domingo, mayo 24, 2009

Wear Sunscreen

*Listening: Everybody's free (to wear sunscreen)*
*Mood: Tired*

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Este es uno de esos videos que no te puedes perder. Escucha, lee y refelxiona.



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jueves, mayo 21, 2009

Fragmentos #2

*Listening: Jay Gordon - Slept So Long*
*Mood: High as a kite*

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Por unos instantes el tiempo se suspende y deja de existir. Todo está en calma, incluso su mente -una eterna maraña de sonidos y recuerdos-, está en silencio, inmersa en una tregua improvisada de indefinida duración. Pareciese que incluso los cuerpos están suspendidos en el aire, en el punto máximo del ascenso, en el momento justo en que por efecto de la desaceleración, la aceleración es cero.

En su mente es como una cuenta regresiva, o al menos así lo recuerda: Tres, dos, uno. Entra el crujir de las articulaciones, el llanto de un niño, el sonido del motor tratando en vano de atravesar la pared de maleza. Otros ecos le llegan con retardo. El chirrido de los fierros, el “crack” seco y sordo de su cráneo perdiendo la batalla con el tablero.

En el interior, la radio vuelve a retomar el CD dónde quedó y una voz masculina y ochentera le recuerda que hay que mantener la fe. Atrás, lejos, en el exterior, escucha el tráfico de la carretera y el rumor de la lluvia envolver la escena como una manta de terciopelo, enmudeciendo todo lo que de otra manera se escucharía fuerte y claro. Hay alguien fuera, golpeando su ventana, tratando de abrir la puerta, pero el cansancio es más grande y la necesidad de dormitar más urgente, así que cierra los ojos y se deja llevar. El motor hace un “click” misterioso y se apaga
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lunes, mayo 11, 2009

Suspensión de ruido (externo)

*Listening: Gackt - Missing*
*Mood: Tired and scared as hell, tomorrow I go to the slaughter house*

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Me compré audífonos para el MP3. De esos que tienen salida de aire para aumentar el bajo, conexiones de oro y suspensión de ruido externo. Lo de la suspensión de ruido es importante; calculé que si logro mantener el 70% del ruido afuera, entonces hay sólo un 30% de probabilidades de que el ruido se vuelva a instalar en mi cabeza. Por el momento seguiré haciendo cálculos sin ton ni son para mantener el bochinche a raya, pero no prometo nada.

Post(s) relacionado(s): Suspensión de ruido (interno)

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domingo, mayo 10, 2009

Suspensión de ruido (interno)

*Listening: Abba - SOS*
*Mood: Tired, oh-so-tired*

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Hace poco estuve jugando con números de nuevo. Bueno, no exactamente “jugando”, pero estuve sumando, restando, multiplicando (que es como sumar) y apretando botoncitos en la calculadora. Y, la verdad-verdad, es que lo echaba harto de menos; no fue nada como antes: como cuando hace 4 ó 5 años atrás llenaba mis cuadernos de largas ecuaciones sólo por el placer de ver a estos signos convertirse en versiones simplificadas de sí mismos. No, lo que hice el Viernes pasado en clases de estadísticas, fue apenas tabular unos cuantos datos y calcular frecuencias y porcentajes, nada del otro mundo, nada muy sofisticado; pero lo echaba de menos.

Lo echaba de menos y no me había dado cuenta. Lo echaba de menos y recién lo supe cuando el ruido de mi cabeza cesó. Entre el histograma y el diagrama de tallo y hoja, el constante bullicio que reina dentro de mi cabeza simplemente enmudeció, se hizo un silencio profundo y sobrecogedor, como apagar una radio que hace rato que está mal sintonizada. Mis centros se alinearon, las luces se atenuaron y hubo un suspiro interior; por un breve periodo estuve en paz.

Post(s) relacionado(s): Suspensión de ruido (externo)

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jueves, mayo 07, 2009

Conclusiones

*Listening: Jamie Cullum - All at Sea*
*Mood: Sored-throat-ed*

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El último post hablaba de mis conversaciones matutinas en esos minutos justos antes de despertar, bueno, en realidad, más que hablar de ellas, las re-actuaba para el deleite de mis lectores (o no, puede ser que a nadie le importe, como suele ser el caso).

Pues bien, a partir de aquél post, llegué a algunas conclusiones de lo más interesantes que pongo a continuación:

1.- Mis conversaciones matutinas poseen una variada gama de temas y maneras de expresarse, ya sean monólogos o presentaciones, o bien, discusiones profundas con mi subconsciente (aunque no se descarta la posibilidad de que el conciente poco o nada tenga que ver con esto), predominando ésta última probablemente por constituirse como la mejor manera para representar las dos caras de un problema.

2.- Desde la conclusión primera, podemos además agregar que siendo la manera preferida de elongación mental la conversación, llama la atención que el tono subyacente de prácticamente todas las conversaciones sea sarcástico y un tanto hostil. Freud probablemente tendría algo que decir al respecto, pero no se me ocurre qué (¿o será que no quiero pensar qué y por lo tanto, lo pienso, pero lo reprimo?).

3.- Las clases de Neuropsicología, que a pesar de ser semestrales se dictan sólo una vez al año, tienen exactamente la misma importancia que la posibilidad de la existencia de Godzilla como un instrumento de violencia inserto en la humanidad. A modo de observación: sólo uno de estos temas me va a dar dinero y cobijo en mi adultez, adivinen cuál±.

4.- El idioma no es un problema, en este lugar hablamos lo que sea, no en serio, lo que sea.

5.- El neurólogo no debería pedirme que hiciera diarios de sueño (anotar cuánto y cuándo duermo), debería pedirme que hiciera diarios de ensoñaciones y luego deberíamos leerlo juntos comiendo manzana, porque no hay nada más gracioso que tratar de reír mientras se come manzana (rojas, las manzanas verdes son frutas serias y recatadas que no deberían verse envueltas en escándalos irrisorios).

6.- Desde la conclusión quinta, después de reír y atorarse con manzana, editar el diario de ensoñaciones y venderlo como una obra de arte en la literatura ultra moderna no es una mala idea±±.

7.- No vale la pena preguntarse cómo lo hago para soñar tanta estupidez junta, lo que sí vale la pena preguntarse es cómo lo hago para recordar todo esto tan bien, cuando no soy capaz de recordar qué monos pinta el fascículo arqueado en la batalla de las afasias.

± Aunque, probablemente Godzilla me daría más dinero.
±± Compilar un capítulo completo dedicado únicamente a Godzilla parece ser la mejor manera de actuar.

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lunes, mayo 04, 2009

Conversaciones matutinas

*Listening: Pearl Jam - I Am Mine*
*Mood: Sleepy*

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-Toma 1-

“¡Ataque de Las Pulgas Viciosas, ataque de Las Pulgas Viciosas! Alerta general, alerta general, estamos en DEFCON 5, repito DEFCON 5-- eh, tú, ¿que acaso no piensas moverte, no entiendes qué es DEFCON 5?”

“Sí, lo entiendo y no, no pienso moverme”

“¿Ah, la dura? Pero si estamos bajo el ataque de Las Pulgas Viciosas… *’nuff said*”

“¿Sabías tú que la mayoría de la gente cree que DEFCON 5 es en realidad el nivel de seguridad más alto, cuando en realidad el más alto es DEFCON 1?”

“Ah… no”

“¡Caro, a levantarse!”

*al unísono*
“Ah, mierda”


-Toma 2-

“Me inclino hacia la sospecha de que el señor me ha reclutado para el papel del ratón en la siempre popular tragedia del gato”

“¡¿Qué?!”

“Viste, te dije que suena horrible en castellano, es lo peor de estos sketches, que si la persona a quien se lo quieres mostrar no sabe inglés, no hay como hacerle entender que son lo de mejor de lo mejor”

“Pero, no, dale, tiene que haber una manera de que esto tenga sentido en castellano, de traducir todas esas bromas y esos juegos de palabras”

“¿Ah, sí? Te reto a que traduzcas ‘throatlet’ al castellano, o 'the seatedness of his posture'. Dale, te doy 10 minutos para que me encuentres una traducción medianamente coherente que mantenga la visión original del autor”

“¡Caro, a levantarse!”

*al unísono*
“Ah, mierda”. “Yes!


-Toma 3-

“No tiene sentido”

“¿Qué cosa; tú vida, el orden de las sábanas, que tu grabador de DVD no sea capaz de grabar DVDs o que las cosas hechas para zurdos te sean más cómodas que las cosas hechas para diestros?”

“¿No te cansas de hablar tanto? No, no me refería a ninguna de esas cosas, aunque veo que tienes un punto válido en eso de las zurdotecas y zurdo-chucherías. No, lo que yo quería decir es que estaba pensando en lo último que vimos en neuropsicología, lo del Trastorno por Estrés Postraumático y no me hace sentido que si el trauma es tan grande, terrible y profundo –y todo eso- como para cambiar estructuralmente el cerebro; aumentando el tamaño de la amígdala y disminuyendo el tamaño del hipocampo; entonces, sea posible que los síntomas se presenten hasta un año después de ocurrido el trauma. En otras palabras, la pregunta de fondo sería ¿qué hace que los síntomas se demoren tanto en aparecer?”

“Y dices que yo hablo mucho. Pues la verdad es que propones una pregunta muy interesante y me tinca que tiene que ver con cuanto dura el proceso de cambios estructurales y cuánto demora el cerebro de cada persona en llegar al punto crítico…”

“¡Caro, a levantarse!”

Mi yo despierta: “Wow, tengo que anotar eso”


-Toma 4-

“… lo esencial, entonces, en la respuestas a emergencias globales es la respuesta aérea por parte de las Fuerzas Aéreas y la pronta ayuda de las facciones civiles especialmente entrenadas para situaciones de este estilo. Acto que se ve fuertemente reflejado, por ejemplo en la caída de Godzilla en la batalla de Shikijo, en dónde no fue exactamente la facción militar la clave en la caída, si no más bien, la pronta organización y puesta en acción de las facciones civiles y sus actos heroicos las que pudieron impedir el avance de Godzilla y la inminente destrucción de la ciudad. Siguiente diapositiva por favor. Ok, en esta diapositiva estamos viendo un esquema estratégico del ataque a Pearl Harbor y esta flecha roja de acá marca el avance imparable de la entonces Escuadra de Godzillas de Primera División a cargo del General Imura, Sakaragi…”

“¡Caro, a levantarse!”

“Wow, tengo que anotar eso”


-Toma 5-

“Trac trac trac trac”

“Ah-ah, trec, trec, trec, trec

“¿Trec? Ah-ah, trac, trac, trac, trac

“Trec”

“Trac”

“¡Trec!”

“¡Trac!”

“¡TREC!”

“¡TRAAAAAAAAC!”

“¡TREEEEE~~~~~~C!”

“¿Trec? ¡¿Trec?! ¿¡TREC!? Graeerebeg trac, trac, gereebinu, lopo lopo lupuneto, graeereeb ¡TRAC!”

“Me, ¿trac?, pffff

“¡Caro, a levantarse!”

*al unísono* “Ah, gereebinu


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domingo, mayo 03, 2009

Fragmentos #1

*Listening: Placebo - Teenage Angst*
*Mood: "On a Ritalin-based bender"-like*

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Los expertos argumentan que la única razón por la cual entró a estudiar psicología fue para conocer y estudiar un aspecto de la vida humana que nunca antes había considerado, la emoción, aspecto que por lo demás, desde la más tierna infancia, decidió substraer de su ecuación, sólo para reencontrarse con ella ya casi terminando la adolescencia.
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Con esta entrada inauguro una nueva categoría: fragmentos.

Desde hace tiempo que vengo escuchando en mi cabeza pequeños párrafos de narraciones que claramente apuntan a historias más largas y desarrolladas, pero que no logro terminar de desenterrar ni escribir, por lo que, para evitarme perderlos para siempre en el caos de mi cabeza, los escribo acá bajo la etiqueta de “fragmentos”.


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sábado, mayo 02, 2009

Miedo Irracional #479: Mi vida es un reality

*Listening: Placebo - Taste in Men*
*Mood: High as a kite*

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Vayamos directo al grano, lo terrible de que tu vida sea un reality à la Truman Show, no está en que todas tus interacciones con el mundo hayan sido manufacturadas por un productor desquiciado –o genial, todo depende de cómo queramos verlo-, ni en que el amor de tu vida hay sido en realidad –en la otra realidad- un actor mal pagado, tratando de encontrar su lugar en el mundo de la actuación (obviamente con un magíster en el arte de la improvisación), no, definitivamente no es eso lo peor que puede suceder.

Pero ¿de qué hablas Narkito, es que acaso perdiste todos los tornillos? ¿Por qué dices que esto no es lo peor?

Porque a pesar de que tu vida fue la actuación/interacción de alguien más contigo sin que tú supieras que las cosas estaban más o menos planeadas, a pesar de que esas vacaciones que la pasaste pésimo en el sur fueron maquinadas y puestas en marcha por alguien más y todo lo que te ha sucedido ha sido un plan para ganar audiencia y subir un par de puntos en el raiting, tú no sabes eso, tú no sabes que tu vida es un reality show, tú no sabes que todo esto fue planeado por alguien más y para ti, el amor de tu vida, fue efectivamente el amor de tu vida, en términos prácticos, la ignorancia es felicidad.

Lo terrible, lo verdaderamente espeluznante, lo que a mi me da miedo -pavor incluso- de que mi vida sea un reality à la Truman Show, es que me vayan a cancelar el programa. Ya sea por caída de raiting, en un intento de renovar la imagen, porque se están saliendo de presupuesto, por la razón que sea, incluso que en un intento por ganar audiencia, me empiecen a matar el cast, eso sí que da miedo.
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martes, marzo 24, 2009

Kiwi 4000-1*

Listening: Spiders scratching the walls, seriously, they want me to tap dance, dude!
Mood: effin' weirdo
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* Kiwi 4000-1 ó cómo funciona mi memoria a corto plazo.


Un martes por la noche a eso de las 22:00 hrs. llego a la cocina con tres palabras en mente: “encontrar el encendedor”. Como era de esperarse, me lanzo inmediatamente a la búsqueda y doy vuelta cielo, mar y tierra tratando de encontrar lo que ando buscando, pero regresemos en el tiempo, desdoblemos el recodo que da a la cocina, desandemos las escaleras y volvamos a la pieza del computador dónde toda esta travesía comienza.

En la pieza del computador, antes de estar en la cocina, antes de siquiera pensar en estar en la cocina, tengo dos ideas en mente: “apagar la luz de afuera” e “ir a buscar confort para mi baño”, ahora, a modo de breve explicación para aquellos que nos visitan desde el extranjero, les cuento que acá en Chile al papel higiénico le decimos confort. Entonces la pregunta es, cómo pasé de “buscar confort” y “apagar luz” a “encontrar el encendedor” en menos de 30 segundos, ¿mmm?.

Excelente pregunta; los ilustro.

Como dije antes, estoy en la pieza del computador, terminando de arreglar mis cosas para la U, en eso, me doy cuenta de que he bajado al primer piso dos veces y las dos veces he olvidado algo, pero qué he olvidado exactamente, la respuesta me elude. No le doy mayor importancia y voy al baño a buscar papel y al llegar allí me acuerdo de dos cosas, la primera es que tengo que ir a buscar confort para mi baño y la segunda es que tengo que tengo que dejar en la cocina la cantidad obscena de tazas sucias que he ido acumulando en mi pieza. Entonces, de vuelta en la pieza del computador, tomo las tazas sucias, me las arreglo para apagar la luz con el pie y me acuerdo de una tercera cosa, la luz de afuera está prendida y debería estar apagada. Entonces, ordeno mis ideas en dos oraciones, la primera, apagar la luz de afuera y la segunda, ir a buscar confort para mi baño. No hay tercera, total, ésta ya está semi-cumplida, pues las tazas ya las tengo en la mano y, aún cuando es posible, es muy poco probable que teniendo las tazas en la mano se me olvide que algo tengo que hacer con ellas.

Sin embargo –porque yo soy yo, no todo podía salir bien a la primera. Aquí viene la parte interesante-, apenas pongo un pie afuera de la pieza del computador tengo dos ideas en mente: (1) apagar luz y (2) buscar confort. Para cuando llego a las escaleras mis ideas están un poco mezcladas: (1) buscar luz y (2) apagar confort. En la segunda mitad de las escaleras mis ideas se convierten en (1) reconfortar la luz y (2) buscar el apagador y entonces, un chispazo de agudeza; “cómo puedo tratar de buscar un apagador”, me digo “no existe tal cosa como un apagador, claramente debo de estar equivocada, lo que tengo que buscar es un encendedor”, entonces tengo dos cosas en mente, (1) encontrar la luz y (2) buscar el encendedor. Ya en el último escalón, justo antes del recodo, me felicito a mí misma y me doy una par de palmaditas en la espalda por ser tan clever; al ocupar dos ideas que apuntan a la misma cosa, lo que estoy haciendo es hacer uso de una redundancia de ideas para que no se me olvide lo que tengo que hacer, porque es obvio que las ideas 1 y 2 son iguales en cuanto a contenido; lo que me obliga a llegar a la única y evidente conclusión, lo que estoy buscando es un encendedor –elemental mi querido Watson-, entonces, cuento corto, entro a la cocina con una sola idea en mente “encontrar el encendedor”, acto seguido, dejo las tazas sucias en el lavaplatos y prendo el hervidor, 5 minutos más tarde salgo de la cocina con una humeante taza de té, total y completamente maravillada conmigo misma porque he hecho exactamente lo que venía a hacer; dejar las tazas sucias y hacerme un té.

PD: Una hora más tarde y dos tazas de té después, bajo al primer piso para hacer mi última ronda antes de acostarme y me doy cuenta de que la luz de afuera está encendida, así que voy hasta el living, apago la luz y en el camino de vuelta paso por el baño de invitados y saco un poco de papel confort para sonarme, que después de todo es lo que he estado tratando de hacer desde las 9 de la noche.


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lunes, marzo 02, 2009

No sé decir adiós (aunque a veces digo hasta luego)

*Listening: Vangelis - La petite fille de la mer*
*Mood: Obsessed*

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No sé si a ustedes les pasa, no sé que tan parecidos o desiguales podamos ser, no sé si sienten la misma debilidad por las letras y una buena intriga como yo, tal vez sí, tal vez no, en todo caso sólo lo mencionaba porque me quiero sentir conectada con alguien que no sea yo misma, después de dos largos meses de vacaciones ya me estoy aburriendo de mi propia voz; no la que reverbera en el aire, si no más bien la que se tira contra las paredes de mi cabeza. En todo caso, eso no es lo que quería decir, no es mi intención hablar de voces dentro o fuera de mi cabeza, aunque las hayan (y muchas), no, yo quiero preguntar si es que a alguien más le pasa lo que me pasa a mí, como dije antes, quiero conectar, quiero saber.

En estos últimos siete días leí cuatro libros pertenecientes a la misma saga, la saga en cuestión no es de importancia, ni tampoco si es que los libros me gustaron o no, lo que importa es si a alguien más le pasa lo mismo que a mí, si alguien más siente una punzada de melancolía cuando llega al final del libro y se da cuenta de que todo ese mundo al que perteneció -al que pertenecí- por una docena de páginas, o por quinientas o por mil, va a desaparecer en el momento exacto que llegamos a la línea final. A mí me pasa que cuando leo me salgo de este mundo, me desconecto; comer, beber, abrigarse, ir al baño, moverse, estirar las piernas; todo eso me parece irrelevante cuando leo, puedo empezar un libro, leer, leer, leer, terminar el libro y recién levantar la cabeza para darme cuenta de que se me pasó la mañana, la tarde y gran parte de la noche, que el día ya está bien entrado en la madrugada y yo todavía sin salir de la cama. Es como mirar por la ventana ver que está de día, agacharse a recoger algo y volver a mirar para encontrarse con la desconcertante sorpresa de que ya es de noche. Cuando vuelvo a este mundo, después de que he pasado por el túnel, por el agujero de gusano en mi camino de vuelta, siempre, siempre, siempre, termino con una puntada de angustia, de melancolía, de tristeza, de duelo en el cuerpo y esa es la parte que me preocupa.

Recuerdo haber leído “La historia interminable” cuando estaba en cuarto básico, me demoré 12 días. ¡12 días!, me parece imposible demorarme hoy 12 días en eso, pero en fin, en ese tiempo mis sesiones de lectura estaban esparcidas en saludables porciones de 2 a 3 horas por día, para así evitar cansar tanto la vista y obligarme a hacer deporte y otras nimiedades; lo que de alguna manera, yo supuse, me prevenía de sumergirme tanto en el mundo del libro que a su vez haría de la separación una experiencia considerablemente menos dolorosa, sin embargo 12 días después, aún cuando la inmersión no fue completa ni tan absorbente como otras veces, recuerdo haber levantado la vista al terminar la última línea y haber pensado “no sé qué hacer con mi vida ahora”. Así nada más, sin adornos, sin quitar ni poner, no sabía qué hacer con mi vida, no sabía a dónde ir después de todo lo que había sucedido.

