lunes, diciembre 02, 2013

Anoche soñé que...


Anoche soñé que una compañera de Universidad me contaba que en su casa estaba la escoba, que se escuchaban cosas, que era lugar de aparecidos, que apenas se podía dormir. A mí no me hacía mella, a mí de hecho no me importaba, era tanto el desinterés, que un par de días después, me encontraba viajando a su casa en tren, por parajes lúgubres y mustios, con vacas flacas de ceño fruncido en angustia como diciendo "no, ¿qué haces aquí?, vete, vete, antes de que termines como nosotras" y mientras miraba estos parajes opacos por la ventana, me acordaba de lo que me había contado la Feña: "en mi casa penan" y recién entonces me entraba el interés, la preocupación, las ganas de quedarme poquito en su casa, de ni siquiera tener que entrar.

El viaje era largo y fome, casi en línea recta, directo al corazón campestre de mis sueños.

Cuando llegaba no recuerdo haberme bajado del tren, ni haber pasado por la estación, o siquiera haberme subido a un colectivo o un taxi para llegar a la casa de mi compañera, sólo aparecí frente a su puerta y a los pocos segundos, quién yo presumo era su madre, me abrió la puerta. Todos fueron muy amables, me ofrecieron galletas y té, me hicieron tomar asiento y luego muy suavemente, me explicaron que me iba a tener que quedar a dormir, porque el último tren ya había partido, que era muy tarde, que cómo no me habían dicho.

La Feña, mi compañera, me prestaba ropa para dormir y su mamá, tan amorosa ella y diligente, se iba a otro cuarto a buscar un colchón de espuma, sábanas limpias y un cubrecama, porque "en la noche hace un frío... te cala los huesos" y luego se sobó los antebrazos, como para demostrar lo cierto de su afirmación.

Yo me iba a la pieza de la Feña a cambiarme de ropa y me llevaba un susto enorme al darme cuenta de que era casi igual que mi pieza, la real, la de ahora, la que no veo en mis delirios oníricos. Era un poco más grande, con cortinas blancas, o crema, en vez de mis azules de siempre. Había un escritorio, distinto, pero parecido a la vez. Y debajo de todo ese mar de colores opacos y deslustrados, un ruido, apenas perceptible, un chispazo, un click-click que me crispaba los nervios. No alcancé a cambiarme de ropa antes de que empezara el incendio. Era un incendio controlable. Pequeño. Inodoro. Acrílico y medio catacléptico. Se propagó por los visillos y rápidamente empezó a consumir las cortinas. Como yo ya conocía este cuarto, sabía que las barras de las cortinas no estaban atorinilladas, entonces de un sólo movimiento saqué las cortinas y las tiré por la ventana. Luego me asomé a ver como ardían en el patio trasero de la casa, creando un suave halo de iluminación a su al rededor. Una luz de la calle parpadeó (y la realidad también).

Cuando iba saliendo de la habitación, me encuentro de sopetón con mi compañera y le digo que la cortina se incendió, que hubo un cortocircuito, que algo anda mal, que vayan a cortar el automático. Ella me pone la mano en el hombro y con la misma cara de angustia que me recibió su ciudad me dice que no, que no me preocupe, que es normal, que esas cosas pasan aquí y siempre muy gentil, me da vuelta para que vea las cortinas, inmaculadas, levemente hinchadas por la brisa de la tarde, en su lugar, sin rastros del fuego.


Nos vamos al primer piso, a tomar once, a ver como el sol inexorablemente baja y baja y con ello, mis esperanzas de salir viva de esta casa también se van apagando. Las tablas suenan, la mesa tiembla, las paredes se estrechan. En el segundo piso alguien prende una radio, no, una vitrola y se pone a bailar, tiene pies ligeros, como los de un niño. Suaves. Apenas hacen contacto con la alfombra, como si flotara. En la mesa nos miramos de reojo y seguimos comiendo, como si nada. El sol ya se ha puesto y un suave brillo artificial llena la escena. Me despierto.

-----
En la mayoría de las ocasiones soñar con colores vivos es un buen augurio y trae a nuestra vida cosas positivas, al igual que soñar con colores brillantes, que indica que posees una vitalidad muy alta, sin embargo, soñar con colores oscuros, puede indicar que estás atravesando un momento delicado en tu vida: http://www.tusignificadodelossuenos.com/que-significa-sonar-con-colores/

Si sueña que logra apagar un incendio, quiere decir que superará los obstáculos en su vida a través de mucho esfuerzo y trabajo. Soñar con un incendio provocado, significa que la rabia puede ser potencialmente destructiva. Le indica, que tiene rabia por algo y está retenida en su subconsciente. Es malo sentirse así, si siente rabia, es mejor que la saque de algún modo a que se la quede dentro. Soñar que intenta apagar un incendio sin quemarse, significa que se preocupará innecesariamente por el buen rendimiento de sus negocios: http://www.euroresidentes.com/suenos/diccionario_significado_de/i/sonar-con-incendio.htm

Soñarse manejando fuego sin quemarse anuncia éxitos importantes. Para una persona ligada al medio intelectual indica honores y éxitos futuros. Si se ve el sueño sin quemarse, es un buen símbolo, pues indica éxito en la vida, pero si se quema es aviso de fracasos y problemas: http://www.misabueso.com/esoterica/suenos/suenos_fuego.html

No hay comentarios.: