lunes, junio 09, 2014

El obsesivo que llevo dentro

El obsesivo que vive dentro de mí es un huevón de mierda que no me deja dormir de preocupación. El obsesivo que llevo dentro es odioso, molestoso, jode día y noche, aunque de noche sus molestias ganan momentum, suben de volumen, tienen más brío.

El obsesivo que llevo dentro de mí es nocivo para mi salud y lo sabe bien. Se sabe grande, se sabe poderoso. Saca pecho y camina con manito en solapa del vestón.

Tenemos los horarios cambiados; ahorra energía de día y se aparece fresco como lechuga de noche, aunque nunca duerme. Me susurra cosas al oído, desde dentro me tironea del pecho y cuando no estoy atenta le agrega peso a mis hombros. Tiene un sistema de cuerdas y poleas con las que se agarra de todos los músculos importantes de mi cuerpo y después hace un nudo gigante en el centro de mí, como a la altura del plexo solar, desde el que se balancea y canta sus baladas trágicas de desastre inminente.

Algunas noches me deja tranquila, pocas y jamás de manera predecible, porque saca sus patrones de conducta de los guiones de las películas de terror. Sabe perfectamente el efecto que tiene el silencio prolongado antes del grito, del desgarro, de la sorpresa infernal.

Es súper bueno para hablar, habla toda la noche, un monólogo constante y consistente, ocupa una lógica difícil de desarmar y elegante. A veces trae diapositivas, vídeos y/o audio. Es pedagógico e incansable en sus enseñanzas, en sus métodos, en sus discursitos de mierda. En sus pruebas de mierda. En sus quizzes sorpresa de mierda.

Yo detesto al obsesivo que llevo dentro.

Lo detesto porque es ruidoso y arrogante, porque cree que se las sabe todas, porque me oprime, porque me humilla, porque me obliga tomar acciones inútiles en sí mismas, innecesarias y debilitantes, me hace comentarios y preguntas estúpidas de las que no puedo escapar ("¿eran tres o eran cuatro? mejor contar otra vez", "no, no, mala idea, muy mala idea... anda, da un paso más, esto es un experimento en la porfía v/s estímulos desagradables, quiero ver qué pasa", "Gooooooooooooood moooooorning, Vietnam, today is a good day to die, so why don't we fucking die today!", "uff, no será muy endeble", " no será poco seguro", "no estarás arriesgando demasiado", "no será mucho esfuerzo sin la seguridad de un retorno", "inversión versus beneficio, pero ¿a beneficio de quién? ¿tuyo? ¡jamás!"), porque con él al lado no se puede vivir.


domingo, junio 01, 2014

Querido Diario #1

Querido Diario:

Hoy fui al supermercado, hacía frío y tal como sucede con otros apéndices externos del cuerpo cuando hace frío cuando se les golpea o sobreestimula, me dolía más que de costumbre escuchar sonidos, ni siquiera ruido, si no que sonidos hechos y derechos. Un niño gritaba en el último pasillo y se arrastraba por el piso con un juguete en la mano. Compré lo que tenía que comprar, lo llevé a la caja y al mismo tiempo que era mi turno para que me atendieran, el niño de los chillidos se puso a gritar detrás de mí, alcancé a escuchar a su padre que algo le decía sobre estar callado en espacios públicos, sin efecto alguno, por supuesto, cuando de pronto siento un empujón a la altura del codo y el chiquillo pasa por mi lado, todavía gritando. Le hice una zancadilla. Fue una buena zancadilla, fue sutil, cuidadosa y secreta. El chico alcanzó a dar otro paso, aunque con menos equilibrio, trastabilló y cayó estrepitosamente. No me arrepiento de nada. Ni siquiera me arrepentiré cuando me alcance el karma el día de mañana.

//Fin entrada ficticia de un diario muy real