lunes, diciembre 10, 2007

Tiempos afiebrados

*Listening: Donovan - The Season of the Witch*
*Mood: Passive*


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Antes de abrir los ojos podía sentir como el sol me estaba quemando. El sol es mi peor enemigo -lo saben muchos y ahora ustedes también-, porque mi ADN y él no se llevan bien, es mi enemigo porque mi sistema inmunológico se niega a aceptar que el sol es la fuente principal de la energía vital y en vez de vivir en armonía danzan una melodía disonante y ensordecedora.

Me estiré un poco y traté de cerrar las cortinas, para evitar que los rayos UV continuaran su reino de terror en mi piel, no obstante las cortinas ya estaban cerradas, aparentemente no era el sol quien me estaba quemando, no, no señor, eran inmensas lenguas de fuego que con su calor conspicuo me trasladaban a otro mundo. Abrí los ojos y busqué mi reloj: 3:33 AM.

Salí de la cama como pude, estirándome en el proceso, tratando con todas mis fuerzas de empujar el sueño y el cansancio a alguna parte desierta de mi mente. Me acerqué a la ventana un poco más y lo vi: fuego; en la distancia y en la cercanía también. Fuego por todas partes; un hongo tremendo de extinción y muerte, con sus nubes de polvo y radiación que todo lo empalidecían. A lo lejos se escuchaban los llantos ahogados de entes que perdían la batalla y no sin dolor aceptaban su destino, daban un último respiro y desaparecían en un torbellino de cenizas y calor.

El fuego me impresiona y me seduce de tal manera que me es casi imposible mirar en otra dirección, me es imposible de ignorar. Es como esperar a que nadie te esté prestando atención y soplar ligeramente sobre la casa de cartas que alguien irguió con tremenda paciencia y dedicación, aquella fatídica tarde de Abril cuando tenías ocho. O tal vez es más complicado, tal vez es como dar el capirotazo fatal que comienza el efecto dominó en un circulo perfecto y, al mismo tiempo, es peor porque observas con fijación hipnótica como las piezas caen una tras otra, en un compás de ¾ y clave de sol que te resuena las tardes de ocio en casa de la tía Rocío, recuerdas las tardes –venidas e idas- estirado cuan largo eres en la hamaca del patio trasero, mientras tu primo mayor, aquél que no conociste hasta aquél verano, enrolla cigarros con manos expertas y te cuenta como se hace el tabaco de manzana. Mientras las piezas caen y se golpean llenando la habitación de un sonido denso y poco cotidiano descubres con horror que te la destrucción te fascina, te fascina el efecto dominó que acabas de provocar, aún cuando la última pieza en caer seas tú. El fuego me absorbe de tal manera que el tiempo parece arrugarse sobre sí mismo y el mundo se detiene, carbonizado y echando humo, sobre su eje para ponerse en movimiento una vez más, compensando por el tiempo perdido.

El agua sobre el velador hervía y rápidamente se evaporaba. La cama y la cómoda se prendieron en llamas de la nada, como por acto de piroquinesis, al tiempo que las cenizas invadían el lugar y el calor se hacía cada vez más insoportable. Lo primero que me atacó fue el pánico, seguido de cerca por el dolor; el cuerpo se me llenaba de llagas sangrantes e hirvientes y mi sangre caía al suelo en interminables coágulos de pura desesperación. Lo último que recuerdo es la ola de fuego que arrasó lo que quedaba. A 10000 °C, no sobreviven ni las ideas.


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jueves, diciembre 06, 2007

LLanto enfermo

*Listening: Beethoven - Piano Sonata N°21 Op.53 "Waldstein"*
*Mood: Bored to death*


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Con rabia observo como los ojos se me llenan de lágrimas. No quiero llorar. ¡No quiero llorar!. Porque, ¿de qué me sirve llorar?: de nada; ya no hay castigo, perdón, alivio ni consuelo que pueda nacer del llanto. Si lloras, todos te preguntan que pasa y las cuitas se hacen más grandes, pesadas y tangibles. Las lágrimas lo vuelven real. Las prefiero; mis cuitas, pesares y molestias; cuando son invisibles, cuando se manifiestan casi poéticamente en el atardecer de fuego del verano o en el verde pálido de las ociosas tardes de suspiros; es una poesía trágica, es un dios griego condenado a soportar el peso del mundo, es un campeón condenado a pagar por su heroísmo desmedido, es un dolor que hiere y sana al mismo tiempo, es como un verso perfecto en el centro milimétrico del sin sentido.

No quiero llorar. Me rehúso terminantemente a hacerlo, me rehúso a manifestar físicamente mi descontento, decepción y/o desesperanza. Prefiero que, como una estrella que se está muriendo, se colapse sobre sí mismo todo esto que estoy padeciendo, toda esta amalgama de extrañas experiencias que con dolorosa calma me va recorriendo.

No quiero llorar, me digo por enésima vez; y no lo hago. Me niego a llorar porque me aburrí de las lágrimas y de su salado destino; así que me detengo, freno todos los mecanismos y me prometo que de ahora en adelante mis lágrimas serán privadas y prohibidas, me prometo que las lágrimas serán, en el futuro próximo, sólo un mal recuerdo. Me permito soñar que hay algo más grande que esto y, por último, me prometo que las nuevas lágrimas serán expiadas con la pluma y el delirio.


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martes, noviembre 27, 2007

Aventuras y desventuras del alba

*Listening: Gadjits - Mustang Sally*
*Mood: Sleepy*


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El sueño y el cansancio nunca son más inminentes que cuando recién se está despertando, digo yo. Se manifiestan como una constante pesadez en los párpados y un ardor de ojos bastante molesto que de vez en cuando nos hace tambalear hasta donde quiera que vayamos, pues está más preocupado uno de restregarse los ojos, que de llegar sano y salvo a destino. Es así que, en este nebuloso juego del restriega y camina, corremos los más grandes peligros del día, por las mañanas –y también por las tardes, si es que somos dados a dormir siestas-, porque imagínense esto, levantarse cansado y adolorido, después de una noche (o tarde) de sueño no tan reparador, con los calcetines a medio poner y, si es que una chispa de precaución se nos cruzó por la mente, con unas zapatillas o zapatos a medio abrochar, pues, por mucha chispa que haya habido, éstas son rara vez lo suficientemente intensas y duraderas como para abrocharnos los zapatos en el momento que nos ponemos el calzado; es bien sabido que los humanos tendemos a andar con los cordones sueltos hasta que sea imperiosamente necesario remediarlo y, por lo general, esto sucede cuando alguien más nos dice “Cuidado, no te vayas a caer, andas con los cordones desabrochados”. De cierta manera me sorprende que no tengamos más accidentes matutinos de los que ya tenemos, sobre todo si tomamos en cuenta el factor “cordón desabrochado”.

En este momento, la experiencia más reciente que se me viene a la mente es de cuando casi termino con tres cejas. Pero ¿cómo puedes terminar con tres cejas?, dirán ustedes, mi queridos lectores, pues la respuesta es relativamente simple. Lo primero que tienes que hacer para probar tu suerte en la multiplicación de cejas es levantarme temprano después de haberte acostado más tarde de lo usual, lo ideal es levantarse más temprano de lo habitual también, pero bueno, se hace lo que se puede. Y esa fue una de las primeras cosas que hice aquel día. Desperté temprano, después de haber tenido numerosas e inquietantes pesadillas y el primero pensamiento que cruzó la densa neblina de la inconciencia fue la profunda necesidad de levantarme a buscar mi celular que me estaba desde el baño; no, no me refiero a un ser humano que me estuviese llamando a mi celular, me refiero al artefacto de dudosa reputación que ocupo de teléfono móvil, era él quien me estaba llamando. Raro, lo sé.

Me levanté sin siquiera abrir los ojos, más que nada porque el suelo frío me saludó con su frívola frialdad (ahora que lo pienso, no sé si el suelo puede contar entre sus cualidades la de ser frívolo…) y en respuesta yo apreté todo lo que pude mis párpados, ya que por las mañanas la lógica corre entre las líneas de “si no los veo, no me ven”. Y bien, con mis ojos bien apretados traté de sacudirme la cama de encima y logre ponerme pantuflas, obviamente la izquierda en el pie derecho y viceversa. Arrastré mis pies los 2.5 metros que me separan del baño, di una vuelta brusca hacia la derecha al rebotar con la pared que está en frente de la puerta y caminé directo al marco de la puerta. El golpe fue tan espectacular que caí sentada contra la misma pared en la que había rebotado antes. Al principio no entendía mucho, me dio la impresión de que estaba soñando, hasta que un hormigueo tibio se empezó a esparcir por mi ceja derecha, trepando por mis tejidos hasta la frente y, en otras latitudes deslizándose por mi cuenca ocular hasta alcanzar la loma más alta del pómulo, después hubo un estallido de dolor en toda la zona afectada con lo que algunos de mis sentidos y neuronas despertaron lo suficiente como para preguntarse si aquél tibio hormigueo no sería, tal vez, en una de esas, porque estas cosas pasan, sangre. Teniendo presente lo mejor de mi optimismo, levanté la mano y me toqué la ceja y las zonas aledañas, después la puse (mi mano) frente a mi nariz y fui alejándola (todavía la mano) hasta poder enfocar.

“Objeto peculiar con 5 espinas saliendo del centro, color blanquecino, textura indeterminada, se observa la ausencia de color escarlata; Dios está en el cielo, todo está bien con el mundo”

Sí, lo sé, un tanto rebuscado mi análisis, no obstante, mantengamos en cuenta que mis neuronas estaban empezando recién a disparar sus neurotransmisores vitales para el adecuado funcionamiento del pensamiento y, como si fuera poco, estaban evitado la ruta que mi yo semiinconsciente habido dejado en total y completa conmoción (si es que no destrucción).

Por suerte no me partí la ceja, sin embargo fácilmente podría haber sucedido, aunque claro, si nos ponemos a jugar en la dimensión del “si”, podríamos consumir nuestras vidas sin llegar a algo concreto. La parte macabra es que esta ni siquiera es una de mis historias más violentas de accidentes matutinos, algunas de hecho incluyeron sangre, poca, pero hay que ver que duele cuando la desgraciada se las arregla para escapar del torrente sanguíneo, además, la gran mayoría de mis peripecias contienen como elementos principales un golpe en la cabeza y muchas palabrotas.

Una parte de mí, la más conservadora, piensa que alguien debería hacer algo al respecto e inventar algún sistema que nos impida salir de la cama hasta que estemos, por lo menos, en 3 de nuestros 5 sentidos principales. Otra parte de mí, la que quiere vivir la vida loca y desenfrenada, cree que deberían inventar algún sistema que nos impida salir de la cama hasta que estemos, como mínimo, en 3 de nuestros 5 sentidos principales, porque parte de vivir la vida loca es poder llegar hasta más allá de las 6 AM con todas las extremidades total y completamente funcionales, sencillamente no podemos negar que un brazo restringido a un cabestrillo porque rodaste por una colina mientras te perseguía una banda de pigmeos enfurecidos contigo por haber ofendido a su dios, siempre es más interesante que una pierna enyesada porque se te olvidó que dormías en un camarote. Digo yo ¿no?.


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domingo, noviembre 25, 2007

Cosas que pasan

*Listening: Israel Kamakawiwo'ole - Somewhere over the rainbow & What a wonderful world*
*Mood: Happy, yeap, you heard correctly, I said Happy*


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Salió de la nada, simplemente dobló la esquina con ese paso arrogante que siempre lo ha caracterizado y dijo “lamento informar que la escuela se está incendiando”. Todos los presentes nos miramos envueltos en la más profunda confusión, que pronto se convirtió en emoción y finalmente alegría. Aunque claro, la alegría nos duró hasta que nos dimos cuenta de que la escuela que se estaba incendiando no era la nuestra.

Cosas que pasan.


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domingo, septiembre 23, 2007

Estúpidas risas de Chat

*Listening: Massive Attack - Angel*
*Mood: Lovely*


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Odio las risas de Chat, son tan ridículas.

No odio todo lo que es ridículo, aunque probablemente sí la mayoría de las cosas que son ridículas las detesto; sin embargo, las risas de Chat tienen un lugar especial en mi corazón, incluso son peores que las risas abreviadas de los mensajes de texto, creo que tiene algo que ver con las vocales o los sonidos plásticos que retumban en mis oídos cada vez que alguien se ríe por MSN. En serio.

¿Qué es eso de “juas juas”? ¿Han escuchado alguna vez a algún ser humano reírse así? Francamente si mañana llegase a la universidad y un compañero se riese así pestañearía muy rápido y me iría con las manos en los bolsillos mirando el techo, igual como cuando Papelucho se hace el ciego. Aunque hacerse el ciego es más fácil que hacerse el sordo con una risa así tentándome, obligándome a escuchar. No podría evitar pensar que la persona tiene algún tipo de daño neurológico o una mal formación nasal porque, vamos ¡¿quién demonios se reiría así?!

O tal vez no, tal vez no es la ridiculez de una risa inexistente la que me hace detestarla, es la ridiculez del autor de tal carcajada al usarla como si en verdad existiese, es la ridiculez en su máxima expresión cuando golpea las teclas en un espasmo sonoro que se le arranca por los dedos y jura que “juas juas” tiene sentido y esahí, en ese simple acto desinteresado por expresar su regocijo frente a algo, que me deja la crema visualmente, porque claro, todos tenemos (o deberíamos tener), un narrador con voz en off en nuestras cabecitas; de esta manera podemos leer un libro y ponerle distintas voces a los personajes y poder encontrar personas que se parecen a personaje X, a la imagen que nos hacemos de personaje X.

Entonces, tengo a este narrador con voz en off que trata de interpretar la risa que veo en pantalla y resulta, musicalmente, en un bodrio, olvidémonos de inmediato de la armonía, no hay armonía en una risa plástica digna de maniquí constipado, y lo que es peor, en mi caso particular no sólo tengo voces en off en la cabeza -sí son varias-, si no que también tengo imágenes fugaces sobre lo que estoy leyendo, entonces qué veo, ¡oh!, dios mío, ¡sí!, un maniquí constipado con una voz en off que no le sienta, tratando de modular algo que suena como “juas juas”, pero termina como carraspera fenomenal y un trauma que me va a durar toda la vida.

Y aún así hay otros niveles de sufrimiento, existen más risas aparte del “juas”; está el “jjjjjajjajaja” que es una manera poco adorable de atragantarse con un fluido nasal y hacerlo pasar por diversión, está el “ji ji ji” que cada vez que lo veo me pica hasta el pelo y por último el “jejeje”, esta risa no me da tanta urticaria como las otras ya que dentro de todas las variaciones que existen es probablemente la más pasable, aunque sólo la acepto en tríos, un “je” más y me rompería todo el balance verbal y me sería imposible dejar de mirar a la pantalla hasta que otra onomatopeya menos molesta llamara mi atención. Todo esto teniendo en cuenta que yo me codeo con personas que saben escribir relativamente bien, he visto los fotologs, he espiado los mensajes de texto de otros y me da dolor de guata ver esas risas deformes que no entiende más que quien la escribió y los otros idiotas que hablan el mismo idioma subdesarrollado. Al menos tengo que dar gracias por eso, de todas las formaciones y deformaciones que existen del idioma (y consecuentemente de sus onomatopeyas risueñas), sólo he estado expuesta a las menos estrafalarias y dañinas; a la deidad que corresponda, muchas gracias.

No obstante, con toda esta cháchara no he podido siquiera comenzara explicar porque las risas de Chat son tan molestas y ridículas. De todos los sonidos guturales y otros menos grotescos que el hombre ha tratado de sintetizar, esta debe ser la menos lograda, junto con el sonido del perro que hace “Bau Guau”, cada vez que lo escucho me imagino que van a decir Bau Haus y la idea de que eso no suceda me tira de las raíces del pelo, pero hacia adentro, es como esa sensación que las personas como yo tenemos cuando la toalla reseca rechina o alguien pasa las uñas por el pizarrón, de dónde viene, no estoy segura, pero tengan la certeza de que existe.

Pero volviendo a la carcajada. ¿Desde cuándo una persona se ríe así? Las risas son estruendosas, son contagiosas, son espontáneas y amorfas. Nacen de un centro energético que nadie sabía que tenía y liberan la energía acumulada de golpe, es como si todo lo que había antes de la risa hubiese sido silencio y todo lo que viene después no se le compara, la risa es el último soplido que reventó el globo. La risa es demasiado personal y humana como para ponerla en sílabas, o aún peor, en sílabas disonantes e infernales, que corren como tinta negra en papel de arroz, sílabas cuya única función consiste en manchar la pantalla, desfigurarla y quitarle elegancia. Las risas de Chat son ridículas porque parecen zancudos muertos en el techo de la capilla, parecen hipopótamos con hula-hula y a veces, las más, son ñiñitas siúticas en tutú que no saben jugar con barro.

Descanso. Mientras más escribo más me doy cuenta que no es la ridiculez lo que me molesta, porque, después de todo, tan ridículas no son, lo que no quita que me molesten. Es que tengan ese aire pretensioso que odio de las sílabas lacónicas lo que realmente me desagrada, lo que me hace mirar hacia otro lado cuando alguien se ríe. Tal vez producen en mí una paradoja. Son risas que se suceden porque algo es gracioso y representan ese momento explosivo de diversión, en mí, en cambio, producen cualquier cosa menos simpatía (o sus símiles); una carcajada en MSN es casi insostenible, una carcajada en mi ventana de conversación es la gota que derramó el vaso, es la secuencia de letras que me hace fruncir el ceño levantando la ceja izquierda y cambiar de ventana hasta que el descontento se me pase.

Por eso prefiero los iconos gestuales porque no hay nada que diga mejor “muero de risa” que la “equis de” (XD), porque esa es la expresión que toma una cara que se está riendo: los ojos entrecerrados y la boca bien abierta para dejar salir ese estallido en el que se convierte uno cuando algo nos divierte lo suficiente; ¿no me creen?, por favor, la próxima vez que vean a alguien riendo sáquenle una foto, ya sea mental o digital, pero háganlo. Háganlo y verán esas suaves curvas que se forman en los ojos, que tan elocuentemente hemos llamado “patas de gallo”, y un poco más abajo verán que la nariz pierde protagonismo facial para dar espacio a una gran abertura estruendosa e infame conocida como boca, simplemente recuerden, cada vez que quieran poner en letras su regocijo, van a tener que recurrir a todo su ingenio literario para poder explicar satisfactoriamente como suena un buen XD, porque si no lo hacen, entonces se están rindiendo a las masas del Chat y, honestamente, ¿cuál es la gracia de seguir la masa?.
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viernes, septiembre 21, 2007

Stay

*Listening: Supermassive Black Hole -Muse*
*Mood: Wired*


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¿Qué es lo primero que piensas cuando lees el título? ¿Un imperativo, un lugar donde esconderte? ¿Te imaginas el suave roce de la mano que te suplica que no te vayas en contraposición al estruendo que produce tu partida?

La verdad es que yo me imagino varias cosas, principalmente porque está en mi personalidad descomponer todo lo que encuentro a su expresión más mínima y partir desde ahí, sin embargo, en este caso… no, más bien en este día, lo único en lo que puedo pensar es en una película que se llama así: Stay.


Henry Letham


“Stay” vio la luz en Octubre del 2005 en EEUU y francamente no sé si alguna vez llegó a los cines de Chile, pero por si uds. sí lo saben, les cuento que para los de habla hispana fue traducida como “Tráfico” o “El umbral”, a ver si alguien tiene la respuesta a esta incógnita.

Es una película dirigida por Marc Forster, a quien podemos recordar de Finding Neverland (2004), esa que contaba la historia de amistad entre J.M. Barrie y una familia en la que se inspiró para escribir Peter Pan. Stay fue escrita por David Benioff a quien le conocimos como uno de los guionistas de Troya (2004) y como dato rosa les cuento que es el primer guión original de Benioff; además les dejo un link al final del post por si quieren bajar el primer borrador de la película.

Todo comienza de una manera más bien difusa, se abre la primera escena con un sonido difícil de identificar, luego hay chispas, muchas chispas y la cámara se revuelve de un lado a otro permitiéndonos ver que estamos en una carretera y los autos se nos vienen encima, luego los movimientos bruscos cesan y quedamos, aparentemente, de espaldas sobre el asfalto, mirando directamente a los arcos de una construcción que, a no ser que seamos neoyorquinos, no hay manera de que sepamos que es el puente de Brooklyn. La escena que le sigue tampoco se pone mejor. Vemos a un chico sentado sobre el asfalto y un auto que está en llamas, ambos se ignoran mutuamente, el tráfico está detenido a causa del incendio o alguna otra cosa que no se explicita, mientras la música nos invita a tratar de dilucidar lo que ocurre, pero antes de que podamos, el chico se pone de pie y comienza a caminar en sentido contrario al auto en llamas y así, sin más, se va, sin mirar atrás. La cámara se mantiene en un close-up al chico y de pronto se transforma en un tipo entrado en sus 30 que está despertando al tiempo que la música de fondo se entremezcla con un llanto de bebé.

Desde antes de los 2 minutos ya podemos intuir que esta no será una experiencia cualquiera.

Los protagonistas son Henry Letham (Ryan Gosling), Sam Foster (Ewan McGregor) y Lila Culpepper (Naomi Watts). Henry es el chico de la primera escena, un tipo de 20 años, delgado, pálido y deprimido que ya no está seguro de qué es real y por razones que no quedan muy claras hasta el final, ha decidido suicidarse el sábado a la media noche para su cumpleaños número 21; Sam es el psiquiatra sustituto de Henry, toma su caso después de que la doctora que lo estaba tratando, Dra. Beth Levy, tuviese un colapso nervioso; a través del film trata de ser el ancla de Henry a la realidad hasta que las cosas comienzan a perder sentido para él también. Y finalmente está Lila, que es la novia de Sam, un elemento de apoyo para Sam en la loca carrera contra el tiempo para salvar a Henry.

Marc Forster hace un trabajo estupendo en las tomas, es una película en donde abundan las transiciones entre una escena y la siguiente, en donde la mayoría de las veces podemos encontrar un objeto que hace de hilo conductor entre una toma y otra por muy pequeño que sea. Esta manera de contar la historia aporta mucho, creo yo, a la veracidad del relato, siempre y cuando tengamos en cuenta que se trata de un relato en donde hay un tipo loco-loco que está siendo guiado por otro no tan sano que poco a poco se pasa al lado menos cuerdo del río, cuya novia está viviendo aún dentro de la nebulosa de un reciente intento de suicidio. Siempre y cuando tengamos eso en mente, podemos decir que la narrativa visual ayuda a hacer más realista la historia, si no, es una volada digna de LSD y éxtasis en mal estado.

A toda la trama se le agrega un último personaje secundario que de alguna manera ayuda a sostener el guión, se trata de un pintor francés; Tristan Rêveur cuya obra es desconocida pues la quemó toda antes de suicidarse al cumplir los 21. Obviamente este es el personaje favorito de de Henry de quien nos enteramos ha hecho una presentación para su clase de psicología relacionándolo con la psicosis y ha comprado todos los libros que tratan de él en una librería especializada en arte.

El film además establece ciertas conexiones con la obra Hamlet, de Shakespeare. Es más, sin tener que aguzar mucho la vista notaremos que el apellido de Henry (Letham), es un anagrama de Hamlet y con esa nueva información muchas líneas de la película comienzan a tener cada vez más sentido. Hay más, muchas más, pero verán, cuando comencé a escribir este post no me detuve a planear si es que lo haría teniendo en cuenta que hay personas a las que les molesta saber tanto de una película antes de verla o no, así que para no llenarlos de detalles que podrían terminar arruinando el final para alguno de ustedes, lo dejo hasta acá.

Sepan que es un film que recomiendo aún cuando sea del tipo que encanta total y completamente o que se odia total y completamente, sin término medio. Para mi, vale la pena verlo y, como mínimo, disfrutar de la narrativa visual de Marc Forster, que resulta tremendamente llamativa, inusual e innovadora.

Ahora, si eres una de esas personas obsesivas como yo y *necesitan* saber cada detalle de algo que les gusta, o simplemente ya la viste y quieres compartir tu experiencia, pues por favor, sigue leyendo, pues acá voy a poner las principales conclusiones a las que llegué después de meditar sobre este film, eso sí, si bien llegué a estas conclusiones solita a excepción de dos, no fui la única, por lo tanto algunos son datos que podrás encontrar en otras partes de la red; lo cual no significa que les copié.

Stay & Hamlet

Henry ve a su padre como un fantasma tal como Hamlet lo hace con el suyo. Es la escena en la que Leon y Sam juegan ajedrez y Henry llega, su expresión lo dice todo “Estás muerto, te vi morir”. ¿Cómo se llaman los entes que están muertos y aún así los vemos? ¿Espíritus? ¿Fantasmas?.

Athena odia interpretar a Ofelia en la obra, quien muere sin dar lucha alguna, ahogada en un río, y preferiría interpretar a Hamlet, quien se debate entre la vida y la muerte, tal como lo hace Henry en el transcurso de toda la película. De esta manera se entiende que ella no quería morir en el accidente automovilístico y desearía seguir viviendo, sin embargo ya no hay nada que hacer al respecto

Stay & Freud

En el juego de ajedrez entre Dr. Leon Patterson y Sam Foster, Leon menciona un sueño de un chico en llamas al que se refirió Freud. Trata de un niño que estuvo muy enfermo y su padre lo cuida hasta que muere, entonces le hacen un velorio y lo ponen dentro de un círculo de velas (encendidas obviamente), sin embargo el padre está exhausto, así que se queda dormido en una habitación contigua y sueña con que su hijo está a su lado, sosteniendo su brazo y susurrando “Padre ¿acaso no puedes ver que estoy en llamas?”.

En este caso particular lo que importa no es lo que dijo Freud al respecto, si no que se trataba de un sueño. Importa el cómo los creadores del film nos empujan a hacer la conexión cuando vemos la fugaz imagen de Henry junto al auto en llamas. Es, entonces, una señal para demostrar que todo esto es un sueño, una parte de lo que está sucediendo en la cabeza de Henry mientras yace en el asfalto esperando una ambulancia que nunca llega.

En todo caso -para los curiosos-, pretendo perseguir con afán detectivesco lo que dijo Freud al respecto, asumiendo que la referencia es real, si no, bueno, la desmentiré y haré un lindo post sobre eso.

Stay & Tristan Rêveur

Aparte de servir de base para las acciones que Henry toma el día de su cumpleaños, es el apellido de este artista el que nos indica que todo esto se trata de un ensueño: Rêveur viene de rêve que significa sueño en francés, una vez más un indicio de que lo que sucede en la película no es efectivamente la realidad en la que todos concordamos.

Henry dice que Rêveur comienza una nueva tradición a los 21 suicidándose y bien, resulta simpático observar como los 21 aparecen en el fondo de la trama, ya sea el piso 21 donde se encuentra el estudio de pintura de Lila como el numero de la ambulancia que llega a socorrer el accidente; 2121.

Stay & detalles curiosos

Como ya dije antes, el film está plagado de principio a fin de detalles que me resultaron muy curiosos, detalles que, independiente de si los notamos o no, ayudan a contar la historia. Si me conocen entonces saben que *adoro* este tipo de películas, por lo tanto tuve que zambullirme en este mundo de ensueños al menos tres veces para poder captar todos los detallitos y poder almacenarlos en mi disco duro mental de datos inservibles, por si os interesa, están archivados entre la tabla periódica y las oraciones del mes de María.

El primero que llamó mi atención fue la conversación telefónica de la secretaria que vemos justo antes de conocer a Henry; traduzco:

Secretaria: Simplemente comienzo a beber y a tomar un montón de pastillas, porque de esa manera mato el dolor y así puedo lidiar con él más tarde, simplemente te estoy contando… no te estoy diciendo que salgas a emborracharte.

Sí sé que vas a reuniones, sólo te estoy contando lo que funciona para mi ¿OK?

Es difícil lidiar con esos sentimientos, pues bien, beber mata esos sentimientos. Ese es el porqué.


¿Alguien puede decir “loco de atar”?

Me llamó la atención porque es el tipo de conversación que se tiene en privado o en un bar cuando estás con whiskey hasta más arriba de las orejas, no en tu puesto de trabajo con un tono light, como si estuvieses discutiendo el clima o una receta de galletas de navidad.

Segundo, las pinturas. Las primeras son del puente de Brooklyn desde una perspectiva poco usual y fuera de foco, como si estuviésemos mirando hacia arriba directamente debajo del arco; hay un set de 9 pinturas de esto en la habitación de Sam y Lila justamente en la cabecera de la cama. Hay otra mucho más grande y similar en la librería de arte A.Smith, adonde Sam va a preguntar por Henry y finalmente, después de la escena en la que Henry está en el acuario hay un pequeño lienzo en el estudio de Lila con un lobo marino como con el que estaba Henry.

Tercero, personajes duplicados y hasta triplicados. Cuando Sam va a buscar a Henry a su clase podemos ver por el lado izquierdo de la pantalla, en primer plano, que cuando todos salen del auditorio hay dos muchachas y dos tipos vestidos iguales, entre ellos. Luego, en la caminata por la facultad vemos tres señoras con la misma vestimenta y cargando los mismos objetos, lo mismo en el piso de arriba y de más abajo (si no mal recuerdo). Es cosa de fijarse y encontraremos que ocurre lo mismo en distintas escenas durante toda la película.

Cuarto, los pantalones cortos del Dr. Foster. En una entrevista con MTV, según la IMDB, Forster reveló que sus pantalones eran así porque Henry veía a Sam siempre arrodillado cerca de él, por lo tanto éstos se le recogían, mostrando siempre un poco de calcetín.

En mi opinión...

Se trata de un film que vale la pena ver y rever y obviamente también vale la pena escribir sobre él.

Para mí, el film trata sobre las vivencias de Henry mientras se debate entre la vida y la muerte, trata de su estadía en el umbral entre el aquí y el más allá que a su vez se entremezcla con experiencias de su vida mientras está esperando ayuda. De todo esto nace un sueño, o alucinación si se quiere, que es lo que vemos en pantalla, por lo tanto el protagonista de la película es Henry y el protagonista del sueño/alucinación/estadía en el umbral, es Sam. Henry acude a Sam en este umbral para que le ayude, sin embargo, como se trata de un lugar donde sólo pueden estar sus fantasías y quienes están entre la vida y la muerte, Sam no es nadie más que él mismo; Sam es Henry, una versión de ensueños a la que acude porque necesita ayuda, necesita algo de qué aferrarse para poder sobrevivir y a medida que sus neuronas dejan de disparar en perfecta sincronía y la gente va llegando, él las va incorporando a su fantasía en un esfuerzo de su mente por mantenerse vivo. En el film se establecen algunos paralelos entre ambos personajes siendo probablemente el más potente, cuando pierden el anillo; Sam en las escaleras después de golpearse la cabeza y Henry después del accidente cuando Sam toma su billetera para saber su nombre y el anillo cae, es el Sam de la vida real quien pierde el anillo, pero es Henry el que tiene el golpe en la cabeza, por lo tanto ambas figuras se funden en un Sam dentro de la alucinación.

En este umbral él se siente mal, se siente culpable por haber quedado vivo y enfrenta ya sea como Henry o como Sam, a quienes iban en el auto consigo y han muerto, aún cuando al menos dos de ellos no le reconocieron. El primer personaje con quien se encuentra Henry es su padre en la figura de Leon, quien no le reconoce, sin embargo sigue, en cierta medida, asociado con la idea de Henry al ser el amigo de Sam. Los mundos de Henry chocan en la figura de Leon, un padre que debería estar muerto sin embargo vive y como si fuera poco está ciego.

“Te vi morir” dice Henry y, efectivamente así fue, lo que pasa es que Leon no sabe que está muerto y no es hasta el final del largometraje que lo descubre cuando el propio Henry, literalmente, le abre los ojos. La última vez que vemos Leon, se va caminando por la estación de trenes mientras las lucen se apagan detrás de él, pues por fin ha aceptado su destino.

Leon es la única persona que Henry ve en su propia forma, pues a su madre Maureen y a su novia Athena las ve en forma de Sam. Sam va donde Maureen Letham y se encuentra con que Maureen está viviendo con Olive, un mastín de atemorizantes proporciones que solía pertenecer a Henry, pero que sacrificaron cuando él tenía 12. Desde el principio Maureen lo reconoce como su hijo y oscila entre la completa ignorancia y el enojo, dándose a entender que como persona está enojada por haber muerto, pero al mismo tiempo como madre está complacida de ver a Henry otra vez, es, posiblemente, el personaje más afligido de toda la historia, después de Henry, por supuesto.

Por último está Athena, la novia de Henry que no lo reconoce más que como un chico que gustaba del pie de pacana y de quien tiene una extraña sensación, como si lo conociera de otro lado. Después de esto Sam y Athena se van a la librería de arte, pero Sam la pierde de vista en el camino y cuando regresa la encuentra recitando las mismas líneas de Hamlet que recitaba cuando la vio por primera vez, como si estuviese condenada a querer salvarse, pero ser incapaz de hacerlo, pues su papel es de Ofelia y no otro. Se da a entender que Athena no sabe exactamente qué sucedió y está reviviendo lo último que recuerda, sus prácticas para la obra de teatro, que nos enteramos pertenecen al mundo “real” gracias a las secuencias previas al choque y a sus clases de baile, se puede inferir que sigue haciendo su vida desligada de la idea de su muerte, pues está reacia a aceptarla.

Pienso que Lila de ensueño es la idea que tiene Henry de Athena. Se refleja en la relación que tiene con Sam, ya que él piensa proponerle matrimonio, tal como Henry planeaba hacerlo con Athena. Más, probablemente los miedos que tiene Sam con respecto a que Lila trate de suicidarse nuevamente son un reflejo de los propios miedos de Henry con respecto a Athena. Basándose en eso, lo que dice Lila a Sam para darle ánimos a Henry es algo que Henry cree Athena hubiera dicho: “Dile que hay demasiada belleza en este mundo como para renunciar, dile eso, que hay demasiada condenada belleza”.

Al final, creo yo, Henry se da cuenta de lo que está sucediendo cuando se encuentra en el strip tease y toda su vida se le desenvuelve entre visiones extrañas del puente de Brooklyn. Henry llora por partida doble, llora por la vida que ha perdido, por el futuro que se proyectaba y ya no podrá ser y además llora por la vida que está por terminar, llora por lo que no pudo ser y por lo que ya nunca más será. Una parte de sí; Sam, quería vivir, quería que luchara, por eso Henry sigue volviendo a él, porque quiere ayuda, sin embargo, la ayuda llega muy tarde, puesto que en Sam también están representadas las esperanzas de que llegue una ambulancia pronto. Al final es muy tarde. Henry está en un umbral y no se puede quedar allí por siempre.

Citas destacadas

Sam Foster: Si esto es un sueño entonces todo el mundo está en él.
Henry Letham: ¿Conoce lo que dijo Tristan Rêveur sobre el arte malo?. Dijo: “El arte malo es más trágicamente hermoso que el buen arte porque documenta el fracaso humano".

Links

Descargar guión original de Benioff, sin arreglos, en Screenplays for you (en inglés)

Stay En IMDB (en inglés)

En Wikipedia (en inglés)

Fanlisting

Fotos recopiladas de Internet por Narkito (esa soy yo)

Descarga por torrent en mininova.org o por torrensite.com

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jueves, septiembre 06, 2007

Uno. Dos. Tres. Probando.

*Listening: Lareine - Solitude *
*Mood: In pain *


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Últimamente hago dos o tres cosas durante el día, algo así como un ritual del que no puedo salir, aunque por mucho que me atrape no me desespera estar acá y creo que todas contribuyen al calentamiento global… no, hablando en serio. Desde hace semanas que estoy en la misma rutina: photoshopear cosas, leer y ver House MD. Entremedio, como para variar un poco y recordarle a mi espalda que su posición natural no es una curva que encaja perfectamente con la silla del computador, voy a secretaría a pedir papeles, voy a aranceles a que me digan “no”, no importa a qué, la respuesta es “no” o me como un yogurt, pues he descubierto que parte importante de la sobrevivencia del ser humano es ser lo suficientemente astuto como para recordar que hay que comer.

En fin; días raros, días largos, calurosos, pesados, densos y, de vez en cuando, porosos.

Estoy esperando a que salga el soundtrack oficial de House MD para poder escuchar la versión completa de “Beautiful”, un cover de Elvis Costello a la canción de Christina Aguilera que es demasiado bella (la canción) como para ser verdadera. Para los TV geeks de por ahí que todavía me leen, esta canción sale en “Autopsy”, el segundo capítulo de la segunda temporada, al final.

Hablando de quién todavía me lee. Hace mucho tiempo que no pasaba por acá, demasiado tal vez… no, no tal vez, ciertamente ha sido demasiado tiempo, casi todos los días abría el blog, lo miraba, soñaba con arreglar el lay, con volver al pasado y volver al lay “Bokura no Oukoku”, que por cierto se ha perdido para siempre en este inmenso mar de información que es la Internet, por razones que desconozco, yo no tengo ni una sola copia de ese código. Y así me pasaba los días y muy pronto -o tarde, ya no sé-, las semanas y creo que alcanzó para meses, ciertamente puedo decir que se sintió como “meses” bordeando el “año”.

En este último año mental, he ido a la reumatóloga, al neurólogo, a la unidad de emergencias del IST y a sacarme sangre por lo menos tres veces. ¡Ah! También cuento en mi haber con una resonancia magnética, sí, eso fue entretenido… no, no realmente. Dentro de mi haber también hay dos quemaduras de segunda grado en las extremidades inferiores que están sanando lento, pero seguro, aunque demasiado lento para mi gusto. En este bizarro período de tiempo también he tomado una cantidad poco sana de analgésicos, principalmente Ketorolaco Trometamol en todas sus formas y entregas, se trata de un poderoso analgésico –“pain killer” para los más gringos- posquirúrgico que hace efecto en poco tiempo y también actúa como antiinflamatorio, se supone que debe usarse por períodos cortos (los que quieran saber porqué vayan a google y tipeen el nombre del fármaco, la mayoría de los vademécum entregan información simple y al hueso). Pues bien, haciendo un cálculo rápido, he tomado alrededor de 300mg de ketorolaco trometamol en este “año mental” que no anduve por el blog, con breves descansos entre una dosis y otra, además de otros analgésicos menos y más potentes . La mejor versión, en mi humilde opinión, es Dolgenal, por la simple razón que no me deshace el estómago.

Últimamente el dolor se está apoderando hasta de mis sueños y se nota, por lo menos yo lo noto, y lo noto porque ya no lo puedo esconder. Las escaleras se me hacen un infierno ardiente y penetrante que, dependiendo del día, de las curvas y la altura de los peldaños, me paraliza y retuerce, metafóricamente hablando, entre mi pierna, las articulaciones y la cabeza me van a matar… excepto que no me van a matar. A veces desearía morirme sólo un rato para que me dejara de doler, una cosa poca, dos o tres minutos de tranquilidad harían maravillas en mi persona, o al menos eso quiero creer para soñar un rato y dejar de pensar en que me duele todo.

Acá cierro las comunicaciones, este es un post de prueba, a ver cómo se siente volver a escribir… prometo seguir practicando.

¡Felicidades a todos los que pasamos Agosto!


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lunes, septiembre 03, 2007

3

*Listening: Cesaria Evora - Bésame mucho*
*Mood: Tired, more than usual, but what is much anyway *


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La gracia está en que cada historia tiene exactamente 100 palabras, ni una más, ni una menos. Claro, sin contar el título.



Tintinear de vasos

Hay algo perverso en el tintineo de los vasos. Como un pulso que se acelera presa del pánico, del terror ¿a qué?, no lo sé, no es algo me concierna tampoco. A pesar de qué es un miedo sin cara, es contagioso; primero son los vasos los que se mueven involuntariamente dentro de la alacena, luego son las puertas de la despensa y al último, cómo despertando de un profundo estupor, son las ventanas las que se abren y cierran sin mano que las mueva ni viento que las obligue.

De pronto toda la casa parece suspirar una palabra: muerte.



Muertes temporales

“Querer morirse por un par de semanas es la opción más popular”, le respondió el agente, “para eso estoy aquí señora Svensen, para que juntos tomemos la mejor decisión; la que mejor se acomode a sus necesidades”. Sacó una gruesa libreta y un desgastado lápiz del bolsillo.

Ella se acomodó lo mejor que pudo en la silla de su living-comedor, sopesando las ramificaciones de tan “popular” decisión.

Sobre la mesita de centro una pila de folletos que con llamativas frases anunciaban los programas de muertes temporales. La señora Svensen tomó uno de ellos y casualmente preguntó: “¿Aceptan tarjetas de crédito?”.



Errare humanum est

Por la noche, cuando estaba seguro de que todos dormían, se desabotonaba un par de botones de su pijama y se destapaba el hombro izquierdo, la verdad es que no podía verse la cicatriz entre tanta oscuridad, pero se conformaba con tocarla, con acariciarla, con saber que estaba allí. Muchas veces, probablemente demasiadas, le habían dicho que vivir en el pasado era una pérdida de energía.

La verdad es que él ya no sabía cómo explicarlo, no era vivir en el pasado, si no más bien recordarlo. No por nada dicen que quienes olvidan su historia están condenados a repetirla.


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domingo, agosto 12, 2007

Pulso luviolunar

*Listening: Immortality - Vangelis (Alexander OST) *
*Mood: Tired as hell *


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Todos los días, a la misma hora, el mismo número telefónico y la misma voz. Pero yo nunca respondo el teléfono, siempre es ella quien levanta el auricular y se queda en blanco escuchando y asintiendo con la cabeza en una suerte de trance inducido por la mala televisión y esa voz.

Un día nublado y de post-lluvia, me aburro de escuchar el incesante bullicio perforador del teléfono. Me asomo a su pieza y la veo vacía, y quiero decir, realmente vacía, sin cama, sin cortinas, sin velador. Lo único que queda es el teléfono que suena y suena. Decido que no vale la pena y me devuelvo al comedor, a mis revistas y a mis libretas de apuntes.

Otro día, uno en que los árboles se doblan sumisos bajo el iracundo poderío del viento, el teléfono vuelve a interrumpir mi caótica rutina. Pongo el pegamento a un lado y trato de hacer caso omiso al eco. Asomo mi cabeza al comedor y está vacío, no hay sillones, ni alfombra, ni muebles, ni plantas. En la esquina más lejana de la puerta hay marcas de agua en el piso, el único recuerdo de que allí, algún día, hubo maceteros. Y el teléfono suena y suena, pero me rehúso a contestarlo, vuelvo a mi pieza y a mi complejo pasatiempo. Las "íes" y las "erres" están revueltas y el pegamento dado vuelta, me encojo de hombros y comienzo a recortar nuevas "erres".

Después de un mes, cuando el teléfono deja de sonar, me siento mal y me altero. Es en ese momento que mi atención se concentra en el molesto silencio y siento un escalofrío subcutáneo que toma posesión de mi cuerpo por partes; primero los pies, luego las rodillas, los muslos… y así sube y sube hasta despuntar en la nuca. Cuando llega el temido silencio y mi corazón no sabe a qué ceñirse para seguir latiendo, me asomo a la pieza de los cachureos y la encuentro vacía. La bicicleta ha dejado una marca negra en la pared y el contorno de los manubrios está hundido en la pintura. Los viejos libros de matemáticas y álgebra que solían ocupar más de la mitad de las repisas no están por ninguna parte. A simple vista, lo único que queda es el clóset y éste, también está vacío. Miro el piso y noto que está recién encerado. "Se han llevado hasta el polvo", pienso y luego me voy a la cocina a pretender que tengo hambre y quiero comer. Cuando el teléfono suena otra vez me relajo y vuelvo a mis excéntricos pasatiempos.

Para cuando llega el verano me he decidido a contestar el teléfono, pero no ha sonado en semanas, me siento de piernas cruzadas en el centro del comedor, imitando a un maestro de yoga que una vez vi por televisión. Mientras lucho por hacer la posición correcta pienso en las migajas de pan que se están acumulando en la cocina y en si debería o no, barrerlas. Entonces escucho un sonido que se me hace familiar, es intermitente, como un gorgoteo mecánico, me perfora los oídos y al mismo tiempo se acopla con la sístole y diástole de mi corazón. Me paro y me asomo a mi pieza, pero está vacía, no hay cama, no hay alfombra ni lamparita de luz, ni siquiera hay ruido, me asomo al baño y me recibe la cálida luz veraniega que se cuela por la ventana, dos tres o cuatro pasos más y el sonido vuelve. Es el teléfono, me digo, es el teléfono, es la llamada, ¡hay que contestar!.

Entro a su pieza, a la pieza que era de ella cuando existía, y vuelvo a imitar la posición de yoga, ya no me es tan incómoda. Me siento al lado del aparato y lo observo. Una luz roja me avisa que tengo una llamada entrante.

¿Respondo?

Respondo.

Entonces un sonido nuevo me llena de pies a cabeza, un sonido que de alguna manera me resulta familiar, pero sé que no conozco, es un sonido que viene de todos lados y de ninguno al mismo tiempo. Es una voz críptica, profunda, grave, recóndita e insondable.

Una luz dolorosa me enceguece al tiempo que me envuelve, me envuelve en dolor y claridad, en dolor y seguridad, en dolor y serenidad, pero hay otro dolor, uno más terrible y agudo que me obliga a mantener los ojos abiertos, que me obliga a tratar de ver más allá, que me obliga a adivinar formas a partir de colores, que me obliga a adivinar lo que esa difusa mancha verde asemeja en la realidad y de pronto, ya no hay dolor, sólo hay oscuridad.

"Es como si me hubiese ahogado en terciopelo", pienso. "La oscuridad me engulle y me lleva más lejos y más cerca de la nada de lo nunca volveré a estar".

Es una oscuridad acogedora que me soporta y me reconforta, haciendo que el dolor se sienta cada vez más lejano y difícil de recordar, por unos segundos tengo la sensación de que estoy de cabeza, pero en esta oscuridad es difícil saberlo a ciencia cierta.

"¿Ciencia cierta?" me digo, "¿Qué es la ciencia cierta? No es más que un grupo de personas que se han puesto de acuerdo en creer el mismo delirio. Ya no confío en la ciencia".

El terciopelo me acaricia con ahogados susurros, son palabras entrecortadas que no comprendo, que no sé que significan, pero las hago mías, las guardo en algún lugar de mi mente pues sé que esas palabras reflejan lo que soy, en lo que me he convertido y en lo llegaré a ser.

La oscuridad, antes fluida, se va solidificando por partes, un proceso que me hace pensar en coágulos de sangre, en grandes coágulos negros que se hacen más espesos y pesados con el tiempo. La oscuridad me parece más aterradora ahora que toma forma.

El proceso de solidificación se detiene a medio camino y ahora me pierdo en una sustancia pegajosa, no puedo dejar de pensar en coágulos, en grandes coágulos brillantes y ante esta imagen tengo el súbito impulso de nadar, de nadar lejos y con todas mis fuerzas, nadar lejos de esta oscuridad que me agobia.

