miércoles, mayo 14, 2014

Desafío de los 15 - Día 2

Cuéntanos sobre algún personaje que haya perdido algo importante para él/ella.
Está llegando a los treinta, pero aún no piensa que eso sea posible, se ve menor, mucho menor, no por fuera, pero por dentro, por donde importa... o por lo menos por donde cree que importa. Tiene una peca en la nariz, la única. Y una sonrisa que te hace sentir como que la realidad destella a tu alrededor. Su pelo es oscuro, café, común.

Usa un morral que se cae a pedazos, que ha sido cosido y remendado tantas veces que dudo algo de éste sea parte del original. A veces tartamudea cuando habla, cuando le entran los nervios. Tiene manerismos varios, desagradables, la mayoría, otros no tanto. La mala costumbre de fumar, a pesar de que ya pasó de moda, la gente de su edad ya no fuma, pertenece a la última generación en la que era cool hacerse añicos los pulmones; más si tienes la voz ronca y gastada para demostrarlo.

No tuvo excelentes notas, pero sí excepcional obediencia, al menos en la superficie. Obediencia al sistema, a los que están en mando, a los que te moldean. Esta predisposición consciente a la maleabilidad fue su muestra más clara de la rígida disciplina que aplicó a su vida. Le dio estabilidad, credibilidad, una red de apoyo sobre la cual sostenerse.

Últimamente no le interesa la subordinación dócil, le interesa más las posibilidades que pueda llegar a tener su vida. Le interesan los caminos no seguidos, las alternativas, los que-serán, los que-hubieran-sido.

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