martes, agosto 01, 2006

No, pero en serio, a quién le importa...

*Listening: Alexander OST - Across the mountains*
*Mood: Stil sick =_= *


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Vengo a darme una vueltecita para hacer lo que mejor hago, quejarme, no me pregunten de qué, porque eso ni siquiera yo lo sé, simplemente tengo ganas de rantear sobre todo un poco, estoy tan aburrida y tan melancólica que me estoy empezando a poner un pelín irritable... ok, más que un poco, bastante.

Pero ahora que he terminado con el primer párrafo no sé de que quejarme, me demoré mucho entre loggearme a Blogger y empezar a tipear así que ahora no tengo ganas de quejarme, bueno sí, pero como que la inspiración no llega de ningún lado, supongo que me puedo quejar de mi misma o de mi estúpida inhabilidad de tocar la guitarra decentemente, o de que mis malditas cuerdas vocales amenazan con dejar de funcionar en cualquier instante, o tal vez podría hacer una tormenta en un vaso de agua por esta extraña enfermedad que me ha aquejado las últimas 3 semanas, ¿qué tipo de infección indecorosa e innombrable se ha alojado en mis inexistentes amígdalas? Nadie lo sabe, ni el otorrinolaringólogo y eso ya es grave. Llevo hartos días con antibióticos y sus efectos secundarios me están hartando, o sea, está bien que las pastillas sean fuertes, pero no tiene porqué quedar todo impregnado con ese endemoniado olor a químico de laboratorio barato, es más, ya estoy hasta dejando de comerme las uñas y de mordisquear mis dedos con furia a causa de esto, porque, creánme en esto, no es agradable meterse el dedo en la boca y obtener un gusto amargamente químico, y la garganta sigue muriendo, bueno... no, no realmente, está más bien estancada en un eterno segundo de dolor y enfermedad. Mi estómago no está en mejor estado, todo me cae mal, me mareo con facilidad debido al cansancio y ¡puaj! ¡todo mal! Y no permitan empezar una diatriba en contra de algunos personajes de mi familia, a veces me pregunto si todo esto no es una cosa genética, si no será la falta de algún ácido o péptido la que los hace actuar así, pero ¡qué va! si a nadie le interesa, ni a mi me interesa, lo único que me importa a estas alturas es dejar de sentirme como una cápsula andante y dejar de ver puntitos de colores por las noches en vez de dormir.

¿Noticias? ¿Honestamente, alguien quiere noticias? O nos leemos los unos a los otros por condescendencia y amistad que a la larga provoca una cierta concatenación de sucesos que liberan péptidos a los que nos hacemos adictos y terminamos por leer las mismas porquerías cada vez que tenemos tiempo; pues estas acciones siempre terminan liberando esos péptidos tan apreciados y necesitados. De ser así, se explicaría fácilmente mi más reciente obsesión: "Alejandro Magno", para los que no lo recordaban -aunque como no, si se lo he dicho a todo el mundo con la esperanza de que alguien quiera hablar de él y discutir conmigo un rato el asunto, supongo que mostrar interés por un tipo que ahora está muerto ya no es tierno ni aplaudible, no que necesite los aplausos, pero de vez en cuando me dan fuerzas para seguir moviéndome en esta dulce fachada de control y equilibrio-, entonces, para no seguir por estas tangentes sin sentido, Megas Alexandros y péptidos, si esta teoría es cierta entonces mi adicción no es buscar y buscar más información, es la sensación que produce, sin embargo como cada vez se liberan más y más neurotransmisores de la misma clase, las células se hacen resistentes a éstas y el high no es suficiente con la misma dosis de la vez anterior, ahora debo buscar más y más. Pero obvio, es más fácil decir "hey, soy adicto a la heroína" que decir "soy adicto a los péptidos que la heroína libera en mi sistema", pues de ser así entonces no necesitarías heroína para drogarte, bastaría con un poco de poder mental y voluntad de hierro para dejar que esa misma cadena de péptidos se liberaran y te elevaran de tu mísera pseudo-adicción a la heroína.

Y de qué estaba hablando antes, ah sí, de leernos por condescendencia, yo creo que nos sucede a todos más de alguna vez en la vida, pero vamos, que la amistad requiere sacrificios como todas las relaciones interpersonales que existen en este (pinche) mundo. ¿Pinche? Sí bastante, es un mundo bien pinche cuando un nene de 2 años y medios recibe un balazo en la cara porque los adultos se estaban comportando como cerdos avaros y decidieron arreglar las cuentas a balazos. Cada día que pasa siento que en vez de evolucionar, estamos haciendo todo lo contrario, pronto van a empezar a nacer monos y delfines de madres humanas y las casas y condominios serán vigiladas por guardias de seguridad armados hasta los dientes en altas torres cercadas por alambres de púa. Mas, no teman queridos amigos y visitantes perdidos, con suerte moriremos antes, el mundo que estamos construyendo es sólo un legado para nuestros hijos y nietos que aún no han nacido, o que ya están aquí y miran con horror como la humanidad se autodestruye en una frenética carrera de poder. Alguien alguna vez dijo por ahí, el capitalismo es tan ambicioso que vendería a sus captores la soga para que lo colgaran.

Así que ya saben, se abren las apuestas, la primera es adivinar cuanto se va a demorar la humanidad en agotar los recursos de este planeta y llorar al cielo de palmas extendidas por un poco de piedad, porque de las deidades nos acordamos siempre que las cosas van mal ¿o no?. Abro las apuestas con 50 años para que se acaben los combustibles, 100 para que el agua deje de ser potable y 150 para que el calentamiento global termine de derretir los polos, si pierdo les entrego mi alma y mi imaginación, si gano... ¡ja! si gano tendré la suerte de no estar viva para ese entonces.

Y termino con estas sabias palabras de las que nunca me terminaré de aburrir "Alea jacta est" (vamos sean curiosos alguna vez en su existencia y búsquenlo uds mismos en la internet).

Me despido. Cambio y fuera.

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