martes, marzo 24, 2009

Kiwi 4000-1*

Listening: Spiders scratching the walls, seriously, they want me to tap dance, dude!
Mood: effin' weirdo
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* Kiwi 4000-1 ó cómo funciona mi memoria a corto plazo.


Un martes por la noche a eso de las 22:00 hrs. llego a la cocina con tres palabras en mente: “encontrar el encendedor”. Como era de esperarse, me lanzo inmediatamente a la búsqueda y doy vuelta cielo, mar y tierra tratando de encontrar lo que ando buscando, pero regresemos en el tiempo, desdoblemos el recodo que da a la cocina, desandemos las escaleras y volvamos a la pieza del computador dónde toda esta travesía comienza.

En la pieza del computador, antes de estar en la cocina, antes de siquiera pensar en estar en la cocina, tengo dos ideas en mente: “apagar la luz de afuera” e “ir a buscar confort para mi baño”, ahora, a modo de breve explicación para aquellos que nos visitan desde el extranjero, les cuento que acá en Chile al papel higiénico le decimos confort. Entonces la pregunta es, cómo pasé de “buscar confort” y “apagar luz” a “encontrar el encendedor” en menos de 30 segundos, ¿mmm?.

Excelente pregunta; los ilustro.

Como dije antes, estoy en la pieza del computador, terminando de arreglar mis cosas para la U, en eso, me doy cuenta de que he bajado al primer piso dos veces y las dos veces he olvidado algo, pero qué he olvidado exactamente, la respuesta me elude. No le doy mayor importancia y voy al baño a buscar papel y al llegar allí me acuerdo de dos cosas, la primera es que tengo que ir a buscar confort para mi baño y la segunda es que tengo que tengo que dejar en la cocina la cantidad obscena de tazas sucias que he ido acumulando en mi pieza. Entonces, de vuelta en la pieza del computador, tomo las tazas sucias, me las arreglo para apagar la luz con el pie y me acuerdo de una tercera cosa, la luz de afuera está prendida y debería estar apagada. Entonces, ordeno mis ideas en dos oraciones, la primera, apagar la luz de afuera y la segunda, ir a buscar confort para mi baño. No hay tercera, total, ésta ya está semi-cumplida, pues las tazas ya las tengo en la mano y, aún cuando es posible, es muy poco probable que teniendo las tazas en la mano se me olvide que algo tengo que hacer con ellas.

Sin embargo –porque yo soy yo, no todo podía salir bien a la primera. Aquí viene la parte interesante-, apenas pongo un pie afuera de la pieza del computador tengo dos ideas en mente: (1) apagar luz y (2) buscar confort. Para cuando llego a las escaleras mis ideas están un poco mezcladas: (1) buscar luz y (2) apagar confort. En la segunda mitad de las escaleras mis ideas se convierten en (1) reconfortar la luz y (2) buscar el apagador y entonces, un chispazo de agudeza; “cómo puedo tratar de buscar un apagador”, me digo “no existe tal cosa como un apagador, claramente debo de estar equivocada, lo que tengo que buscar es un encendedor”, entonces tengo dos cosas en mente, (1) encontrar la luz y (2) buscar el encendedor. Ya en el último escalón, justo antes del recodo, me felicito a mí misma y me doy una par de palmaditas en la espalda por ser tan clever; al ocupar dos ideas que apuntan a la misma cosa, lo que estoy haciendo es hacer uso de una redundancia de ideas para que no se me olvide lo que tengo que hacer, porque es obvio que las ideas 1 y 2 son iguales en cuanto a contenido; lo que me obliga a llegar a la única y evidente conclusión, lo que estoy buscando es un encendedor –elemental mi querido Watson-, entonces, cuento corto, entro a la cocina con una sola idea en mente “encontrar el encendedor”, acto seguido, dejo las tazas sucias en el lavaplatos y prendo el hervidor, 5 minutos más tarde salgo de la cocina con una humeante taza de té, total y completamente maravillada conmigo misma porque he hecho exactamente lo que venía a hacer; dejar las tazas sucias y hacerme un té.

PD: Una hora más tarde y dos tazas de té después, bajo al primer piso para hacer mi última ronda antes de acostarme y me doy cuenta de que la luz de afuera está encendida, así que voy hasta el living, apago la luz y en el camino de vuelta paso por el baño de invitados y saco un poco de papel confort para sonarme, que después de todo es lo que he estado tratando de hacer desde las 9 de la noche.


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7 comentarios:

Ferkurt dijo...

Créeme, sé PERFECTAMENTE de lo que hablas. A veces pienso que tengo cabeza sólo para que el cuello sujete algo.

Narcoleptic_ll dijo...

Jeje, mi hipótesis es que la cabeza está única y exclusivamente para mantener el equilibrio cuando caminamos, porque francamente, basándome en cómo funciona la mía -y la de otros (haaaaaaartos)- es lo único que tiene sentido.

=)

Emyn dijo...

jajajaja ahh que chistoso !!
hace tiempo que no pasaba por tu blog =D!!
nos vemos!

te quiero amiga

Elisa Arellano dijo...

seca, me encanta como escriiiiiiiibes.
Te quero
y me pasa siempre algo similar
Beshooooooooo

Narcoleptic_ll dijo...

Emyn Gracias por pasar, me alegro que encuentres mi triste historia chistosa xD


Elisa me parece que cada vez somos más los que tenemos memoria de pececillo dorado, es increíble!! culpo total y completamente a la Internet, pero todavía no sé me ocurren los argumentos para respaldarlo, te aviso ;)

Cariños, besos y apapachos,
Narkito.

miminette dijo...

Vaya, tu vida es toda una aventura. Cada episodio de ella es emocionante, por lo que leo. Disculpa la intromisión, pero me sentí como en casa.

Saludos

Narcoleptic_ll dijo...

Miminette: Adelante,pasa no más, mi casa es tu casa.

La verdad es que yo no escribo lo que sucedió exactamente, si no que lo escribo tal cual como lo recuerdo

Gracias por pasar y comentar, espero verte de vuelta para la próxima aventura.


xD