sábado, septiembre 23, 2006

OK, lo admito, soy alérgica al trabajo

*Listening: Placebo - Special Needs *
*Mood: Sick, nothing new here *


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No, en realidad soy alérgica a seguir a las masas y trabajar es casi como seguir a las masas.

Desde ya les advierto, si no quieren enojarse conmigo, ni arrugar la frente de manera odiosa, no sigan leyendo, porque lo que estoy a punto de escribir -y ustedes de leer-, es una de esas grandiosas ideas que se me vienen a la cabeza de la nada y comienzan a agrandarse y agrandarse hasta que explotan y deben ser escritas o eliminadas, pero como mi cerebro no conoce el termino "papelera de reciclaje", voilà, son escritas.


Terminadas las advertencias, continuemos.

Trabajar es casi como seguir a las masas. Me tocó la difícil tarea (a mi y a unos tantos millones más), de vivir en un mundo que está basado en nuestras falencias. En el colegio tenía que jugar con los otros niños y participar en clases, tenía que querer hacer algún deporte, ir a fiestas y hablar de chicos, tenía que saber "pelar" a la gente y ser cínica, tenía que aguantarme todas las cabezas de pescado que dicen los profesores sólo porque eran la "autoridad" del lugar y más encima acordar con ellos. Tenía que *querer* hacer mis tareas y leer los libros asignados y, como si todo eso fuese poco, tenía que aprender todo esto por el bien de mi futuro. Aclaremos algo de inmediato, todas esta exigencias fueron cambiando con el tiempo y mis falencias también; si bien algunas las pude transar, otras, hasta el día de hoy, son abismantes y hasta un poco entretenidas, aunque claro, sólo a mi me entretienen.

Probablemente mi mayor carencia es la de no pensar en el futuro, no porque nunca me fuese a llegar, si no que simplemente no me importa, nunca me ha importado y si alguna vez demuestro lo contrario no es tanto por mi, como por los que necesitan escuchar que "sí, me importa", eso sí, hablemos de futuro como algo de más de 366 días, lo que pase en los 365 previos me intriga más que otra cosa.

Mi segunda mayor carencia es el interés común con la gente de mi edad, perdón, la falta de intereses en común. No sé si no lo han notado, pero me es impensable y hasta tortuoso llevarme con gente de mi edad, y hablemos específicamente de edad corpórea. Me aburro, divago, me los imagino con las patitas en aceite, etc. Asumo que ya comprenden la idea. Por ende pedirme que me llevara con mis compañeros y hablaramos las mismas cosas... creo que terrible, como concepto, palabra e imagen, es lo único que se me viene a la mente. Pero, por favor, no se ofendan, siempre han habido excepciones y en este caso también las hubieron, gracias a alguna deidad piadosa, simpre las habrán.

De mi segunda carencia se puede deducir una tercera. ¡BINGO!. Si no me interesa lo que hablan los de mi edad, mucho menos me interesa lo que los adultos creen me debería interesar. Espérense sentaditos que voy a dar un respingo de emoción al escuchar la palabra "carrete", como mucho va a ser un salto de dolor, si es que lo que ven en cambio no es mi cara de tres metros y una llamarada de fuego gigante elevándose a mis espaldas. ¿Necesito seguir?, quiero, pero vamos, yo sé que entienden la idea. En una comunidad que tiene poca tolerancia para los comportamientos "extraños" y ajenos a la norma, yo no era freak yo era super freak.

Hagamos un descanso. Los que han llegado hasta acá ya podrán haber notado que mi trauma escolar es profundo y muy bien enraizado, después de todo fueron 12 años de martirio ordalía, que no se van a borrar de la noche a la mañana ni van a evolucionar en algo más grandioso que un escritor de blogs sarcástico, irónico y de franqueza brutal. Prosigamos.


Carencias. Me queda un poco que decir sobre ellas. Mis carencias, o falencias, como elijan llamarlas, son pocas, pero poderosas, e, insisto, son como un 10 en una partida de rol tratando de decidir cuanto tiempo dura el letargo. ¿Una referencia muy rebuscada?; 1 significa que puedes seguir jugando, eventualmente; un diez es un disparo a la cabeza y después ser cortado en trocitos, alimentar a los cerdos con los susodichos, luego matar a los cerdos y lanzarlos al vacío. ¿Más claro? ¿No? Una vez más, mis carencias son como sacarse la lotería, pero en negativo, en vez de ganar, quedas debiendo. Y todo esto, en un mundo que está basado en lo que me falta, en lo que no tengo y en lo que ya no va a crecer, es poco. Carencias, malditas carencias.

Sin embargo, tengo una falencia, que es la madre de las carencias y el hijo bastardo de la privación. Y esa falencia, consiste en que no me gusta ir con las masas, que no me gusta comportarme como una "obediente" oveja del rebaño; me gusta pensar por mi misma, gracias. Y esa es lejos la peor bendición y la más tierna maldición. Que no me guste hacer lo que el resto hace *sólo* porque lo están haciendo todos implica, en pocas palabras, que si al ídolo de turno se le ocurre tirarse de un precipio yo no voy a ser de los fans que lo imiten en su carrera contra el destino. Significa que mientras todos se estaban aprendiendo las coreografías de Axe Bahía yo estaba haciendo otra cosa que me hiciera sentir más llena y a gusto conmigo misma. Lamentablemente, también significa que mientras todos hablaban de Axe Bahía y hacían sonrientes sus coreografías, yo estaba probablemente leyendo un libro o programando esta página; también significa que cuando el resto se metía en problemas y se tiraba de precipicios pasaban por "esos pobres niños adolescentes", yo, en cambio, me llevaba los retos; los típicos "tú puedes más, tú eres mejor, tú eres especial". ¿Van comprendiendo porque odio que me digan que soy especial?

Todo lo que recuerdo de mi me hace pensar que mi vida ha sido una eterna contradicción. Duermo cuando hay que estar despierto, me río cuando hay que estar serio, hablo cuando se supone deberíamos estar en silencio, como cuando no debería tener hambre y no quiero comer a las horas que todo el resto sufre de una terrible fatiga.

Contradicción.

Contradicción=Carencia
Carencia=Anomalía
Anomalía=Freak
Freak=Peligroso + indeseable + "cuidado que se contagia"

Otro descanso, reflexionemos. Tómense su tiempo en digerir, yo sé que cuesta.

(Me siento como haciendo estaciones del vía crucis, pero en un estado menos divino)

Respiren hondo.

Y allá vamos


Mientras todos bailaban Axe Bahía, escuchaban Reggeaton, discutían la cachetada de X personaje a X persona de la farándula, yo estaba con mis teorías existenciales tratando de averiguar qué es lo que tiene tan de fantástico el mundo que todos se quedan en él. Error garrafal. Descubrí que la mayoría lo sobre-explota y le importa un bledo si es que en 300 años más la situación va a ser insostenible, ellos no estarán aquí para sufrirlo. Descubrí también que la gente es en un 90% miserable, hacen trabajos que no le gustan porque "es lo que hay", viven en casas que no les agradan porque "así es la vida" y viven preocupados de lo que el otro tiene y el otro hace porque... ¡demonios, para eso nunca he encontrado un porqué!. Descubrí también que la sociedad, que es un 90% miserable, se llena de frases clichés y conformistas para justificar lo que les molesta. Eso o le echan la culpa al empedrado.

Trabajar, estudiar, dormir en los horarios adecuados, etc, es como decir que sí a esta sociedad suciedad de mierda con la que nadie está conforme y que nadie hace algo para mejorar, porque "es la vida que nos tocó vivir no más". Perdónenme si no quiero crecer y tener una vida miserable para ser normal, perdónenme que no quiera pertenecer a la sociedad, perdónenme que tenga que ser tan rebelde, perdónenme todas mis carencias y falencias, faltas y privaciones; es que yo quiero algo mejor para mi que llegar a casa los viernes por la noche y ahogar mis frustraciones y pesares en conversaciones sin ton ni son, que no llegan a ningún lado y que carecen de sentido del humor. Me rehuso terminantemente a caer en este espiral de decadencia al que uds, autómatas, se atreven a llamar "normalidad".

Y todo esto, lo digo con todo mi cariño y amor.

Comentarios respetuosos siempre bienvenidos.

Atte.,
Narcoleptic_ll

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