Recuerdo haber sentido cómo las fibras que me conectaban con Fantasía se iban cortando, se estiraban entre dos mundos que naturalmente no pertenecían –ni pertenecen- juntos y al final con un suave “ploq” la conexión dejaba de existir. En su momento me sentí como un color pálido y sin vida; el amarillo desvanecido que todas las constructoras prefieren a la hora de empapelar, un color sin importancia, que no requiere mayores compromisos, uno más del montón con el que combinan todos, un color con el que sin dudas nadie tendría mayores problemas, un buen color que complementara el escenario de fondo. Y mientras mis ojos reaprendían las curvas y los olores de este mundo, mientras se enfocaban en mis compañeros de curso persiguiéndose por el patio, comprendí que mi relación con la lectura iba a ser una dolorosa y enfermiza, porque no me podía mantener lejos de los libros, ni, cuando irremediablemente tuviese que dejarlos de vuelta en la repisa, la separación me iba a dejar de doler, pues desde la última línea en adelante, todos mis amigos iban a estar del otro lado, en otro mundo, en otra dimensión y eso era una idea que no podía soportar, una idea espeluznante y macabra, algo que me debía esforzar en remediar. Pero todos mis esfuerzos fueron en vano, leer, no leer, leer sólo un poco, leer mucho, olvidarse, recordar, distraerse y concentrarse, todo me parecía dar igual, porque al final, sin importar cuánto lo intentara, podía escuchar como todos los vínculos se iban debilitando hasta romperse con un suave “ploq” como último vestigio de su existencia.

Así que, después de un par de años, comprendí que iba a volver una y otra vez al único lugar dónde sabía que la iba a pasar muy bien, la lectura era… no, es mi droga, es la actividad que me transporta a un mundo en donde mis sentidos van a golpear el tope del éxtasis y atravesar hacia lo más alto sin mayores dificultades, un lugar de emociones intensas y de excesos, un sol que sólo sabe brillar y nunca da un paso atrás. Supe unos 47 libros después de mi pequeña epifanía con “La historia interminable” que no habría forma de escapar y, al mismo tiempo, supe que estaba bien con eso, que estaba de acuerdo, que aceptaba mi destino, aún cuando al terminar el viaje, al llegar a esa infame última línea, iba a haber una caída libre sin red de seguridad hasta aterrizar de vuelta en este mundo sin vida al que pertenecía. La experiencia en sí es como estar medio ciego, ver todo fuera de foco y alegrarse, porque, hasta dónde llega nuestro conocimiento, somos portadores de un par de ojos excelentes, somos los privilegiados de la manada, 20/20 y hasta los astronautas te tienen envidia, pero en cuanto ponemos un pie en el otro extremo del espectro, en cuanto nos despegamos de este mundo que creemos está lleno de vida y color nos damos cuenta de que en realidad vivíamos en un mundo gris y alicaído, y entonces vemos de verdad, recién entonces tenemos los ojos positivamente abiertos, en su plena capacidad de percibir la información de la que dispone, es como mirar a través de un prisma y notar por primera vez en la vida que existe un octavo color al final del arco iris y después, al final de esta apasionante aventura, tener que volver al otro mundo de golpe y porrazo, no importa cuanto nos concentremos aquí, los colores del otro mundo siempre van a ser más brillantes, y aún cuando podamos ver versiones un poco desteñidas del otro mundo, siempre habrá un color que aquí no existe en absoluto.

Había tomado mi decisión y me había resignado a vivir con las consecuencias, y de eso no me arrepiento, no me arrepiento de acompañar a Papelucho en sus aventuras ni de haberme reído en el funeral de Tom Sawyer que al final terminó siendo falso, no me arrepiento de los osos polares adictos al Champagne del Diario Íntimo del Correcaminos, ni de los detalles que bordeaban en lo morboso de las novelas de Val McDermid, Wodehouse se convirtió en un ejemplo a seguir a la hora de buscar risas y Hugh Laurie me sorprendió con su primera y única novela sobre un traficante de armas. No me puedo arrepentir de haber leído lo que he leído, de lo bueno, de lo malo y todo lo que está entre medio, pero sí necesito saber si a alguien más le pasa, si alguien más siente los efectos de la abstinencia, la necesidad física y mental de estar acurrucado en algún lugar con un libro entre los dedos, la familiaridad con la que tratamos a los personajes, las segundas y terceras voces preguntando “¿en qué estaba pensando el autor cuando escribió esto? ¿o es realmente al autor a quién debo culpar? ¿esto es sobre el autor o sobre el personaje?”, y es que, ¿han intentado hacerse las mismas preguntas en una conversación real, cara a cara con el jefe o el profesor de turno o el director de la escuela?.

¿Me entienden? ¿Comprenden lo que quiero decir? ¿Alguna vez se han sentido así? ¿Alguna vez han sentido esas punzadas de angustia o de melancolía o de algo después de terminar un libro? ¿Echan de menos las aventuras, los amigos, los caminos, el sonido de las vestimentas cuando se rozan al caminar por la plaza atestada de personas, todas congregadas para ver el paso de los gitanos y sus inventos?
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