jueves, marzo 25, 2004

Elí, Elí, lama sabactani

*Listening: Bacilos – Tabaco y Chanel *
*Mood: Sad & Confused *

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Hace una semana más o menos en el colegio nos mandaron a leer “SAN MANUEL BUENO, MÁRTIR”. En pocas palabras la novela me gustó y los trasfondos bíblicos los disfruté al máximo, me hicieron recordar de EVANGELION, que a todo esto no lo he visto hace un buen tiempo. La novela esta me la leí con unos cuantos días de anticipación, pero la olvidé, así que la misma mañana de la prueba en el bus me fui leyendo, es casi una hora de viaje así que el tiempo estaba de sobra, después de todo, tan larga no es, unas 70 páginas, pero novela al fin y al cabo. Trata de un padre que no tiene fe, pero logra que toda una aldea tenga fe y le crean un santo de carne y hueso. El autor es Miguel de Unamuno y más abajo les dejo el link para que vean el libro del que hablo.

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Sobre el susodicho hemos tenido una prueba que en lo personal consideré fácil, pero antes de adentrarme en lo que al parecer sólo a mi me interesa les paso los tips del libro por si casualidad a alguien le toca leerlo.

TIPS

+ La novela relata la vida de don Manuel, un humilde cura de aldea en quien se fusionan las figures de Moisés y Cristo y diversos hechos relacionados con ellos.

+ El nombre del protagonista tiene una clara raíz bíblica, pues como nos dice Isaías (VII, 14) al anunciar la venida del Mesías “... el mismo Señor dará la señal, sabed que Virgen concebirá y parirá un hijo y su nombre será Emmanuel o Dios con nosotros...”. Es a esto a lo que se remite el nombre del sacerdote, Manuel, a quien toda la aldea ve como a un santo al mismo DIOS entre ellos. “Se llevaba las miradas de todos y tras ellas los corazones...”

+ La integración de Manuel a Valverde de Lucerna es total y se ha convertido en su guía, nadie se atrevía a mentir delante de él y sin tener que ir al confesionario se le confesaban.

+ Al comienzo del relato se cita a San Pablo (Corintios 1, XV, 19): “ Si sólo en esta vida esperamos a Cristo, somos los más miserables de los hombres todos”. Con lo que señala el dolor de seguir a Cristo sin tener la certeza de una resurrección.

+ Hay una escena en la que se cuenta como Don Manuel iba a la laguna en las noches de San Juan y curaba a los enfermos, quienes por lo general no eran más que neuróticos, una escena de lo más comparable con el evangelio. En donde los roles se dan de la siguiente manera. Cristo= don Manuel, la piscina de Betsaida= Laguna de Valverde de Luverna; el paralítico del evangelio= enfermos de la aldea.

+ En repetidas oportunidades Jesús se refiere a la Justicia y Manuel no queda atrás. Ante un juez, éste le pide a Don Manuel que le saque la confesión al convicto y éste le responde “... la justicia no me corresponde, no juzguéis para no ser juzgados...” (San Mateo VII, 1-2); y más adelante le completa la respuesta al señor juez citando al propio Jesús: “... al César lo que es del César que yo daré a Dios lo que es de Dios...” (Lucas XX, 21-25), también sucede algo similar con lo que refiere a las bodas de Caná en donde Jesús convierte las aguas en vino, don Manuel dice claramente en una boda: “¡Ay, si pudiese cambiar el agua toda de nuestro lago en vino, en un vinillo que por mucho que de él se bebiera alegrara siempre, sin emborrachar...” y así suma y sigue. Aunque más que nada son citas parafraseadas.

+ En el diálogo entre Lázaro y Ángela se pronuncia una de las bienaventuranzas: “ Bienaventurados los pobres de espíritu” encontrable en San Mateo V, 1-12

+ Muere ejemplarmente en medio de sus feligreses en donde rezan en conjunto con su pueblo el Padre nuestro, el Ave María, la salve y por último el Credo en donde fallece en las célebres frases de "la resurrección de la carne y la vida perdurable"

+ El lago puede representar varias cosas, una de ellas es el nuevo testamento, pero la más importante es su conciencia y su yo íntimo, la doble existencia de lo real y lo irreal, lo histórico y lo intrahistórico, que de alguna manera definen a Don Manuel, pero por sobre todas las cosas su duda en la religión.

+ El monte a su vez es el antiguo testamento y representa la fe de don Manuel.

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Ahora, de la prueba hay un solo punto del que tengo el ferviente deseo de postear, no porque me enorgullezca sino por que tira por tierra muchas de las opiniones falsas que se tienen por mi... aunque analizándolo mejor también lo quiero publicar para saber su opinión, si es que llegan tan lejos leyendo y aun no se han dormido.. ^^U

¿Qué mensaje le deja o rescata de la historia?

[SIC] Me permite reafirmar mi creencia en la nada, en el cero. De la nada vinimos y hacia la nada vamos, la gracia está en que si después de esto hay nada, entonces todo lo que hay es el hoy y el porvenir, por ende hasta el más mínimo acto de bondad cuenta. Que importa si hay infierno o cielo, tal vez me condenen o como tal vez no; el punto es creer en el amor, en el amor por la vida y hacia las personas. Siempre he creído lo siguiente, me basta comprobarlo con dos preguntas: “¿por qué vale la pena vivir? ¿Por qué vale la pena morir?” La respuesta a ambas es amor.

En cuanto a la religión afirmo lo que Marx alguna vez dijo, es el opio del pueblo, es el placebo del pueblo. Los humanos necesitamos creer en algo y desde ese punto de vista cualquier religión que convenza al feligrés de que la vida es buena y le ayude a aceptar la muerte de manera natural, entonces está bien.

En cuanto a mi posición frente a la Iglesia Católica, opinión que probablemente no debería difundir (mucho), es muy parecida a la de Don Manuel con respecto al monte, mientras todas las voces de oración llegaban a la cima, Manuel le miraba desde el pie de la montaña en la soledad de la duda siempre cerca de la laguna, siempre recordando la villa hundida y las campanadas de la noche de San Juan.

Lo que me pareció curioso y pintoresco, que probablemente no me deje mucho para la vida cotidiana, pero si al momento de redactar historias, es el trasfondo bíblico de “San Manuel Bueno, mártir”. Es decir esos pequeños detalles como las siete palabras en misa: “¡Dios Mío! ¿Por qué me has abandonado?” que coinciden mágicamente, por no decir, maravillosamente, con las siete espadas clavadas en el corazón de la “mater dolorosa” y el mismo nombre de Manuel que también fue dado al que conocemos como Jesús (Emmanuel). Ángela en su eterna posición de evangelista embelesada por la susodicha santidad de Manuel. Quién diría que tanto Manuel como yo callamos en la misma parte del Credo. Lo que me deja a la larga esta novela es una risotada atorada en la garganta por el comentario de la Biblia: “Muchos la definen como novela cuando sólo es un libro “cronicón””; claro una carcajada bien guardada por respeto a los creyentes y fieles. Además me da más dudas a las cuales sé de antemano no les encontraré respuesta y conmigo otros tantos. ¿Vida eterna? ¿Resurrección? ¿Jesús? ¿Tierra prometida?

Y sobre que mensaje me deja, pues lo que decía en el prólogo que va más o menos así: “ Si sólo en esta vida nos aferramos a Cristo, estamos jodidos” [Corintios 1, XV, 19] Que representa el dolor de seguir a Cristo sin que se tenga la certeza de una resurrección, certeza que muchas veces muere antes de ser esperanza.

Aquí la profe agregó: “Buena Argumentación” y al entregarme la prueba me dio muchas felicitaciones y demases.

Elí, Elí, lama sabactani

Una vez más mis agradecimientos por leerme. Chau.

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