Mientras nado, un molesto zumbido se instala en mis oídos y hace eco dentro de mi cráneo, rebota de un lado a otro y reverbera contra los lóbulos de mi cerebro, escucho con toda claridad mi pulso y el dub-dub de mi corazón. Del más allá se escapa un gorgoteo mecánico que he aprendido a tolerar. A medida que el zumbido se intensifica, mis párpados pulsan y se retuercen por una razón que sólo ellos conocen, hasta que ya no aguanto más y tengo que cerrar los ojos, tengo que juntar con fuerza mis párpados y dejar que descansen y, al hacerlo, me hago conciente, sin quererlo, de lo cansados que estaban y lo mucho que necesitaban el descanso.

Sin embargo, algo inesperado sucede, las imágenes estallan dentro de mí, se atropellan y fusionan como si se tratase del fondo de una cascada. Los libros, las tuercas, el olor de las antigüedades, el dolor del golpe, la anticipación antes del grito, el júbilo de la victoria, la lección aprendida de la derrota, las rodillas raspadas, el sabor de un dulce, la rojez del rojo, la calidez húmeda de aquel beso, la sorpresa, el llanto, la angustia. De pronto la oscuridad, aunque inmensa e intimidante, me parece un lugar ideal, preferible a las imágenes y los recuerdos. Mi vida se pasea en desorden frente a mis ojos y cada brillo, cada hoja de árbol aplastada contra el pavimento, gatilla otras doscientas decepciones y otras quinientas alegrías hasta que toda mi vida ha sido empaquetada en una sola semilla de maravilla que sostengo entre mis dedos.

De pie en este inmenso aislamiento, me siento apenas un cascarón vacío, un "algo" que carece de esencia, un "algo" que está obligado a contemplarse por el resto de la eternidad con la semilla de su vida entre los dedos y nadie para compartirlo. Nadie a quien entregarle esta semilla, esta pequeñez.

Quiero correr, quiero gritar, quiero llorar, quiero hundirme en mi miseria, pero no puedo, lo único que puedo hacer es observar la semilla y pensar, pensar en las oportunidades que gané y en las que desperdicié, en las personas que amé y aquellas que ni siquiera me importaron, pensar en lo efímero de nuestra existencia, en lo insignificantes que son nuestras victorias y nuestras derrotas, nuestras esperanzas, pasiones y ensoñaciones. De pie en este inmenso lugar, sé que soy un cascarón vacío, un "algo" que carece de esencia. Y en mi condición vacía, dejo caer mi semilla, observándola hasta que se pierde en la oscuridad. Y sigo observando hasta que la oscuridad vuelve a ser un fluido inexplicable, una manta de terciopelo que me engulle y, sin saber cuando ni cómo, estoy cayendo.

El tiempo no me toca, el tiempo me elude o simplemente el tiempo no existe. Después de que un eón ha pasado, dejo de caer y una oscuridad áspera me engulle. Me hundo en una presión sofocante y árida, y allí me quedo, entre paredes arenosas de fuego, hasta que puedo escuchar el primer amanecer, antes de que siquiera existiese una atmósfera. Puedo escuchar como los rayos de sol queman los elementos a su paso y sentir en mi propia piel como los átomos chocan los unos con los otros hasta formar moléculas. Puedo oler los gases confabulándose entre sí. Puedo ver el cielo. Puedo oler las estrellas. Puedo escuchar como la vida crece a todo mi alrededor, pues yo soy la vida y la muerte. Puedo ver todo lo que es, ha sido y será. Puedo ver como los mares suben y bajan hasta encontrar el punto magistral. Puedo sentir, con cada fibra de mi ser, como los millones de colores se van mezclando y fusionando hasta hacer de sí un todo coherente, la brisa entre las ramas, el intenso calor sobre las piedras, la sobrecogedora soledad entre los riscos, la profundidad del abismo, la inmensidad de la noche, la perfección de la creación. Todo en este mundo es perfecto, todo en este mundo está dotado de una infinita hermosura y ha sido creado con un compás complejo, enrevesado, críptico, profundo e insondable, pues la vida es así, compleja y caótica, críptica e insondable.

Me siento escurrir entre piedras y hierbas, siento que fluyo hacia otro lugar y hacia otro tiempo, me siento ir y venir varias veces hasta que mi persona se estabiliza en un constante goteo que termina conmigo sosteniendo mi semilla de maravilla, la cual me recuerda, con cierta calidez, como los girasoles se preparan para el amanecer y como su cuerpo danza al ritmo del pulso luviolunar, el pulso sublime de la vida. Me siento una persona de nuevo, me siento una persona renovada, fina, elegante y hermosa. Siento que mi vida por fin vale algo, siento que mi vida al fin tiene un sentido. Contemplo mi vida bajo una nueva luz.

Una vez más estoy cayendo, pero ahora es lento y certero, ahora sé a dónde voy, miro hacia abajo y aún cuando sólo hay oscuridad, sé que al final de ella se encuentra mi casa, con sus piezas vacías y el teléfono que no para de sonar. No obstante, algo me detiene, es aquel sonido otra vez, ese penetrante gorgoteo mecánico, mas es distinto, su naturaleza es diferente, ha cambiado, ahora es plana y monosilábica, ya no es un gorgoteo, ahora es apenas un pitido agudo que me interrumpe el pensamiento.

Me vuelvo conciente de que tengo los ojos cerrados y lo corrijo inmediatamente. Abro los ojos para encontrarme con que estoy en mi habitación con las luces apagadas. Me doy media vuelta y el pitido monosilábico se pierde en mis recuerdos, entonces, pienso en la semilla y sonrío.

Ella está ahí y me mira con ojos inquisitivos, nos miramos por un rato hasta que ella me hace la pregunta, entonces yo, sin rodeos, le respondo.

"Vi a Dios".

Y pongo mi semilla en sus manos.

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miércoles, julio 18, 2007

Acumulando tonteras

*Listening: Silversun pickups - Melatonin *
*Mood: Tired as hell; caustic *


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En mi escritorio se acumula el polvo, las guías a medio leer, las pastillas y los implementos para hacer curaciones.

En mi pieza se acumulan las pelusas, los platos sucios, la ropa sucia y mis colaciones sin comer.

En mis chaquetas y abrigos se acumulan las monedas de poco valor, los pañuelos desechables usados y las boletas arrugadas de más de una semana.

En mi cuerpo se acumulan las toxinas, el ácido úrico, el cansancio y la falta de sueño.

En mi mente se acumulan las visiones, las ilusiones, las molestias y una que otra alucinación. Se dejan estar, además, las ideas, las creaciones y ese “algo” del que quería hablar.

Frase del día

En clases de Fundamentos, Errol con ganas de aliviar nuestro estrés sobre la desesperanza de algunos filósofos que negaban la existencia de Dios y al mismo tiempo hablaban de una humanidad que tenía carencia de ella.

“Pero no se preocupen por Schopenhauer, lo que pasa es que Schopenahuer no era un desesperanzado, ¡¡¡era un trágico!!!”

Y mejor ni les cuento lo que dijo del amor, pero les adelanto que incluía un 90% de tedio.

~~~

Olvídense de todo, olvídense del amor, de Dios y de ustedes mismos, lo único que importa es el fondo endotímico y el plano de lo vital con sus pinches carencias e impulsos, según los grandes filósofos… estamos todos jodidos anyway.


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domingo, junio 24, 2007

Desastres Express

*Listening: All across the world - Silverchair*
*Mood: Sick as hell *


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Hace días que vengo esperando un terremoto. Es extraño esperar algo así, quiero decir que sé que no es lo más común y corriente, aún cuando sé, o al menos intuyo, que puede ser normal esperar que algo así ocurra. En cualquier caso, llevo mucho tiempo esperando alguna catástrofe, algún aluvión, la caída de un avión en el patio de la casa (por cierto mi casa está directamente debajo de una ruta de aviación, así que es posible, improbable, pero posible). No estoy segura del porqué, en serio, no sé porque querría que algo así sucediese; se me ocurre que necesito algo trágicamente espontáneo y mortífero para darle sentido a este año, pero dudo que esa sea razón suficiente para matar a una porción substancial de gente, sería matarla casi por capricho. Si me dan a elegir, quiero un remezón grado 10, que las casas que están colgadas de los cerros de Valparaíso se vengan abajo y que la tierra se abra y nos trague a todos, que se trague como mínimo al 1% de la población y que luego, con un tiritón aún peor que el primero, quiero que la tierra se cierre sobre las horrorizadas expresiones de las pronto-a-ser víctimas fatales y los convierta en estadísticas mortales del movimiento telúrico más siniestro que ha azotado la región desde 1985. Eso sí, para ser justos, quiero que sepan que no me importaría ser una de las tantas víctimas fatales, lo explicito para que después no digan que les deseo la muerte a todos, menos a mi. Mis fantasías no son tan egoístas después de todo.

Sí, mi mente también me asusta a veces, pero así soy y así también me quieren… creo, espero, se supone… así dicen.

Hoy estaba bajando el capítulo 15 de House, Half Wit y se me vino la idea a la cabeza, vi como la pantalla se remecía ante este poder más grande que todos nosotros juntos, caía polvo del techo y las arañas corrían asustadas a esconderse entre los rincones y las grietas de la casa. Sublime, la escena completa fue simplemente sublime. Hasta la canción de fondo era perfecta -al menos para mí-; “I don’t like Mondays” de “The boomtown rats”, lo único que faltaba es que efectivamente fuese ¡Lunes!, ya veremos mañana si Dios decide cumplirme el deseo. En todo caso, si está muy ocupado matando gente en el Congo y ahogando niñitos en alguna playa paradisíaca, también puede enviarnos un tornado, aunque eso lo veo más difícil, ya que el último (y creo que único) tornado que ha habido en Chile fue bien lejos de donde resido actualmente y sé que sería mucho pedir que el tornado viajara desde el Estrecho de Magallanes hasta acá sólo para cumplir mi capricho… profecía, idea salvaje, como quiera que se llame lo que estoy pensando. Si pidiera algo así en serio, lo más probable es que mi petición se mostrara como “spam” en el mega computador celestial de nuestro señor Dios y que el tatita Dios ni siquiera se dignaría a leer mi súplica, bueno, profundizando un poco más el asunto, no creo que Dios mismo revise su propio mail, probablemente tiene a alguien que lo haga por él, algún subalterno, hijo de arcángel importante, de un “manda-más”, que necesitaba hacer una práctica y el papá le consiguió el puesto de “asistente de Dios”, eso sí que se tiene que ver bien en tu currículo, no hay quien pueda contra una carta de recomendación del Dios mismo, sin que importe mucho de que dios sea. Ya me imagino llegando a una empresa, esperando para la entrevista, dejando el currículo y luego esperando la cara de sorpresa del empleador.

“Dice acá que Dios cree que usted es un excelente trabajador”

“Sí, hice una pasantía para Él entre el 2004 y el 2005, es un buen ente divino, un poco olvidadizo eso sí, pero para eso estaba yo, para asegurarme de que nada saliera mal, es increíble como le subió la carga de trabajo después de las torres gemelas en EEUU”

“Ah… ¿me disculpa un momento? Tengo que hacer una llamada… ¿Seguridad? Tengo a un escapado del manicomio aquí…”


Ok, tal vez no sea tan buena idea tener una carta de recomendación de Dios, vivimos en tiempos terriblemente incrédulos y faltos de fe como para pretender que esto puede llegar a resultar. Ya es malo hablar con Dios, peor que te responda, pero ¿de ahí a haber trabajado para él y tener cartas de recomendación? No, ese salto es demasiado grande y yo ya estoy en el lado sano del río como para aventurarme de nuevo. No me queda otra, supongo que mi petición de “Desastres Express” tendrá que esperar.

En todo caso, le voy a preguntar a algún experto en la materia, de las razones por las cuales fantaseo con la destrucción masiva, lo más probable es que me catalogue de misántropo, pero creo que eso ya todos lo sabíamos ¿no? Ya veremos qué pasa.

Au revoir.

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domingo, junio 10, 2007

La rebelión de los juguetes

*Listening: El ventilador del PC... "suave" ^__^' *
*Mood: Tired, sleepy, sick: Triple Pack *


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El otro día me estaba acordando de una nana que tuve hace mucho tiempo, se llamaba (o llama, ya que no sé si está muerta) Nancy. Ella era grande, regordeta y de dedos ásperos, dormía en la que ahora es la pieza del computador y me parece que roncaba, de eso no me acuerdo bien, a veces me parece que sí y otras que no, la memoria tiende a fallarme en estos asuntos.

Un día venía con ella en la micro, camino a casa, no sé de dónde veníamos, ni la hora, ni el año, ni nada más que lo que voy a contar, es más, no voy a contar la historia exactamente como sucedió, si no que como la recuerdo. Y recuerdo que éramos las dos en la micro y era tarde. Yo llevaba un peluche, sí, eso lo sé. El peluche en realidad era un "ella", era un perro, pero con "a" y tenía una rosita de color rosado en la oreja izquierda -hablo en pasado porque sólo Dios sabe donde quedó ese peluche, un día decidió partir, desaparecer, desvanecer, cruzar el río y nunca volver-. Además de ser un "ella" y tener rosado, era un regalo de mi padrino de bautismo, aunque, a pesar del cariño que les tenía a mis padrinos, aquel peluche me desagradaba terriblemente (justamente por ser una "ella" rosada), sin embargo, a pesar del odio mutuo que nos profesábamos (yo sé que me odiaba, lo sé), íbamos dos humanas y el peluche camino a casa, nuestra casa. Teniendo en cuenta cómo he sido siempre de lógica/práctica/obsesiva con estos asuntos, me tinca que salí a la calle con ese peluche porque lo odiaba y, como lo odiaba, si se perdía o se ensuciaba no era grave. En cambio, Copito... Copito era intocable, pero esa es otra historia para otra ocasión.

No sé qué pasó en la micro, recuerdo los asientos de cuero sintético que se pegaban a las piernas, por lo que deduzco que iba con pantalones cortos o, tal vez, era invierno y lo que se me pegaba a las piernas era los pantalones mojados. Independiente de eso, nos bajamos, eso lo recuerdo bien, nos bajamos y caminamos las dos cuadras que nos separaban del hogar y, cuando por fin llegamos y me hube lavado la cara y las manos, vino la terrible angustia de saber que había perdido un objeto. El peluche se me había quedado en la micro, ¡en la micro! ¡Yo!, que casi nunca pierdo cosas en la calle. No obstante, en la casa no estaba, no, se me había quedado allí, en esa lúgubre micro que pasaba a cuadras de mi hogar... o tal vez antes, tal vez el viaje en micro no fue de a tres, tal vez había sido un viaje de a dos, tal vez la pérdida, el extravío, el secuestro, la abdución ¡el rapto!, había sido horas antes, mientras caminábamos por no-sé-dónde..., lo único seguro en ese momento era que había perdido un peluche, un peluche que no era amado, que tampoco era querido ni estimado, pero que era mío y, por ser mío, iba a ser extrañado de igual manera.

Me sentí mal, me sentí pésimo, algo que después supe se llamaba "alma", me pesaba, algo dentro de mi dolía y no podía encontrar que era. No me acuerdo si lloré, probablemente sí, antes lloraba por todo, no como ahora, que las lágrimas son más simbólicas y rabiosas que antes, que queman cuando caen y son pocas. Si me preguntan que es lo más probable que haya sucedido, yo creo que lloré, que sollocé y que también cerré de golpe alguna que otra puerta, pero a ciencia cierta... no, no lo sé.

Esa noche me fui a acostar con un gran pesar, pensando en las atrocidades que probablemente sucedían (y aún suceden) de noche; me imaginé a mi peluche vagando las calles solo, triste y abandonado, mientras que mis otros peluches me miraban fijamente desde las repisas, en especial Bugs y Copito, quienes compartían una dura mirada de reproche colectiva y a ellos se les unían el resto de mis posesiones. "El soldadito de plomo" se asomó, apoyado en un bastón improvisado, hasta el borde del librero, enrabiado por la confirmación de los rumores que ya se pasaban de un cuento a otro, de cuaderno en cuaderno, de caricatura en caricatura. Todos cuchicheaban y se miraban entre ellos, cruzaban miradas cargadas de rencor y otros tantos de sobrecogimiento, en especial los más sensibles, como "Peluche n°1" (él nunca superó mi bloqueo mental a la hora de ponerle nombre). Aquella noche fue larga, me revolvía entre las sábanas presa de la culpa, atormentada por las imágenes de mi peluche bajo la lluvia, siendo despedazado por un dobermann o confundido por basura por el "viejo del saco". Cuando por fin pude conciliar el sueño, mi conciencia y mi alma ya habían sido marcadas para toda la vida.

La siguiente mañana reinaba el silencio en la casa. Afuera había un sol pálido e inerte, que aún así lograba colarse por las ventanas y los resquicios de las puertas. Mis peluches estaban callados, los soldaditos de plástico estaban formados en línea, firmes en su desgracia, pero sentía sus ojos sobre mi. Olía la traición, olía la sospecha, el miedo, la tensión antes del motín. En sus profundos ojos de plástico podía ver el terror, el pánico, podía sondear dentro de sus cascarones animados y leer sus pensamientos; si había olvidado a uno de ellos, ¿cuánto faltaría para que a otro le sucediera lo mismo? "¿iba yo a ser el próximo?", se preguntaban. Lo olía, lo sentía, lo leía en su lenguaje corporal; el fin estaba cerca.

Al saludar a mi Capitán General noté que los pequeños rifles de todo el escuadrón estaban cargados y que el soldadito de plomo llevaba su sable, un sable que nunca antes había sido descolgado de su sitio de honor. Una mala señal. "El Guardián", mi fiel perro de felpa, me observaba cabizbajo desde los pies de la cama; él ya se había resignado a mi triste destino.

Caminé cautelosamente hasta la puerta de mi habitación y la cerré tras de mi. Por el espacio que quedaba debajo podía ver las sombras alargadas de la rebelión de juguetes, presa del terror corrí a la pieza de mi nana, entré y paré de golpe a los pies de su cama. Entonces, un destello rosa me llamó la atención, sobre el escritorio, este mismo desde donde escribo ahora, estaba mi peluche. Con la sorpresa olvidé que mi nana estaba dormida y salté sobre la cama para alcanzarle, con la conmoción Nancy se despertó y me dijo algo que nunca olvidaré: "Anoche la salí a buscar, la encontré en el Terminal", luego, sin más, se dio media vuelta y comenzó a roncar.

Sin siquiera derramar una gota de sangre, ni sacarle el relleno sintético a alguien, la rebelión completa se había solucionado, ¡más!, nuestras vidas completas habían mejorado; ya más nunca sufriríamos la pérdida de alguien o algo, pues entre nosotros vivía una buja (de las buenas), una bruja disfrazada de niñera. Una bruja con un disfraz que era tremendamente convincente, un disfraz que te envolvía en abrazos interminables y te acariciaba la cara con dedos ásperos y pasados a cloro. No, ya más nunca habría desesperanza entre la comunidad de juguetes, pues desde ese día estábamos bajo la protección de los oráculos y los dioses, desde ese día, éramos el pueblo elegido.

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sábado, junio 02, 2007

All across the world

*Listening: All across the world - Silverchair *
*Mood: Cold ó_ò *


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Resulta que ya salió el último disco de Silverchair, Young Modern y me enamoré de esta canción, busqué la letra en internet y me dediqué a escucharla un par de docenas de veces y le encontré un par de errores, así que acá les dejo, para los fanáticos, la lírica con las debidas correcciones y una traducción libre un poquitín más abajo.

Para los que quieran saber más, pueden pasar por el sitio de fans más grande que he visto en mi vida Silverchair.nu o por la página oficial y si lo suyo es la info rápida, pasen por Wikipedia para tener una visión más global de toda la carrera de Silverchair. Para mi, este disco es mejor que Frogstomp y Diorama en el sentido de las melodías, los arreglos y obvio, la voz de Daniel Johns.

Sin más, acá están, la lírica y su traducción.

"All Across The World" - Silverchair
Álbum: Young Modern (2007)


Underneath the shelf cracks appear in thick enamel
In this lapse excuse for wasting time
I wait for signals shooting stars
I'd scrape through every branch
Coz I need to come down

Underneath the home
I lived in I was a page in someone's book
And no one asked me why
The page was fifteen stories high
I'm underneath that home wondering why

