción

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