jueves, mayo 21, 2009

Fragmentos #2

*Listening: Jay Gordon - Slept So Long*
*Mood: High as a kite*

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Por unos instantes el tiempo se suspende y deja de existir. Todo está en calma, incluso su mente -una eterna maraña de sonidos y recuerdos-, está en silencio, inmersa en una tregua improvisada de indefinida duración. Pareciese que incluso los cuerpos están suspendidos en el aire, en el punto máximo del ascenso, en el momento justo en que por efecto de la desaceleración, la aceleración es cero.

En su mente es como una cuenta regresiva, o al menos así lo recuerda: Tres, dos, uno. Entra el crujir de las articulaciones, el llanto de un niño, el sonido del motor tratando en vano de atravesar la pared de maleza. Otros ecos le llegan con retardo. El chirrido de los fierros, el “crack” seco y sordo de su cráneo perdiendo la batalla con el tablero.

En el interior, la radio vuelve a retomar el CD dónde quedó y una voz masculina y ochentera le recuerda que hay que mantener la fe. Atrás, lejos, en el exterior, escucha el tráfico de la carretera y el rumor de la lluvia envolver la escena como una manta de terciopelo, enmudeciendo todo lo que de otra manera se escucharía fuerte y claro. Hay alguien fuera, golpeando su ventana, tratando de abrir la puerta, pero el cansancio es más grande y la necesidad de dormitar más urgente, así que cierra los ojos y se deja llevar. El motor hace un “click” misterioso y se apaga
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