All across the world
There are things we need to forget and forgive
Sometimes we have to try and shed the damage we don't need
Oh justice shake your head
I'm wasting my time

We can break this drought
Wanna tell ya that I love ya I need ya in the night
Sometimes I get so fool
I wanna tell ya I'm feeling alright
I'm shaking to the bone
And on my way home

Adjust an omen at the door
Singing baby wont you please get a hold without it
And while you sit there on the phone tell me baby
I'm a liar you don't seem to care what I care about and baby it's a shame
To be wasted

All across the world
There are things we need to forget and forgive
Sometimes we have to try and shed the damage we don't need
Oh justice shake your head
I'm on my way home



Traducción libre por Narcoleptic_ll

Debajo del estante, grietas aparecen en grueso esmalte
En este desliz, perdóname por perder tiempo
Espero por señales de estrellas fugaces.
Aprobaría apenas cada ramo
Porque necesito caer.

Bajo el hogar
En el que vivía, era una página en el libro de alguien más.
Y nadie me preguntó por qué
La página era de 15 historias de alto.
Estoy bajo ese hogar preguntándome el porqué.

A través de todo el mundo
Hay cosas que necesitamos perdonar y olvidar
A veces tenemos que intentarlo y dejar salir el daño que no necesitamos
Oh, justicia sacude tu cabeza
Estoy camino a casa.

Podemos acabar con esta sequía,
Quiero decirte que Te amo, Te necesito en la noche
A veces me pongo tan tonto
Quiero decirte que me siento bien
Estoy tiritando hasta el tuétano
Y en mi camino a casa.

Ajusta un augurio a la puerta
Cantando "Baby, no podrías controlarte sin aquello"
Y mientras te sientas en hablando por el teléfono, dime baby:
"Soy un mentiroso". No parece que te preocupase lo que a mi me importa y es una pena
Que se pierda.

A través de todo el mundo
Hay cosas que necesitamos perdonar y olvidar
A veces tenemos que intentarlo y dejar salir el daño que no necesitamos
Oh, justicia sacude tu cabeza
Estoy camino a casa.


Cualquier cosa, no teman, no muerdo ni amenazo de muerte (o similares), me dejan un comment y encontraré la manera de ayudar.

Cariños a todos.

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miércoles, mayo 30, 2007

Un intruso a las 4

*Listening: Space Monkey - Placebo *
*Mood: Combo n°2=> Tired having a headache *


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Entro al living y arreglo las cortinas del ventanal que da a la puerta de calle, en eso, un punto rojo me llama la atención, me doy vuelta parcialmente para seguir el haz de luz. Resalta entre los ladrillos pintados de blanco como un brillante diamante entre el carbón. Vuelvo a seguir el haz, sólo que ahora en la dirección contraria. Todo esto me toma un octavo de segundo, cuando llego con mi mirada hasta la cortina, me toma otro octavo de segundo descifrar lo que está sucediendo. El punto rojo, el haz de luz, el hombre en el patio. Me tiro al suelo y me las arreglo para llegar a la cocina, para llegar al único lugar de la casa que es a prueba de balas y, mientras cruzo el pasillo, veo como otros tantos puntos rojos se desplazan por las paredes buscando su objetivo.

Me llevo las manos a la cintura en busca de mi Glock y, junto con la desesperación, me llega la imagen de mi pistola sobre la cómoda, donde la había dejado un par de minutos atrás. Cautelosamente me asomo al pasillo y lo que veo me desconcierta, o es más bien lo que no veo, lo que me desconcierta; no hay más rayos láser atravesando la casa en busca del objetivo, aguzo el oído en busca de algún indicio y me extraña escuchar el ronquido parejo del perro, si ni siquiera el Max se ha despertado pues entonces todo este asunto no debe haber sido muy grave. Sin entender mucho lo que está pasando me pongo de pie y me aventuro hasta mi pieza, donde la Glock 19 descansa.

En eso, un teléfono suena fuera de este mundo y a un auto le rechinan los frenos en la calle, con un pequeño sobresalto me despierto y apago la tele.

En verdad tengo que dejar de pensar en la trama de Sergei Korsakov.


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jueves, mayo 24, 2007

Actulizaciones otra vez

*Listening: Pierrot the clown - Placebo *
*Mood: Sleeeeeeeepy *


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Cortito, 5 blogs nuevos

(1) Alberto Montt: Que dibuja las idioteces que tiene en su cabeza.
(2) Capítulo treinta y tres: Pequeñas historias con grandes ilustraciones.
(3) El mal humor: Tiras cómicas, verdades y otras payasadas.
(4) La banalidad del Mall: "Eso mismo" (y les juro que lo estoy citando).

(5) Marmara: Una muchacha argentina que cuenta entre esbozos de su propia vida, la llegada de sus abuelos a Argentina, un largo viaje en barco desde Rusia.


Además, les cuento, el blog de Ice Maiden cambió de nombre, es más, hasta la autora cambió de nombre (ahora es Rain Raven), para seguir leyendo lo de ella pueden dirigirse a Rain-letters

PD: Si hay algún link malo o algo que no funcione em avisan, porque tengo la sensación de que algo hice mal, pero por más que reviso no lo encuentro. ó_ò?

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martes, mayo 22, 2007

Update n°20 y algo XD

*Listening: El ventilador del computador (que por cierto va a despegar)*
*Mood: Tired and sleepy => Combo N°1*


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Últimamente he andado super floja con esto de postear, casi todo mi tiempo libre lo he dedicado a nutrirme con los blogs amigos de aquí y en la quebradada del ají, desde el norte Chile hasta el sur de Chile dando la vuelta al mundo en sentido contrario al más obvio pensable para lograrlo y mantenerme al día, el poco tiempo que me "sobró" de tales hazañas, porque creánme, balancear el tiempo de estudio con el tiempo de ocio para leer los casi 100 posts que se me habían acumulado en google reader más los otros 30 y algo mails que tenía que contestar fue todo una hazaña, o fazaña como diría mi estimado Lothar Daisuke y mucho antes de él mi no tan estimado, pero siempre muy bien ponderado, Quijote. Estoy segura de que muchos posts los vi, me dieron ganas de comentar, pero el pepe grillo que tengo en el oído me decía "Che, tenés que hacer el trabajo; Che, tenés que estudiar; Ché, tenés que dormir" y como este diminuto personaje cada día se hace más grande haciene difícil poder seguir diciéndole diminuto, ni modo, a puro hacerle caso no más.

Para los que están lejos física y espiritualmente y han querido saber de mi y no los he pescado ni en bajada acá les va el resumen de mi existencia en las últimas tres semanas y seis días:

Todo partió con un leve dolor de cabeza y la típica nariz húmeda que son los claros signos de resfrío que se te viene encima, después, todo esto creció rápida y silenciosamente hasta convertirse en una sinusitis que me tenía por los suelos del ánimo y la lucidez (hasta que conocí nuevos fondos, pero eso va más adelante). Sin embargo, la sinusitis se sentía sola, así que la acompañé con una fuerte dosis de Antibióticos, que sin bien parecía ser la mejor opción, terminó siendo el verdugo final de mi triste historia.

Después de la sinusitis, al tercer día de antibióticos, vino la faringitis aguda que evolucionó rápida y escandalosamente a unos dolorosos (y doloridos) pulmones obstruidos, no estando contentos con eso se convirtieron en pulmones llenos de líquido y después de muchos machitúnes y drogas (lícitas y prescritas) volvieron a su estado "anormal-pero-aguantable" de simples pulmones obstruidos. Para poder limpiar eso estoy en tratamiento con unos deliciosos jarabes con control de estupefacientes que me tienen al borde de la muerte por atropellamiento, caída, volada, etc, constantemente, a esto se le agrega un inhalador de similares efectos y descongestionantes de bajo calibre (en comparación al jaraba y el inhalador). Semi-solucionado el problema respiratorio, vino el de los antibióticos que detruyeron mi flora bacteriana que terminó derivando en otras infecciones que ya ni vale la pena mencionar.

En una síntesis del resumen, no he andado enferma, he andado suuuuuuper enferma, con el ánimo por el suelo y la capacidad cognitiva también, es cosa de preguntarles a los pobres infelices que se han sentado cerca mío en estos pocos días que he ido a clases; de mi boca salen pavadas y estupideces que en algún momento soñaron ser coherentes, fuera de eso... nada que valga la pena reproducir.

Aparte de eso les cuento que apenas vuelva a tener tiempo, que por cierto esto es una excepción porque metí mi patita (con zancos y hasta el cuello) y anduve incapacitando mi pendrive, que ahora estoy arreglando y como esto demora, entre "enter" y "enter" me vengo para acá a escribir un par de líneas. Pronto agregaré más links a la sección con blogs que se dedican a ilustrar con humor y otros con un poco más de crítica. Esperando en la consulta de ya-no-me-acuerdo-que-doctor encontré una revista con varios datitos interesantes y los que planeo linkear fueron los que más me llamaron la atención y, seamos honestos, los que alcancé a tipear con mis dedos cansados en un SMS que ocupo de block de notas en mi (in)útil celular. Además, quiero adherirme a la fiebre del WEB 2.0 y su "perpetual beta", así que le he robado tiempo al tiempo del tiempo del tiempo y he estado diseñando botoncitos y otras tonteritas, lo que me tiene loca es el código y los pinches widgets de blogger, en casi 5 meses he avanzado 3/4 del trabajo total y es de mi agrado informar que hasta el momento, a duras penas, he estado ganando la batalla contra lo poco que se de: HTML, web 2.0, java, XML y un largo etcétera que no vale la pena explicitar.

Y eso sería, tengo millones de cosas más que decir, es más, hasta quería quedarme un poco más con la excusa del pendrive, me hubiese gustado hacer un post más personal que reflejara mejor mi estado actual de ánimo (aceptamos apapachos a fecha hasta 30 días) y mis nuevas percepciones con respecto al mundo universitario en el cual no sé si me estoy metiendo o me están metiendo a la fuerza, lamentablemente, como ya dije antes, este PEPOTE grillo me está cantando en al oreja que es tarde, que hace frío, que tres ricas drogas me están esperando y que de plano mis pulmones ya no dan más, hay un límite de tos que te puedes aguantar, esto ya rebasó ese límite con creces y la multa se viene grande, menos mal que mañana me levanto más tarde y el jueves estamos en paro, pero en otro momento les tendré que contar todas esas otras hisotrias y las miles de mini-historias que se me han ocurrido (valga decir, he alucinado) en estos últimos días.

Cariños a todos, gracias por llegar tan lejos leyendo tantas pavadas =)

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miércoles, mayo 16, 2007

En el andén

*Listening: Dark Globe - Placebo*
*Mood: Sleepy =_=*


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Le robo tiempo al tiempo para contar lo siguiente:

Hoy en el metro, casi atropellan a una pequeña de cinco años (app.) y ¿por negligencia de quién? dirán ustedes, pues de nadie, fue una de esas cosas fortuitas que sólo pasan y nadie quiere que pasen.

Estaba llegando el tren a la estación de Viña del Mar y una señora con su hija esperaban detrás de la linea amarilla, como la mayoría.

El tren comienza a frenar, los pasajeros se acercan a la puerta, el tren aún no se ha detenido y la chiquitita se acerca y pone el pie en la pisadera. ¡Horror! Pues el tren aún no se ha detenido y la chiquitita sin más se resbala y comienza a caer entre el borde del andén y el tren mismo. Un chico que estaba cerca atina y la agarra del polerón y por debajo del brazo, la mamá de la niña también atina y la agarra de atrás.

Por suerte, todo terminó en un susto de esos que no se olvidan jamás. Ya en el tren la niña lloraba desconsolada en los brazos de la mamá, que le hacía cariños en la cabeza y le decía que por eso le tenía que hacer caso, que ella no le gritaba ni la mandaba por molestarla, si no porque quería lo mejor para ella.

Me alegra tanto saber que algunas historias sí tienen finales felices.

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jueves, mayo 10, 2007

De abrigos mafiosos y otras voladas

*Listening: A beautiful lie - 30 seconds to mars*
*Mood: Dreamy*


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¿Alguna vez les he contado sobre mi abrigo negro de la mafia? ¿No? Hubiera jurado que sí, vamos, les cuento, resulta que tengo un abrigo negro que es 50% lana y 50% viscosa -lo que quiera que sea eso, que por cierto trae a mi mente variadas imágenes de Pegajoso de los caza fantasmas y una sustancia de dudosa reputación que encontré una vez en el espejo del baño de básica de mi colegio-. Este abrigo no tiene en realidad algo especial; tiene botones, se abrocha hacia la izquierda y posee una graciosa capucha que pretende ir bien asegurada al resto del abrigo por medio de cinco botones, de los cuales permanecen efectivamente abrochados, sólo dos. Sin embargo, cada vez que me pongo este abrigo mi manera de percibir el mundo cambia; de pronto un grueso acento italiano toma posesión de mi monólogo interior y trato a todo y todos como si estuviesen a favor o en contra de la “Cosa Nostra”, de ahí que este simpático acento italiano sea en realidad Italo-Americano, lo cual nos lleva a una mega batalla de la correcta pronunciación entre el castellano, el inglés y el italiano, pero ese es otro desvarío para otra ocasión.

Ayer, miércoles 9 de Mayo, ocupé este abrigo para ir al doctor, al otorrinolaringólogo, para ser más específicos. Frente al espejo, mientras me arreglaba la bufanda, ya podía sentir como el poder de la “bota” italiana me subía por la columna obligándome a enderezar notoriamente mis hombros y espalda, el pendrive que llevaba a cuestas, rápidamente se convirtió en una Beretta de 9mm y mi bufanda en un lujoso y costoso pañuelo de seda, los guantes ásperos de acrílico que me tenía que poner para apalear al frío, se convirtieron en excelentes guantes de cabritilla y el chofer del colectivo mutó mágicamente en mi chofer personal, quien, con pausada somnolencia, me llevó hasta la estación del metro; la persona que iba al lado era el consiglieri de una familia del sur.

Mientras el viaje duró discutimos algunos delicados asuntos sobre dinero con el consiglieri y finalmente nos fuimos por caminos separados para despistar a la policía. Ser el capo de una familia no es fácil, siempre hay que estar huyendo para conservar la vida y no siempre hay tiempo para realizar todas las fechorías que uno desea.

Ya en el metro tuve mi segunda reunión del día, con otro capo: Pietro “Pocas Preguntas” Scalise. Para quienes estén interesados, a el señor Scalise le dicen “Pocas Preguntas” por su hábito de disparar primero y preguntar después, años atrás, antes de convertirse en el jefe, solían decirle Pietro “Gatillo Feliz”. Él mismo optó por que lo llamaran “Pocas Preguntas” pues consideró que el nombre inspiraba más miedo que cualquier otra combinación de palabras que osara llevar “feliz” en ella.

Estábamos pasando un momento de maravilla recordando los tiempos pasados, recordando cuando íbamos a los muelles a deshacernos de cuerpos o aquella vez que quemamos una discoteca para encubrir un negocio de armas (nada dice mejor “buenos días” como el olor de la madera chamuscada por la mañana, hasta el día de hoy esa es una esencia que tengo grabada con fuego en mi cerebro), estábamos de lo mejor cuando en la estación Hospital, se subió Joe “Sonrisa” Provolone. Un hombre imponente que frisa en los 50 años y ostenta con gran orgullo una cicatriz que va de oreja a mentón. Un hombre hecho y derecho, importado directamente desde Sicilia en los ‘90. Se refugió en Buenos Aires por un tiempo luego del asesinato de Enrico “el ministro” Dominicci a manos de Vitto Provolone, medio hermano Joe “Sonrisa”.

Nos saludamos a la usanza europea y compartimos nuestros asientos, los guardaespaldas de “Sonrisa” Provolone se sentaron a un par de metros de distancia mientras mis chicos coordinaban con el equipo estacionado en Miramar, llegaríamos en menos diez minutos y la seguridad es siempre una prioridad.

De lo que hablé con los otros capos, me temo que no hay siquiera una coma que pueda repetir.

Ya en Miramar, salí al frío dispuesta a caminar las 10 cuadras que me separaban de mi cita con el doctor, que por cierto, ahora era una cita con un consiglieri del otro bando, con quien estaba tratando de llegar a un acuerdo para dejar de matarnos entre nosotros; mi plan era ofrecerle el 40% de las ganancias al otro capo (Johnny “Cien Pasos” Fonseca), con tal de que me asegurara el poderío de toda la zona Oeste de la región. Iba muy atareada pensando en esto cuando un tipo, que guardaba cercanas relaciones biológicas y estructurales con un gorila, se me plantó en frente. De inmediato supe que era una emboscada, me di vuela en 180° sobre mi talón derecho y me escondí detrás de uno de mis guardaespaldas, en menos de una fracción de segundo comenzó el tiroteo, mi otro guardaespaldas se interpuso entre una bala y yo, salvándome así la vida. Los del bando del gorila recrudecieron sus ráfagas adjuntando gritos salvajes, me pareció ver un par de balas trazadoras mientras me escondía tras un auto mal estacionado.

Al verme sobrepasada por mucho en fuerza bruta y armamentos decidí correr por mi vida, partí hacia el Este por las calles más concurridas. Con la bufanda me limpié la sangre que me había saltado a la cara y estrujé la Beretta con la otra mano, a la espera de mis ejecutores. Fue entonces que noté que la vida de un capo era un tanto peligrosa para mi, por tanto opté por enterrar ese alter-ego, al menos hasta que me recuperara de mi faringitis aguda. En consecuencia, dejé de apretujar el pendrive, le subí a la música que llevaba y atravesé el estero rumbo a Centromed. Siempre muy confiada de que no había una banda de mafiosos tras mis pasos.

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domingo, mayo 06, 2007

Mensaje n° 15 para el exterior

*Listening: Vangelis - Alexander OST - Roxanne's Veil*
*Mood: "...no, du café... comme moi"*


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¿Te das cuenta de no tengo ni una palabra de aliento que darte?.

No sé qué decirte.... Entiendo como te sientes y por lo que estás pasando, pero no tengo nada coherente que decirte.

Sé qué es lo que quieres escuchar, y es que yo he estado en la misma situación que tú, demonios, estoy en la misma situación que tú, pero no es como que te pueda mentir, no te puedo decir que todo va a estar bien; tanto tú como yo sabemos que eso sería una mentira, una tremenda mentira, el elefante rosa en el centro de la habitación. Un conjunto de palabras que no se van a cumplir nunca, ni en esta ni en otra ocasión. Entonces ¿qué quieres que te diga? ¿qué te puedo decir para que te sientas mejor y que no sea mentira? Nada, he ahí el drama, no hay combinación de palabras alguna que reúna estas características y efectivamente tenga un impacto positivo en ti.

Puedo recitarte poesías de esas que no entiendo ni me agradan (y que a ti te encantan), puedo repetir y acutar diálogos de varios minutos de películas extranjeras que nos gustan (diálogos que han quedado grabados en fuego en mi cerebro, de esas tonterías que nadie comprende y sin embargo existen, para bien o para mal), es más, puedo intentar pararme de cabeza y hacer el ridículo cuanto rato tú quieras con tal de hacerte sonreír, pero no puedo pronunciar ese conjunto de palabras que tú tanto quieres oír, no puedo. No puedo porque no sería la verdad.

Por favor no me obligues a mentir, no me agrada, no está en mi, no quiero.

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sábado, abril 28, 2007

El café de los sueños

*Listening: Louis Armstrong - What a wonderful world *
*Mood: Shinny and so not ready to wake up *


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No hay mejor lugar para soñar, con su rojo magenta vibrante nos recibe y nos acoge, nos eleva lejos del gélido mundo del que venimos, con su melodiosa poesía. Las trompetas y los contratiempos nos rodean y nos sonrien. "Cuando sonries todo el mundo sonrie contigo".

Su voz áspera nos anime y marca el paso de la conversación. Afuera quedaron las pruebas, los problemas y las tediosas convicciones impuestas por defecto. Adentro podemos soñar, podemos tocar el piano o el violín, podemos acompañar la música con nuestras propias voces. El tiempo se detiene y se pliega sobre sí mismo, las dimensiones oscilan y hablamos sin hacer el menor ruido.

En el café de los sueños, todo puede pasar y sea lo que sea, nunca estará mal.

(Y qué día más mágico que este para hablar sobre ello. 28-04-07 => 7x4=28 ^___^' )


What a wonderful world

I see trees of green, red roses too
I see them bloom for me and you
And I think to myself, what a wonderful world

I see skies of blue and clouds of white
The bright blessed day, the dark sacred night
And I think to myself, what a wonderful world

The colours of the rainbow, so pretty in the sky
Are also on the faces of people going by
I see friends shaking hands saying how do you do
They're really saying I love you

I hear babies crying, I watch them grow
They'll learn much more than I'll ever know
And I think to myself, what a wonderful world
Yes I think to myself, what a wonderful world

Oh yeah


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domingo, abril 22, 2007

One of a kind

*Listening: Placebo - Infra-red *
*Mood: Tired + annoyed *


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No sirvo para estudiar por obligación. Mi deber-ser es una mugre, creo que si la educación se centrara más en el "ser" que en el "deber-ser" sería una mejor estudiante, pero no, por lo general el sistema tiene sus maneras de aplastar mis potencialidades y exaltar mis deficiencias, no sé como lo hace (el sistema), pero sí les puedo asegurar que es casi perfecto. Rara vez puedo sacar a la luz lo que sí puedo hacer para algo obligatorio, mientras que mis potencialidades se mueren asfixiadas por un sistema con el que no estoy de acuerdo.

En otras palabras, desearía nunca haber entrado a estudiar a la Universidad, ni al colegio, ni al jardín de infantes, ni a ningún lado, a veces no entiendo qué demonios está pasando, y no me refiero a las asignaturas; es tremendo cuando te das cuenta de que el 80% de las personas te dan una distinta versión de la misma respuesta. No quiero decir que sea "malo" por ellos, está bien, es su vida, creo que pueden hacer lo que les plazca con ella, pero me da lata por mi porque veo que cada vez encajo menos en todos lados y como consecuencia de ello cada vez me dan menos ganas de hacer lo que me gusta, vivo en un círculo vicioso de dimensiones estratosféricas donde no hago ni lo que me gusta, ni lo que debo, ni el mínimo esfuerzo.

Entre otras noticias, publicaron las notas de la primera prueba de psicología general, me fue mejor, mucho mejor de lo que esperaba, me saqué un 4.6, ahora sólo falta promediar esa nota con la de los otros dos profesores de la misma asignatura y puedo tener mi primera nota oficial ¬¬ ¿Qué entrete el sistema?

¿Qué más puedo decir? Tengo prueba este Lunes 23 de Fundamentos filosóficos y epistemológicos de las bases teóricas de la psicología, de ahora en adelante no referiremos a él sólo como "Fundamentos". No me sé el nombre de la unidad, pero si sé que trata de la Racionalidad científica y un montón de cosas más que no me van ni me vienen. No he estudiado ni planeo hacerlo tampoco, prefiero dedicarme a leer blogs y todas esas tonteras que me gustan hasta que sea demasiado tarde y sólo tenga la opción de irme a dormir. Sí, sí, ya lo sé soy un asco de persona y blablá.

Sobre Uni creo que no tengo nada más que contar, por lo menos no se me ocurren cosas positivas en este preciso momento.

Hoy hace mucho frío y ayer también fue ídem, pero por lo menos hoy tengo la ropa seca, ayer casi toda estaba en la lavadora y la que no era muy delgada, así que no me quedó otra que acostarme temprano, se suponía que iba a estudiar y/o ver a la Sole, pero me parece que el frío nos la ganó a las dos, aparte, tenía tanto sueño que llegaba a andar idiota, igual que los nenes de 2 o 3 años que duermen la siesta sitemáticamente y que cuando no, entrar en su modo demoniáco y dan ganas de cachetearlos o ahorcarlos (XD). Creo que la razón por la cual no quiero estudiar tiene mucho que ver con lo que ha estado sucediendo aquí en la casa y es que no quiero que ese idiota vuelva a la casa, pero al parecer no hay manera de sacármelo de encima. Todo mal.

Y sería, me voy a leer y si es que me baja el cargo de conciencia, a pasar en limpio lo de psico gral, porque de fundamentos no me quiero ni a acordar ^____^

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viernes, abril 06, 2007

Korsakov Actualizado

*Listening: Yann tiersen - Amélie OST - Le moulin *
*Mood: Tired and confused, as if more confusion were posible *


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Después de una larga espera es de mi agrado poder decir que Korsakov ha sido actualizado. El Capítulo 11 está en el blog.

Lamento mucho haberme demorado tanto, fue un error de cálculo no haber considerado lo consumidora que puede llegar a ser la Universidad, ese antro de perdición a donde voy a aprender muchas cosas, excepto lo que ellos quieren que yo aprenda. Sólo me queda esperar que el Banco Mundial tenga éxito en promover las competencias por sobre los objetivos en las universidades mundiales.

Sobre Korsakov, para que no se sientan tan perdidos: en el capítulo anterior había recibido la información de que Aleksander Lazarev, Sasha, estaba en problemas y su cubierta ya no era tan secreta, por lo tanto arma un equipo de extracción sin tener el permiso de la central y parte a rescatar a Sasha, sin embargo, al llegar a la casa de él se encuentra con que no hay nadie.

Una vez más, lamento mucho la tardanza, procuraré que no vuelva a ocurrir.

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lunes, abril 02, 2007

300, the movie

*Listening: Yann Tiersen - Comptine d'un autre été: L'après midi *
*Mood: Bloody sick *


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Quiero ver 300, no sólo porque Roberto escribió sobre ella en su blog, si no que por alimentar mi sed cinéfila y mi obsesión con las batallas griegas (todo culpa de Alejandro Magno). Esta imagen me "vendió la pomada", aparte de que con ella por fin comprendí la analogía que hace Manfredi entre las falanges con sus sarisas y los erizos.

Hace poco entré a la web y con sólo ver el trailer quedé con ganas de agarrar una lanza, ponerme la capa y salir a defender Esparta. Escuchando la banda sonora me dieron ganas de salir a hacer un sacrificio por la victoria de Esparta y mejor ni les cuento la envida que sentí por aquellos que derramaban su sangre en el campo de batalla. Todavía tratando -en vano- de aplicar lo que se supone estoy aprendiendo en clases, Bandura tenía mucha razón con su experimento de los niños jugando antes y después de ver X película, si la película era de un tema, digamos competitivo, los niños jugarían a algo más competitivo en comparación a los juegos antes de ver la película, de esta manera se explica que después de ver el Trailer de 300, que es un extracto concentrado de acción e intriga, haya quedado yo con ganas de salir a matar al enemigo.

Entonces, con los experimentos de Albert Bandura en mente, ¿quién quiere ir conmigo al cine?

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