domingo, septiembre 23, 2007

Estúpidas risas de Chat

*Listening: Massive Attack - Angel*
*Mood: Lovely*


------------

Odio las risas de Chat, son tan ridículas.

No odio todo lo que es ridículo, aunque probablemente sí la mayoría de las cosas que son ridículas las detesto; sin embargo, las risas de Chat tienen un lugar especial en mi corazón, incluso son peores que las risas abreviadas de los mensajes de texto, creo que tiene algo que ver con las vocales o los sonidos plásticos que retumban en mis oídos cada vez que alguien se ríe por MSN. En serio.

¿Qué es eso de “juas juas”? ¿Han escuchado alguna vez a algún ser humano reírse así? Francamente si mañana llegase a la universidad y un compañero se riese así pestañearía muy rápido y me iría con las manos en los bolsillos mirando el techo, igual como cuando Papelucho se hace el ciego. Aunque hacerse el ciego es más fácil que hacerse el sordo con una risa así tentándome, obligándome a escuchar. No podría evitar pensar que la persona tiene algún tipo de daño neurológico o una mal formación nasal porque, vamos ¡¿quién demonios se reiría así?!

O tal vez no, tal vez no es la ridiculez de una risa inexistente la que me hace detestarla, es la ridiculez del autor de tal carcajada al usarla como si en verdad existiese, es la ridiculez en su máxima expresión cuando golpea las teclas en un espasmo sonoro que se le arranca por los dedos y jura que “juas juas” tiene sentido y esahí, en ese simple acto desinteresado por expresar su regocijo frente a algo, que me deja la crema visualmente, porque claro, todos tenemos (o deberíamos tener), un narrador con voz en off en nuestras cabecitas; de esta manera podemos leer un libro y ponerle distintas voces a los personajes y poder encontrar personas que se parecen a personaje X, a la imagen que nos hacemos de personaje X.

Entonces, tengo a este narrador con voz en off que trata de interpretar la risa que veo en pantalla y resulta, musicalmente, en un bodrio, olvidémonos de inmediato de la armonía, no hay armonía en una risa plástica digna de maniquí constipado, y lo que es peor, en mi caso particular no sólo tengo voces en off en la cabeza -sí son varias-, si no que también tengo imágenes fugaces sobre lo que estoy leyendo, entonces qué veo, ¡oh!, dios mío, ¡sí!, un maniquí constipado con una voz en off que no le sienta, tratando de modular algo que suena como “juas juas”, pero termina como carraspera fenomenal y un trauma que me va a durar toda la vida.

Y aún así hay otros niveles de sufrimiento, existen más risas aparte del “juas”; está el “jjjjjajjajaja” que es una manera poco adorable de atragantarse con un fluido nasal y hacerlo pasar por diversión, está el “ji ji ji” que cada vez que lo veo me pica hasta el pelo y por último el “jejeje”, esta risa no me da tanta urticaria como las otras ya que dentro de todas las variaciones que existen es probablemente la más pasable, aunque sólo la acepto en tríos, un “je” más y me rompería todo el balance verbal y me sería imposible dejar de mirar a la pantalla hasta que otra onomatopeya menos molesta llamara mi atención. Todo esto teniendo en cuenta que yo me codeo con personas que saben escribir relativamente bien, he visto los fotologs, he espiado los mensajes de texto de otros y me da dolor de guata ver esas risas deformes que no entiende más que quien la escribió y los otros idiotas que hablan el mismo idioma subdesarrollado. Al menos tengo que dar gracias por eso, de todas las formaciones y deformaciones que existen del idioma (y consecuentemente de sus onomatopeyas risueñas), sólo he estado expuesta a las menos estrafalarias y dañinas; a la deidad que corresponda, muchas gracias.

No obstante, con toda esta cháchara no he podido siquiera comenzara explicar porque las risas de Chat son tan molestas y ridículas. De todos los sonidos guturales y otros menos grotescos que el hombre ha tratado de sintetizar, esta debe ser la menos lograda, junto con el sonido del perro que hace “Bau Guau”, cada vez que lo escucho me imagino que van a decir Bau Haus y la idea de que eso no suceda me tira de las raíces del pelo, pero hacia adentro, es como esa sensación que las personas como yo tenemos cuando la toalla reseca rechina o alguien pasa las uñas por el pizarrón, de dónde viene, no estoy segura, pero tengan la certeza de que existe.

Pero volviendo a la carcajada. ¿Desde cuándo una persona se ríe así? Las risas son estruendosas, son contagiosas, son espontáneas y amorfas. Nacen de un centro energético que nadie sabía que tenía y liberan la energía acumulada de golpe, es como si todo lo que había antes de la risa hubiese sido silencio y todo lo que viene después no se le compara, la risa es el último soplido que reventó el globo. La risa es demasiado personal y humana como para ponerla en sílabas, o aún peor, en sílabas disonantes e infernales, que corren como tinta negra en papel de arroz, sílabas cuya única función consiste en manchar la pantalla, desfigurarla y quitarle elegancia. Las risas de Chat son ridículas porque parecen zancudos muertos en el techo de la capilla, parecen hipopótamos con hula-hula y a veces, las más, son ñiñitas siúticas en tutú que no saben jugar con barro.

Descanso. Mientras más escribo más me doy cuenta que no es la ridiculez lo que me molesta, porque, después de todo, tan ridículas no son, lo que no quita que me molesten. Es que tengan ese aire pretensioso que odio de las sílabas lacónicas lo que realmente me desagrada, lo que me hace mirar hacia otro lado cuando alguien se ríe. Tal vez producen en mí una paradoja. Son risas que se suceden porque algo es gracioso y representan ese momento explosivo de diversión, en mí, en cambio, producen cualquier cosa menos simpatía (o sus símiles); una carcajada en MSN es casi insostenible, una carcajada en mi ventana de conversación es la gota que derramó el vaso, es la secuencia de letras que me hace fruncir el ceño levantando la ceja izquierda y cambiar de ventana hasta que el descontento se me pase.

Por eso prefiero los iconos gestuales porque no hay nada que diga mejor “muero de risa” que la “equis de” (XD), porque esa es la expresión que toma una cara que se está riendo: los ojos entrecerrados y la boca bien abierta para dejar salir ese estallido en el que se convierte uno cuando algo nos divierte lo suficiente; ¿no me creen?, por favor, la próxima vez que vean a alguien riendo sáquenle una foto, ya sea mental o digital, pero háganlo. Háganlo y verán esas suaves curvas que se forman en los ojos, que tan elocuentemente hemos llamado “patas de gallo”, y un poco más abajo verán que la nariz pierde protagonismo facial para dar espacio a una gran abertura estruendosa e infame conocida como boca, simplemente recuerden, cada vez que quieran poner en letras su regocijo, van a tener que recurrir a todo su ingenio literario para poder explicar satisfactoriamente como suena un buen XD, porque si no lo hacen, entonces se están rindiendo a las masas del Chat y, honestamente, ¿cuál es la gracia de seguir la masa?.
------------

viernes, septiembre 21, 2007

Stay

*Listening: Supermassive Black Hole -Muse*
*Mood: Wired*


------------


¿Qué es lo primero que piensas cuando lees el título? ¿Un imperativo, un lugar donde esconderte? ¿Te imaginas el suave roce de la mano que te suplica que no te vayas en contraposición al estruendo que produce tu partida?

La verdad es que yo me imagino varias cosas, principalmente porque está en mi personalidad descomponer todo lo que encuentro a su expresión más mínima y partir desde ahí, sin embargo, en este caso… no, más bien en este día, lo único en lo que puedo pensar es en una película que se llama así: Stay.


Henry Letham


“Stay” vio la luz en Octubre del 2005 en EEUU y francamente no sé si alguna vez llegó a los cines de Chile, pero por si uds. sí lo saben, les cuento que para los de habla hispana fue traducida como “Tráfico” o “El umbral”, a ver si alguien tiene la respuesta a esta incógnita.

Es una película dirigida por Marc Forster, a quien podemos recordar de Finding Neverland (2004), esa que contaba la historia de amistad entre J.M. Barrie y una familia en la que se inspiró para escribir Peter Pan. Stay fue escrita por David Benioff a quien le conocimos como uno de los guionistas de Troya (2004) y como dato rosa les cuento que es el primer guión original de Benioff; además les dejo un link al final del post por si quieren bajar el primer borrador de la película.

Todo comienza de una manera más bien difusa, se abre la primera escena con un sonido difícil de identificar, luego hay chispas, muchas chispas y la cámara se revuelve de un lado a otro permitiéndonos ver que estamos en una carretera y los autos se nos vienen encima, luego los movimientos bruscos cesan y quedamos, aparentemente, de espaldas sobre el asfalto, mirando directamente a los arcos de una construcción que, a no ser que seamos neoyorquinos, no hay manera de que sepamos que es el puente de Brooklyn. La escena que le sigue tampoco se pone mejor. Vemos a un chico sentado sobre el asfalto y un auto que está en llamas, ambos se ignoran mutuamente, el tráfico está detenido a causa del incendio o alguna otra cosa que no se explicita, mientras la música nos invita a tratar de dilucidar lo que ocurre, pero antes de que podamos, el chico se pone de pie y comienza a caminar en sentido contrario al auto en llamas y así, sin más, se va, sin mirar atrás. La cámara se mantiene en un close-up al chico y de pronto se transforma en un tipo entrado en sus 30 que está despertando al tiempo que la música de fondo se entremezcla con un llanto de bebé.

Desde antes de los 2 minutos ya podemos intuir que esta no será una experiencia cualquiera.

Los protagonistas son Henry Letham (Ryan Gosling), Sam Foster (Ewan McGregor) y Lila Culpepper (Naomi Watts). Henry es el chico de la primera escena, un tipo de 20 años, delgado, pálido y deprimido que ya no está seguro de qué es real y por razones que no quedan muy claras hasta el final, ha decidido suicidarse el sábado a la media noche para su cumpleaños número 21; Sam es el psiquiatra sustituto de Henry, toma su caso después de que la doctora que lo estaba tratando, Dra. Beth Levy, tuviese un colapso nervioso; a través del film trata de ser el ancla de Henry a la realidad hasta que las cosas comienzan a perder sentido para él también. Y finalmente está Lila, que es la novia de Sam, un elemento de apoyo para Sam en la loca carrera contra el tiempo para salvar a Henry.

Marc Forster hace un trabajo estupendo en las tomas, es una película en donde abundan las transiciones entre una escena y la siguiente, en donde la mayoría de las veces podemos encontrar un objeto que hace de hilo conductor entre una toma y otra por muy pequeño que sea. Esta manera de contar la historia aporta mucho, creo yo, a la veracidad del relato, siempre y cuando tengamos en cuenta que se trata de un relato en donde hay un tipo loco-loco que está siendo guiado por otro no tan sano que poco a poco se pasa al lado menos cuerdo del río, cuya novia está viviendo aún dentro de la nebulosa de un reciente intento de suicidio. Siempre y cuando tengamos eso en mente, podemos decir que la narrativa visual ayuda a hacer más realista la historia, si no, es una volada digna de LSD y éxtasis en mal estado.

A toda la trama se le agrega un último personaje secundario que de alguna manera ayuda a sostener el guión, se trata de un pintor francés; Tristan Rêveur cuya obra es desconocida pues la quemó toda antes de suicidarse al cumplir los 21. Obviamente este es el personaje favorito de de Henry de quien nos enteramos ha hecho una presentación para su clase de psicología relacionándolo con la psicosis y ha comprado todos los libros que tratan de él en una librería especializada en arte.

El film además establece ciertas conexiones con la obra Hamlet, de Shakespeare. Es más, sin tener que aguzar mucho la vista notaremos que el apellido de Henry (Letham), es un anagrama de Hamlet y con esa nueva información muchas líneas de la película comienzan a tener cada vez más sentido. Hay más, muchas más, pero verán, cuando comencé a escribir este post no me detuve a planear si es que lo haría teniendo en cuenta que hay personas a las que les molesta saber tanto de una película antes de verla o no, así que para no llenarlos de detalles que podrían terminar arruinando el final para alguno de ustedes, lo dejo hasta acá.

Sepan que es un film que recomiendo aún cuando sea del tipo que encanta total y completamente o que se odia total y completamente, sin término medio. Para mi, vale la pena verlo y, como mínimo, disfrutar de la narrativa visual de Marc Forster, que resulta tremendamente llamativa, inusual e innovadora.

Ahora, si eres una de esas personas obsesivas como yo y *necesitan* saber cada detalle de algo que les gusta, o simplemente ya la viste y quieres compartir tu experiencia, pues por favor, sigue leyendo, pues acá voy a poner las principales conclusiones a las que llegué después de meditar sobre este film, eso sí, si bien llegué a estas conclusiones solita a excepción de dos, no fui la única, por lo tanto algunos son datos que podrás encontrar en otras partes de la red; lo cual no significa que les copié.

Stay & Hamlet

Henry ve a su padre como un fantasma tal como Hamlet lo hace con el suyo. Es la escena en la que Leon y Sam juegan ajedrez y Henry llega, su expresión lo dice todo “Estás muerto, te vi morir”. ¿Cómo se llaman los entes que están muertos y aún así los vemos? ¿Espíritus? ¿Fantasmas?.

Athena odia interpretar a Ofelia en la obra, quien muere sin dar lucha alguna, ahogada en un río, y preferiría interpretar a Hamlet, quien se debate entre la vida y la muerte, tal como lo hace Henry en el transcurso de toda la película. De esta manera se entiende que ella no quería morir en el accidente automovilístico y desearía seguir viviendo, sin embargo ya no hay nada que hacer al respecto

Stay & Freud

En el juego de ajedrez entre Dr. Leon Patterson y Sam Foster, Leon menciona un sueño de un chico en llamas al que se refirió Freud. Trata de un niño que estuvo muy enfermo y su padre lo cuida hasta que muere, entonces le hacen un velorio y lo ponen dentro de un círculo de velas (encendidas obviamente), sin embargo el padre está exhausto, así que se queda dormido en una habitación contigua y sueña con que su hijo está a su lado, sosteniendo su brazo y susurrando “Padre ¿acaso no puedes ver que estoy en llamas?”.

En este caso particular lo que importa no es lo que dijo Freud al respecto, si no que se trataba de un sueño. Importa el cómo los creadores del film nos empujan a hacer la conexión cuando vemos la fugaz imagen de Henry junto al auto en llamas. Es, entonces, una señal para demostrar que todo esto es un sueño, una parte de lo que está sucediendo en la cabeza de Henry mientras yace en el asfalto esperando una ambulancia que nunca llega.

En todo caso -para los curiosos-, pretendo perseguir con afán detectivesco lo que dijo Freud al respecto, asumiendo que la referencia es real, si no, bueno, la desmentiré y haré un lindo post sobre eso.

Stay & Tristan Rêveur

Aparte de servir de base para las acciones que Henry toma el día de su cumpleaños, es el apellido de este artista el que nos indica que todo esto se trata de un ensueño: Rêveur viene de rêve que significa sueño en francés, una vez más un indicio de que lo que sucede en la película no es efectivamente la realidad en la que todos concordamos.

Henry dice que Rêveur comienza una nueva tradición a los 21 suicidándose y bien, resulta simpático observar como los 21 aparecen en el fondo de la trama, ya sea el piso 21 donde se encuentra el estudio de pintura de Lila como el numero de la ambulancia que llega a socorrer el accidente; 2121.

Stay & detalles curiosos

Como ya dije antes, el film está plagado de principio a fin de detalles que me resultaron muy curiosos, detalles que, independiente de si los notamos o no, ayudan a contar la historia. Si me conocen entonces saben que *adoro* este tipo de películas, por lo tanto tuve que zambullirme en este mundo de ensueños al menos tres veces para poder captar todos los detallitos y poder almacenarlos en mi disco duro mental de datos inservibles, por si os interesa, están archivados entre la tabla periódica y las oraciones del mes de María.

El primero que llamó mi atención fue la conversación telefónica de la secretaria que vemos justo antes de conocer a Henry; traduzco:

Secretaria: Simplemente comienzo a beber y a tomar un montón de pastillas, porque de esa manera mato el dolor y así puedo lidiar con él más tarde, simplemente te estoy contando… no te estoy diciendo que salgas a emborracharte.

Sí sé que vas a reuniones, sólo te estoy contando lo que funciona para mi ¿OK?

Es difícil lidiar con esos sentimientos, pues bien, beber mata esos sentimientos. Ese es el porqué.


¿Alguien puede decir “loco de atar”?

Me llamó la atención porque es el tipo de conversación que se tiene en privado o en un bar cuando estás con whiskey hasta más arriba de las orejas, no en tu puesto de trabajo con un tono light, como si estuvieses discutiendo el clima o una receta de galletas de navidad.

Segundo, las pinturas. Las primeras son del puente de Brooklyn desde una perspectiva poco usual y fuera de foco, como si estuviésemos mirando hacia arriba directamente debajo del arco; hay un set de 9 pinturas de esto en la habitación de Sam y Lila justamente en la cabecera de la cama. Hay otra mucho más grande y similar en la librería de arte A.Smith, adonde Sam va a preguntar por Henry y finalmente, después de la escena en la que Henry está en el acuario hay un pequeño lienzo en el estudio de Lila con un lobo marino como con el que estaba Henry.

