lunes, octubre 16, 2006

Dans le miroir

*Listening: Placebo - Johnny and Mary *
*Mood: Cold =^.^= *


------------


¿Cuántas veces hay que mirarse en el espejo para empezar a desagradarse? ¿Una vez a a la semana, al mes? ¿Y para odiarse?

No sé si me van a entender lo que estoy diciendo, es más, prácticamente no quiero que me entiendan por todo lo que conllevaría esa simple acción, sin embargo, acá voy, una vez más intentando no levantar demasiado polvo (porque todos sabemos que es una joda sacudir después).

Lo que pregunto lo hago medio en serio y medio no, con una pizca retórica si quieren (en el más puro sentido gringo, porque no tengo ni idea de como se debería decir en castellano).

Me es difícil tener que pasar por la diaria rutina de levantarse y mirarse al espejo mientras me lavo los dientes o me seco el pelo, porque cada vez que miro dentro de esa superficie mágica veo algo que no me agrada, a veces más, a veces menos. De vez en cuando hay una persona que me sonríe de vuelta, pero nunca sé si es una sonrisa de verdad o de esas que se compran por eBay, me es imposible y hasta impensable no recordar las tantas otras oportunidades que he tenido de observar a esta mágica reflexión y luego, a través de esta mega conexión sináptica, recordar lo que sucedía al rededor de esa imágen, recordar de donde vino y adonde fue. Es complicado levantarse así, es complicado empezar a funcionar por las mañanas cuando tienes tanto en mente tratando de "chaquetearte" y lo peor es que no son sólo los espejos de baño los que pueden desencadenar esta sinapsis del demonio, no, también existen para eso los cristales y superficies similares, hasta la pantalla del televisor, desde un ángulo óptimo, es capaz de gritarte fuerte y claro tu pasado y tu más probable futuro y aún peor, hay veces que las personas que te miran de frente al hablar son capaces de otorgarte una entrada liberada a la superficie mágica de la perdición; es una versión más antigua que nos agranda la nariz y nos deja los ojos lejos de toda proporción, pero allí está, presente, latente y no se irá por nada del mundo. Si es uno de esos días en que te levantaste con el pie izquierdo puedes incluso tener una imágen tuya en estéreo, una por la boca de la persona que tienes en frente y otra por sus ojos... ¿las ventanas del alma? ¡patrañas!

Es bien sabido, o al menos eso creo, que siempre he tenido problemillas con los patrones, con las secuencias, con ciertos colores y bueno, con muchas otras cosas más, sin embargo son lejos estos reflejos metafísico-existenciales los que peor me caen y, de paso, me hacen preguntar a cuantos de ustedes también les sucede. ¿Cuántos de ustedes sienten la imperiosa necesidad de mirar el suelo y/o evitar pisar las líneas de la acera, a pasar por el horrible bochorno de verse reflejados en las vitrinas del mall? ¿A cuántos de ustedes su reflejo les atormenta desde su mágica posición en la pared, como un inverso proporcional, un recíproco de ustedes mismos?

¿neib oev em? ,neib yotse euq enopus eS

------------

No hay comentarios.: