domingo, junio 01, 2014

Querido Diario #1

Querido Diario:

Hoy fui al supermercado, hacía frío y tal como sucede con otros apéndices externos del cuerpo cuando hace frío cuando se les golpea o sobreestimula, me dolía más que de costumbre escuchar sonidos, ni siquiera ruido, si no que sonidos hechos y derechos. Un niño gritaba en el último pasillo y se arrastraba por el piso con un juguete en la mano. Compré lo que tenía que comprar, lo llevé a la caja y al mismo tiempo que era mi turno para que me atendieran, el niño de los chillidos se puso a gritar detrás de mí, alcancé a escuchar a su padre que algo le decía sobre estar callado en espacios públicos, sin efecto alguno, por supuesto, cuando de pronto siento un empujón a la altura del codo y el chiquillo pasa por mi lado, todavía gritando. Le hice una zancadilla. Fue una buena zancadilla, fue sutil, cuidadosa y secreta. El chico alcanzó a dar otro paso, aunque con menos equilibrio, trastabilló y cayó estrepitosamente. No me arrepiento de nada. Ni siquiera me arrepentiré cuando me alcance el karma el día de mañana.

//Fin entrada ficticia de un diario muy real

No hay comentarios.: