viernes, marzo 26, 2004

Yume nara samenaide

*Listening: Gackt - Another World --> Voices - Macross Plus *
*Mood: Sleepy - Crazy *

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Este pequeño fragmento nació porque sí, una de las tantas madrugadas en las que sólo miro el techo y pienso en la nada, no en una nada tangible, sino que en la nada de << La Historia sin fin >> en como debe haber sido pasar las noches en la jungla maravillosa y ver que se deshacía al amanecer, pero de ahí nació todo, una nueva FANTASIA.

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Va dedicado a cierta personilla que él sabe quien es, además de ser demasiado obvio.

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Me sentía de maravilla... hasta que desperté, o por lo menos así lo pensé en un principio. Me di media vuelta buscándote en vano entre la oscuridad de la madrugada, porque sabía de antemano que no estarías allí. Mis ojos estaban cerrados y mi corazón esperanzado. Estiré mi mano temblorosa de encontrarme pronto con la dura realidad, pero así es la vida, una amarga decepción. Algo extraño sucedió. Estabas allí, dormido, roncando... como siempre. Puse mi mano en tu brazo para asegurarme de que estabas allí. Eras real, eras real. Toqué tu nariz y estabas respirando . ¡Mi Dios! Eras real. Luego me acerqué para sentir tu cálida respiración y te abracé en un intento de despertarte, pero no fue así, está bien, me gusta verte dormir.



Me acerqué un poco más y olí tu camisa, me acurruqué cerca de tu cuello y aspiré profundamente. Me encanta la manera en que hueles; no es perfume ni nada que se le asemeje, es sólo tú oliendo a ti. Extrañaba eso. Para entonces estaba completamente segura de que eras tú. Te abracé de nuevo, con más ganas; y tu me abrazaste de vuelta con tanta fuerza que casi me toma por sorpresa. Me gusta cuando haces eso, me siento segura. Te remecí despacito para que dejaras de roncar, abrigando la esperanza de no despertarte. Funcionó, seguías plácidamente dormido y sin ronquidos. Ya que no despertabas me puse a hablar. Te hablé de mi día en el colegio, sobre mis amigos, mis clases; te conté de cuanto te extrañaba y mientras hablaba pasé mi dedo índice por tus ojos, tus cejas, tu nariz, tus labios. Tus labios, tan tiernos y firmes a la vez. Jugué con tu barba y toqué tu cabello. Por fin eras real. No más esperar por ti, porque eras real. Sin previo aviso, el teléfono quebró el silencio, me di media vuelta rápidamente para contestar, no quería que te despertara. Allí estaba este tipo que no conocía preguntando por ¿María?. “Wrong Number” pensé. “Teléfono equivocado” dije. Él colgó. Yo colgué y giré hacia ti para verte de nuevo, esta vez si te despertaría, excepto que... ya no estabas a mi lado. Toqué el lado vacío de la cama. Ni siquiera estaba tibio. Supongo que no eras real después de todo. Simplemente mi mente jugando bromas pesadas, otra vez.

Como dije antes, me sentía de maravilla... hasta que desperté.

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