jueves, noviembre 09, 2006

Anécdota del día

*Listening: Queer as folk OST - Sexy boy *
*Mood: Tired, sleepy *


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Ayer pasaron cosas frikis, después de que la psiquiatra me cerrara la puerta de su consulta y yo, con cierta alegría, saliera de allí. Crucé las calles correspondientes para llegar al mall de viña y desde donde pretendía cruzar al shopping para juntarme con mi padre. La manera más rápida, para mi, de llegar hasta el shopping, es cruzando por debajo y acceder a la pasarela desde la calle, en vez de entrar al mall y chocar con una docena de niños embobados en las donnuts, los juguetitos y no sé cuanta cosa más y, como consecuencia, tener que disculparse con dos docenas de padres (y/o apoderados) enojados, que sienten he traumado a sus "adorables" criaturas de por vida; en promedio, me alarga el viaje por al menos 10 minutos, si es que no me tengo que disculpar con nadie (que rara vez es el caso), entonces son 6 minutos, pero se le agregan 2 más por tener que esquivar a los guardias de seguridad (sí, me ha pasado antes, pero no por no disculparme, sin embargo, esto es una tangente y definitivamente no viene al caso). Entonces, como lo mío es maximizar el uso de tiempos y espacios (razón por la que tal vez nunca sé que fecha es ni donde estoy), di la vuelta por afuera; saqué mi celular para llamar a mi papá y la conversación fue más o menos así:

-Buenas tardes, el señor Alex Gómez ¿está?... ¿podría hablar con él, por favor?
-Momentito...- Cancioncilla de espera.
-¿Aló?
-Hola pa!! Estoy en viña, ya llegué ¡por fiiiiiin!
-¿Dónde?
-Llegando al mall, voy en camino... y me van a asaltar, sorry, te-llamo-de-vuelta-altiro, chao-chao!!!

Crucé la calle y mientras abría el celular para llamar a mi papá me crucé con dos personajes, una señora con unos kilitos de más que pedía plata y un tipo que enrollaba un pito (creo que eso era), estaba mirando el piso y al levantar la vista veo que un señor entradito en años, bien sucio, con ropa muy gastada va derechito hacia mi y empieza a levantar un fierro, no la pensé dos veces, media vuelta y correr.

En el momento, mi intuición fue la que me dijo "él no viene a pedir monedas, las viene a conseguir a cualquier costo". Ahora, cuando las aguas del raciocinio están más tranquilas, puedo decir que el tipo bien podría haber estado haciendo cualquier otra cosa, me ha pasado antes, en la pasarela que hay entre Arlegui y 1 Norte, donde el foco siempre se apaga cuando YO paso, varias veces se me han acercado personajes de dudosa reputación que al final sólo querían plata, un cigarro, una dirección o decirme que el mundo estaba por acabarse y, en todos esos casos, mis piernas se pusieron prestas a correr, pero mi intuición me dijo "calma, sin correr, no hay peligro", tal vez este señor estaba un poco loco, un poco viejo y/o un poco drogado y por eso se acercaba a mi de esa manera... o no, así que me alegro de haber corrido, obviamente como el teléfono lo colgué mi papá quedó con el corazón en la garganta y empezó a salir de inmediato de la tienda para ir a buscarme, el problema es que él no sabía el lugar exacto donde yo estaba y más encima me dice "pero cómo se te ocurre colgar, deberías haberme dicho dónde estabas mientras corrías", bromas aparte, encuentro mucho más fácil correr con el celular en la mano, cerrado y presto a ser lanzado a la cabeza de mi agresor con la intención de dejar mis manos libres y defenderme, a relatar mi desgracia por teléfono "a ver, mira ahora te tengo que dejar porque mi asaltante me alcanzó y me está quitando las cosas, sí, sí, te llamo más rato, depende de si me van a pegar o no... nos vemos (o no), bye". Y no podemos olvidar que el manual de MI chip dice clarito "en caso de robo, remover el chip y luego entregar el aparato", lo bueno es que no me asusté para nada, me cansé un poco con la carrera, aparte que subí dos pisos a pie y crucé el mall en modo de "caminata deportiva", para llegar antes de mi papá muriese de infarto. Dentro de todo, no lo considero una mala experiencia, como mucho pintoresca y una grandiosa anécdota.

Recuerden chicos, si alguna vez los asaltan de esa manera, mántenganse tranquilos para no asustar a su agresor y traten de no hacer movimientos bruscos, luego van entregando las cosas; hay veces que hasta se puede transar "mira, te paso la plata y el celular, pero yo me quedo con la mochila, los cuadernos y los documentos, que no es gracia andar pasando en limpio después", lo digo basándome en la experiencia de mis compañeros que más de una vez fueron asaltados por otros estudiantes de liceos de al rededor, lo de la mochila va en serio, pero ojo, nada de decirles "amigo" que algunos se enojan, se devuelven y se llevan todo.

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