sábado, marzo 08, 2008

¡Grande Max!

*Listening: Life on Mars? - David Bowie*
*Mood: Breathing is so hard, seriously I'm drowning here*


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Re-poco nos duró el olor y la estructura original de la casa nueva. Ayer, con la lluvia, no nos quedó otra opción que dejar entrar al Max, el perro, para que se resguardara del agua, ya que obviamente este perro es de sodio y dejarlo afuera en la lluvia hubiese sido homicidio en primer grado, sin derecho a fianza ni libertad condicional . Todo bien hasta que tuve que salir para ir a la oftalmóloga. Para poder dejar la alarma activada había que dejar al Max encerrado en la cocina, que debe ser de 2x2, no muy grande para un ser humano, ínfimo (o menos) para un perro.

Cuando llegamos la casa hedía a Max; lo cual, si uno es de estómago débil, no es algo bueno, el olor a Max es una mezcla entre “algo” azumagado, tierra y patitas de perro, ahora si ha llovido y el Max se ha mojado, o peor, si ha transpirado, podemos agregar perro mojado y queso a la mezcla.

Abrimos la cocina y ¡oh! sorpresa, el Maxi se había comido, sí, literalmente comido, una parte del marco de la puerta, parte del marco de la ventana de la misma puerta y la esquina inferior de la pared que da al resto de la casa. No habíamos visto una de estas desde hace por lo menos ocho años atrás, cuando el Maxi tenía tres años y se comía todo lo que el cartero llevaba a la casa: cuentas, revistas, cartas, peticiones, rifas, la eventual notificación de corte de luz o agua y, si no mal recuerdo, al menos una vez, una bufanda. La mejor parte es que aún cuando gustaba de descolgar la ropa, comer libros y papeles en general, con un gusto inigualable por las cuentas, siempre fue considerado: descolgaba la ropa, pero no la rompía, sólo la ensuciaba un poquito, aunque con las medias nunca hubo caso, esas pasaban a mejor mundo de sólo mirarlas; comía libros y cuentas, pero nunca se comió mi tarea ni chequeras ni recetarios y de las cuentas de luz, agua y teléfono, siempre dejó sin masticar ni babear la zona que decía “Total a pagar” y algún pedazo del encabezado para saber dónde había que pagar la suma de dinero pertinente. Sin embargo debo admitir, que marcos de puertas y cables nunca antes había formado parte de su repertorio y por lo tanto me sorprendió un poco ver el desastre que había provocado en la cocina.

Demás está decir que mi madre se enrabió y le salió humo por las orejas y que yo me reí hasta que me dolió el estómago. No obstante, la guinda de la torta fue lo que vino después. En la noche siguió lloviendo así que el Max se quedó a dormir dentro y sin mucho problema se las arregló para vomitar sobre la alfombra los cuatro duraznos y los pedazos de cable que se había comido mientras estaba en cautiverio y sólo por si quedaba alguna duda de su calidad de animal poco-pensante, procedió luego a orinar en la alfombra de la escalera y en el espacio que queda entre la escalera y el resto de las habitaciones. Creo que decir que la noche fue larga y agotadora sería una manera bastante pobre y poco imaginativa de describirlo, sin embargo, teniendo lo anterior en cuenta, da a entender de manera bastante didáctica el porqué no me doy el trabajo de buscar una manera más original de decirlo.

Sin ningún otro particular que reportar, se despide atentamente,
Narcoleptic_ll (Narkito para los amigos xD).

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