*Mood: Happy, yeap, you heard correctly, I said Happy*
Salió de la nada, simplemente dobló la esquina con ese paso arrogante que siempre lo ha caracterizado y dijo “lamento informar que la escuela se está incendiando”. Todos los presentes nos miramos envueltos en la más profunda confusión, que pronto se convirtió en emoción y finalmente alegría. Aunque claro, la alegría nos duró hasta que nos dimos cuenta de que la escuela que se estaba incendiando no era la nuestra.
Cosas que pasan.
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