Tercero, personajes duplicados y hasta triplicados. Cuando Sam va a buscar a Henry a su clase podemos ver por el lado izquierdo de la pantalla, en primer plano, que cuando todos salen del auditorio hay dos muchachas y dos tipos vestidos iguales, entre ellos. Luego, en la caminata por la facultad vemos tres señoras con la misma vestimenta y cargando los mismos objetos, lo mismo en el piso de arriba y de más abajo (si no mal recuerdo). Es cosa de fijarse y encontraremos que ocurre lo mismo en distintas escenas durante toda la película.

Cuarto, los pantalones cortos del Dr. Foster. En una entrevista con MTV, según la IMDB, Forster reveló que sus pantalones eran así porque Henry veía a Sam siempre arrodillado cerca de él, por lo tanto éstos se le recogían, mostrando siempre un poco de calcetín.

En mi opinión...

Se trata de un film que vale la pena ver y rever y obviamente también vale la pena escribir sobre él.

Para mí, el film trata sobre las vivencias de Henry mientras se debate entre la vida y la muerte, trata de su estadía en el umbral entre el aquí y el más allá que a su vez se entremezcla con experiencias de su vida mientras está esperando ayuda. De todo esto nace un sueño, o alucinación si se quiere, que es lo que vemos en pantalla, por lo tanto el protagonista de la película es Henry y el protagonista del sueño/alucinación/estadía en el umbral, es Sam. Henry acude a Sam en este umbral para que le ayude, sin embargo, como se trata de un lugar donde sólo pueden estar sus fantasías y quienes están entre la vida y la muerte, Sam no es nadie más que él mismo; Sam es Henry, una versión de ensueños a la que acude porque necesita ayuda, necesita algo de qué aferrarse para poder sobrevivir y a medida que sus neuronas dejan de disparar en perfecta sincronía y la gente va llegando, él las va incorporando a su fantasía en un esfuerzo de su mente por mantenerse vivo. En el film se establecen algunos paralelos entre ambos personajes siendo probablemente el más potente, cuando pierden el anillo; Sam en las escaleras después de golpearse la cabeza y Henry después del accidente cuando Sam toma su billetera para saber su nombre y el anillo cae, es el Sam de la vida real quien pierde el anillo, pero es Henry el que tiene el golpe en la cabeza, por lo tanto ambas figuras se funden en un Sam dentro de la alucinación.

En este umbral él se siente mal, se siente culpable por haber quedado vivo y enfrenta ya sea como Henry o como Sam, a quienes iban en el auto consigo y han muerto, aún cuando al menos dos de ellos no le reconocieron. El primer personaje con quien se encuentra Henry es su padre en la figura de Leon, quien no le reconoce, sin embargo sigue, en cierta medida, asociado con la idea de Henry al ser el amigo de Sam. Los mundos de Henry chocan en la figura de Leon, un padre que debería estar muerto sin embargo vive y como si fuera poco está ciego.

“Te vi morir” dice Henry y, efectivamente así fue, lo que pasa es que Leon no sabe que está muerto y no es hasta el final del largometraje que lo descubre cuando el propio Henry, literalmente, le abre los ojos. La última vez que vemos Leon, se va caminando por la estación de trenes mientras las lucen se apagan detrás de él, pues por fin ha aceptado su destino.

Leon es la única persona que Henry ve en su propia forma, pues a su madre Maureen y a su novia Athena las ve en forma de Sam. Sam va donde Maureen Letham y se encuentra con que Maureen está viviendo con Olive, un mastín de atemorizantes proporciones que solía pertenecer a Henry, pero que sacrificaron cuando él tenía 12. Desde el principio Maureen lo reconoce como su hijo y oscila entre la completa ignorancia y el enojo, dándose a entender que como persona está enojada por haber muerto, pero al mismo tiempo como madre está complacida de ver a Henry otra vez, es, posiblemente, el personaje más afligido de toda la historia, después de Henry, por supuesto.

Por último está Athena, la novia de Henry que no lo reconoce más que como un chico que gustaba del pie de pacana y de quien tiene una extraña sensación, como si lo conociera de otro lado. Después de esto Sam y Athena se van a la librería de arte, pero Sam la pierde de vista en el camino y cuando regresa la encuentra recitando las mismas líneas de Hamlet que recitaba cuando la vio por primera vez, como si estuviese condenada a querer salvarse, pero ser incapaz de hacerlo, pues su papel es de Ofelia y no otro. Se da a entender que Athena no sabe exactamente qué sucedió y está reviviendo lo último que recuerda, sus prácticas para la obra de teatro, que nos enteramos pertenecen al mundo “real” gracias a las secuencias previas al choque y a sus clases de baile, se puede inferir que sigue haciendo su vida desligada de la idea de su muerte, pues está reacia a aceptarla.

Pienso que Lila de ensueño es la idea que tiene Henry de Athena. Se refleja en la relación que tiene con Sam, ya que él piensa proponerle matrimonio, tal como Henry planeaba hacerlo con Athena. Más, probablemente los miedos que tiene Sam con respecto a que Lila trate de suicidarse nuevamente son un reflejo de los propios miedos de Henry con respecto a Athena. Basándose en eso, lo que dice Lila a Sam para darle ánimos a Henry es algo que Henry cree Athena hubiera dicho: “Dile que hay demasiada belleza en este mundo como para renunciar, dile eso, que hay demasiada condenada belleza”.

Al final, creo yo, Henry se da cuenta de lo que está sucediendo cuando se encuentra en el strip tease y toda su vida se le desenvuelve entre visiones extrañas del puente de Brooklyn. Henry llora por partida doble, llora por la vida que ha perdido, por el futuro que se proyectaba y ya no podrá ser y además llora por la vida que está por terminar, llora por lo que no pudo ser y por lo que ya nunca más será. Una parte de sí; Sam, quería vivir, quería que luchara, por eso Henry sigue volviendo a él, porque quiere ayuda, sin embargo, la ayuda llega muy tarde, puesto que en Sam también están representadas las esperanzas de que llegue una ambulancia pronto. Al final es muy tarde. Henry está en un umbral y no se puede quedar allí por siempre.

Citas destacadas

Sam Foster: Si esto es un sueño entonces todo el mundo está en él.
Henry Letham: ¿Conoce lo que dijo Tristan Rêveur sobre el arte malo?. Dijo: “El arte malo es más trágicamente hermoso que el buen arte porque documenta el fracaso humano".

Links

Descargar guión original de Benioff, sin arreglos, en Screenplays for you (en inglés)

Stay En IMDB (en inglés)

En Wikipedia (en inglés)

Fanlisting

Fotos recopiladas de Internet por Narkito (esa soy yo)

Descarga por torrent en mininova.org o por torrensite.com

------------

jueves, septiembre 06, 2007

Uno. Dos. Tres. Probando.

*Listening: Lareine - Solitude *
*Mood: In pain *


------------


Últimamente hago dos o tres cosas durante el día, algo así como un ritual del que no puedo salir, aunque por mucho que me atrape no me desespera estar acá y creo que todas contribuyen al calentamiento global… no, hablando en serio. Desde hace semanas que estoy en la misma rutina: photoshopear cosas, leer y ver House MD. Entremedio, como para variar un poco y recordarle a mi espalda que su posición natural no es una curva que encaja perfectamente con la silla del computador, voy a secretaría a pedir papeles, voy a aranceles a que me digan “no”, no importa a qué, la respuesta es “no” o me como un yogurt, pues he descubierto que parte importante de la sobrevivencia del ser humano es ser lo suficientemente astuto como para recordar que hay que comer.

En fin; días raros, días largos, calurosos, pesados, densos y, de vez en cuando, porosos.

Estoy esperando a que salga el soundtrack oficial de House MD para poder escuchar la versión completa de “Beautiful”, un cover de Elvis Costello a la canción de Christina Aguilera que es demasiado bella (la canción) como para ser verdadera. Para los TV geeks de por ahí que todavía me leen, esta canción sale en “Autopsy”, el segundo capítulo de la segunda temporada, al final.

Hablando de quién todavía me lee. Hace mucho tiempo que no pasaba por acá, demasiado tal vez… no, no tal vez, ciertamente ha sido demasiado tiempo, casi todos los días abría el blog, lo miraba, soñaba con arreglar el lay, con volver al pasado y volver al lay “Bokura no Oukoku”, que por cierto se ha perdido para siempre en este inmenso mar de información que es la Internet, por razones que desconozco, yo no tengo ni una sola copia de ese código. Y así me pasaba los días y muy pronto -o tarde, ya no sé-, las semanas y creo que alcanzó para meses, ciertamente puedo decir que se sintió como “meses” bordeando el “año”.

En este último año mental, he ido a la reumatóloga, al neurólogo, a la unidad de emergencias del IST y a sacarme sangre por lo menos tres veces. ¡Ah! También cuento en mi haber con una resonancia magnética, sí, eso fue entretenido… no, no realmente. Dentro de mi haber también hay dos quemaduras de segunda grado en las extremidades inferiores que están sanando lento, pero seguro, aunque demasiado lento para mi gusto. En este bizarro período de tiempo también he tomado una cantidad poco sana de analgésicos, principalmente Ketorolaco Trometamol en todas sus formas y entregas, se trata de un poderoso analgésico –“pain killer” para los más gringos- posquirúrgico que hace efecto en poco tiempo y también actúa como antiinflamatorio, se supone que debe usarse por períodos cortos (los que quieran saber porqué vayan a google y tipeen el nombre del fármaco, la mayoría de los vademécum entregan información simple y al hueso). Pues bien, haciendo un cálculo rápido, he tomado alrededor de 300mg de ketorolaco trometamol en este “año mental” que no anduve por el blog, con breves descansos entre una dosis y otra, además de otros analgésicos menos y más potentes . La mejor versión, en mi humilde opinión, es Dolgenal, por la simple razón que no me deshace el estómago.

Últimamente el dolor se está apoderando hasta de mis sueños y se nota, por lo menos yo lo noto, y lo noto porque ya no lo puedo esconder. Las escaleras se me hacen un infierno ardiente y penetrante que, dependiendo del día, de las curvas y la altura de los peldaños, me paraliza y retuerce, metafóricamente hablando, entre mi pierna, las articulaciones y la cabeza me van a matar… excepto que no me van a matar. A veces desearía morirme sólo un rato para que me dejara de doler, una cosa poca, dos o tres minutos de tranquilidad harían maravillas en mi persona, o al menos eso quiero creer para soñar un rato y dejar de pensar en que me duele todo.

Acá cierro las comunicaciones, este es un post de prueba, a ver cómo se siente volver a escribir… prometo seguir practicando.

¡Felicidades a todos los que pasamos Agosto!


------------

lunes, septiembre 03, 2007

3

*Listening: Cesaria Evora - Bésame mucho*
*Mood: Tired, more than usual, but what is much anyway *


------------


La gracia está en que cada historia tiene exactamente 100 palabras, ni una más, ni una menos. Claro, sin contar el título.



Tintinear de vasos

Hay algo perverso en el tintineo de los vasos. Como un pulso que se acelera presa del pánico, del terror ¿a qué?, no lo sé, no es algo me concierna tampoco. A pesar de qué es un miedo sin cara, es contagioso; primero son los vasos los que se mueven involuntariamente dentro de la alacena, luego son las puertas de la despensa y al último, cómo despertando de un profundo estupor, son las ventanas las que se abren y cierran sin mano que las mueva ni viento que las obligue.

De pronto toda la casa parece suspirar una palabra: muerte.



Muertes temporales

“Querer morirse por un par de semanas es la opción más popular”, le respondió el agente, “para eso estoy aquí señora Svensen, para que juntos tomemos la mejor decisión; la que mejor se acomode a sus necesidades”. Sacó una gruesa libreta y un desgastado lápiz del bolsillo.

Ella se acomodó lo mejor que pudo en la silla de su living-comedor, sopesando las ramificaciones de tan “popular” decisión.

Sobre la mesita de centro una pila de folletos que con llamativas frases anunciaban los programas de muertes temporales. La señora Svensen tomó uno de ellos y casualmente preguntó: “¿Aceptan tarjetas de crédito?”.



Errare humanum est

Por la noche, cuando estaba seguro de que todos dormían, se desabotonaba un par de botones de su pijama y se destapaba el hombro izquierdo, la verdad es que no podía verse la cicatriz entre tanta oscuridad, pero se conformaba con tocarla, con acariciarla, con saber que estaba allí. Muchas veces, probablemente demasiadas, le habían dicho que vivir en el pasado era una pérdida de energía.

La verdad es que él ya no sabía cómo explicarlo, no era vivir en el pasado, si no más bien recordarlo. No por nada dicen que quienes olvidan su historia están condenados a repetirla.


------------