domingo, enero 20, 2008

Imponderable

*Listening: Ludwig van Beethoven - Piano Sonata No.21 In C Op.53 ''Waldstein'' - Rondo.Allegretto (by Gyorgy Cziffra)*
*Mood: Lost in translation... no, utterly lost*


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Estoy segura de que Papelucho lo dijo y si es que no, podría decirlo mejor que yo: “Qué terrible es sentirse desamparado”.

Sentirse desamparado no es como tener 4 añitos y perderse en el mall, soltarse de la mano del tutor responsable y quedarse pegado en el Buzz Light Year tamaño natural de la juguetería, sentirse desamparado es como tener 4 añitos y mirar este juguete de épicas dimensiones y saber, tener la seguridad de que nadie te va a preguntar si te gusta, nadie te va a decir que si te portas bien tal vez te lo traiga el Viejito Pascuero (o Santa o Papá Noel). Sentirse desamparado es tener miedo a enfermarse o a salir muy tarde a la calle, porque es posible y altamente probable qué no haya una limonada fresca en tu velador por la mañana ni una llamada para saber si estás bien y cuando regresas a casa.

Papelucho definitivamente hablaría de la congoja que se te instala en la garganta y esa agüita helada que te corre por la espalda, un nudo amargo que te inutiliza la voz y la respiración, un nudo que no se traga ni se puede deshacer, una aflicción que te posee por completo y que no se puede remediar. Un desconcertante vacío vulnerable, la pavorosa convicción de no tener cosa alguna segura en la vida; de que hay objetos, implementos, artefactos y afectos que requieres, necesidades que demandan ser satisfechas, que no serán complacidas. La luz se apaga, las llaves gotean y las cortinas danzan en la suave brisa primaveral. Este pueblo fantasma que es tu vida, un lugar que grita normalidad y cotidianidad deshabitada, no es lo que debería ser. Estás desamparado, necesitas ayuda, pero todo lo que obtienes es abandono. Qué terrible es sentirse desamparado.


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miércoles, enero 16, 2008

Porridge

*Listening: Oscar Peterson - Hymn to Freedom*
*Mood: I believe I can fly*


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“¿Le echas miel y después qué?”

“¿Miel? ¿Por qué miel?”

“¡Qué no lleva miel te dicen! El porridge no lleva miel”

“¿Quién dice que no?”

Yo lo digo. Es mi sueño así que no lleva miel”

“¿Estás segura de que es un sueño?”

“Sí”

“¿Cómo lo sabes?”

“Es mi sueño, creo que lo sé, de la misma manera que sé que yo soy y no soy tú”

“OK, OK, pero ¿es un sueño-sueño, de esos en los que te duermes con la TV prendida mientras piensas en la cantidad de mondadientes que caben dentro de una ampolleta, o es el sueño-no-tan-sueño, de esos en los que en realidad estás en la semi-inconciencia despierta luego de tomarte una pastilla para el dolor de cabeza y en realidad estás imaginando que tienes una conversación interior, con quien quiera que esté dispuesto a seguirte el juego y llevarte la contraria, al tiempo que alguien del exterior te cuenta sus cuitas y pesares?”

“Emm, la verdad es que no lo sé, podría ser cualquiera de los dos, ¡es más, no sabía que había una diferencia!”

“Pues sí, hay una diferencia como en todas partes, como en todos lados, lo mismo que con el porridge,

“¿Ah?”

“Miel”

“¿Miel?”

“Sí, miel”

“¿Miel?”

“Miel”

“¿Miel-miel?”

“No, sólo un ‘miel’. ‘Miel’ a secas, una palabra tan imponente como los epítetos y apodos de los gángsteres de antaño, pues quién pudiese olvidar a Enrico ‘el ministro’ Dominicci o Joe ‘Sonrisa’ -que por cierto fue acusado de cómplice en el asesinato de ‘El ministro’.

Es sólo un ‘miel’, un ‘miel’ a secas.”

“Ajá, y ¿qué se supone tengo que entender con eso?, ¿ah?, ¿serías tan amable de explicar, de exponer, de elaborar?. ¿Serías tan amable de darle sustancia a tus palabras, de echarle levadura a tus significados, de agregarle sintaxis a tus oraciones y de poner los acentos, tildes y énfasis donde corresponde cada uno.

Miel, miel, ¡miel! dices como si fuera una palabra portadora de verdades y conocimientos tan antiguos que parecerían nuevos de ser revelados. Miel, miel, ¡miel! dices como si fuera la respuesta a todos mis miedos e interrogantes. Miel, miel, ¡miel! dices como si algo tuviesen que ver con gángsteres de antaño y homicidios de crónica roja ¡BAH!. Dime, ¿qué tiene que ver la miel con el deshielo, el calentamiento global o las tostadas siempre cayendo por el lado de la mantequilla?. Dime tú, gran conocedor de mitos, leyendas y verdades, ¿qué tiene que ver la fuerza de gravedad y la mala suerte con la miel?. Dime, por favor, dime; ilumíname con tu sabiduría y cognición, explícame cuál es la importancia, relevancia y/o notabilidad de la miel en nuestras vidas, además del botulismo y la intoxicación por polen de rododendro. Explícame ¡oh, elegido!, ungido de entre los seres superiores y divinos, explícame qué tiene que ver la miel con el porridge, cuando son dos sustancias que se mantienen tan heterogéneas como el agua y el aceite. No, nada tienen que ver la una con la otra, ¡oh elegido, ungido, iluminado y trastocado!, NADA, rien de rien, ¡nothing!. ¡MIEL MIS POLAINAS!”

“Me temo que lo que tu media contraparte quiere decir, mi estimada amante de las diatribas, es que en el Oriente Medio, el porridge, comúnmente, lo comen con miel.”

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domingo, enero 13, 2008

Un intento pobre de coherencia

*Listening: Special K (Timo Maas Remix) - Placebo*
*Mood: High*


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Hace poco estábamos mi alter ego y yo discutiendo sobre MSN, sobre los nicks y screen-names de MSN para ser exactos. Todo comenzó cuando mi alter ego confesó estar tremendamente molesto porque yo, Narcoleptic_ll, me rehúso a ocupar MSN, mientras que a él le pican los dedos por comunicarse y conectarse con otras "almas solitarias", como él se autodenomina. Dejando de lado el debate y la bronca que se armó por todo el asunto de las "almas solitarias", tuvimos una conversación muy civilizada y rebosante de argumentos bien fundamentados sobre la importancia de la herramienta MSN y su efecto en nuestras vidas hasta que la mera mención de la longitud y originalidad, o ausencia de ella, de los nicks hizo que el infierno se desatara y los jinetes del Apocalipsis cabalgaron sobre nuestras cabezas.

Mi alter ego cree fielmente en la identificación con el propio nick, que la frasecita que uno pone allí debería, de alguna manera, reflejar quienes somos, como nos sentimos o qué esperamos de la vida. Francamente no sé que otra cosa podríamos esperar de una persona que se autodenomina “alma solitaria” y quiere conectarse con otras de su misma especie. Yo, por otra parte, creo que el nick debería se algo que nos agrade y basta, sin embargo simple, sin caritas, sin colores agregados, total y completamente old-version-friendly, y hasta ahí no más llegó la amistad.

Pasaron varios días en los que evité pensar en lo ocurrido y como fue que terminamos yéndonos por caminos separados, mi alter ego y yo, sin embargo, hoy me calló la teja y se me alumbró la ampolleta, todo de una sola vez. La razón por la cual no me gusta conectarme a MSN, es porque a nadie le interesa lo que dice mi nick, ¿es que acaso no saben lo difícil que es escribir cuatro o cinco palabras que sumen una frase relativamente original y/o graciosa?, para que luego nadie pregunte por ella ni de donde la sacaste. No, MSN simplemente ha perdido el brillo para mí, desde que se masificó y se le pueden poner colores, lo que dices ya no importa, sólo importan la versión y si tienes webcam, que por cierto me rehúso terminantemente a adquirir. MSN está muerto para mi y mi alter ego también.



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