sábado, junio 24, 2006

Chinese dreams

*Listening: A perfect cirlce - Counting bodies like sheep to the rhytm of the war drums *
*Mood: Confused @_@ *


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Tenía que venir acá y escribir mi sueño, si no, lo olvidaré para siempre y nada bueno puede salir de eso.

Éramos casi 50 a la mesa, al más puro estilo té club. Mi mamá estaba a mi lado izquierdo y a su lado izquierdo la cabecera de la mesa, en la otra cabecera un árabe de bigotes largos a lo más Gengis Khan que con sonrisa afable nos invitaba a todos a comer, en frente mío un Coreano me explicaba en francés fluído porque la comida que tenía en las manos era de guerra, al parecer el similar con una estaca debía darle valor a los soldados y las altas concentraciones de pimienta y ají les avivaban el espirítu. Al principio al tipo no le entendía nada de nada y con un poco de esfuerzo le dije: Je ne comprais pas, je ne parle pas française!. El Coreano rió de buena gana y, más lento, me repitió toda la historia. En el sueño yo hablaba 4 idiomas; ruso, francés, inglés y chino cantonés. Mi mamá hablaba castellano, hebreo y muy poco inglés. En general todos en la mesa hablábamos más de un idioma y entre jerigonzas de lenguas mezcladas nos entendíamos y muy bien por lo demás.

La comida en la mesa era exquisita y exótica. Los platos abundaban y todos picoteábamos con nuestros palillos chinos, los garzones pasaban a cada rato y zumbaban como abejas con lo rápidos que eran. Mucha comida oriental y muy picante, otras dulces y salsas deliciosas, los platos nunca se alcanzaban a vaciar pues los cambiaban constantemente con los más variados manjares, era comida de reyes.

En algún momento me di vuelta y dejé los utensilios de comida sobre la mesa y al regresar para tomarlos ya no estaban y la chica a mi lado derecho se reía haciendo moviendo los palitos en su mano, cuando le pregunté si esos eran los míos, entre risas casi burlonas me respondió que no. Y tuve que partir hasta el otro extremo de la mesa a buscar otros, mientras rastrojeaba por ahí alguien me alcanzó los únicos que quedaban en un tarrito y me dijo en un perfecto inglés "Estos son los tuyos" y los afianzó entre mis manos con una sonrisa afable. Los palillos eran preciosos, de caoba, barnizados con alguna sustancia claramente superior. Uno de ellos tenía la parte de atrás con finos toques de oro y el otro con platino y una piedra preciosa.

Volví a mi asiento y traté de seguir comiendo, pero los platos pasaban tan rápido y la conversa no disminuía, me encontraba con tantas nuevas palabras que estaba vuelta loca de felicidad entre todo este murmullo.

Habían como 5 garrafas de algún metal en la mesa, nadie las levantaba, en realidad hacían caso omiso de ellas y los garzones las llenaban una y otra vez con algo parecido al vino, yo sabía que no era vino, pero no sé que era en realidad. Y cada vez que las llenaban, los vasos de los comensales también se llenaban de este líquido que bebían tan a gusto. Y las conversaciones en todos los idiomas que se puedan imaginar seguían como si nada, como si esto fuese lo más normal del mundo y francamente, para mi también lo era.

De pronto se llenó de meseros que retiraban los platos rápidamente, algunos aún sin ser tocados ni probados y yo con una expresión que claramente decía "hey, aún no he comido, no estoy satisfecha", en eso alguien me ofrece choclo, que claramente ha estado en contacto con tomate y yo, muy educadamente, digo que no quiero, pues el tomate me hace mal y sin más, se va el último plato de la mesa. El Coreano, entre susurros me explica, en su francés coquetón, que para la última parte de la ceremonia no deben haber alimentos sobre la mesa. Me miro la mano derecha y veo que todavía tengo los palillos chinos entre los dedos y están brillando más que nunca.

Por detrás de la cabecera principal, la más cercana a la puerta, empieza a aparecer una procesión de chinitos con trenza imperial hasta la rodilla y una túnica llena de dragones y cuando la procesión pasa por mi lado de uno en uno van descubriendo un dragón escondido en la pechera interior de la túnica, me lo muestran, hacen una reverencia con su cabeza y siguen caminando. Cuando todos han tomado sus posiciones elevan una plegaria en chino mandarín y los escasos objetos que aun están sobre la mesa se empiezan a elevar y mis palillos se hacen muy pesados, pero no los suelto y brillan y brillan, de repente, se abren las puertas de salón de par en par y una brisa gélida entra y las luces se apagan, todos nos sumimos en la más horrible confusión y escucho pasos nuevos que atacan a los chinitos celestiales y estos gritan órdenes de guerra y demases, al otro lado de la mesa veo que unos palillos brillan con casi la misma intensidad que los míos, pero éstos son distintos, sin embargo el instinto de sobrevivencia puede más y me tiro bajo a la mesa a donde a gatas llego hasta la puerta de salida y de ahí todo se vuelve aún más surreal.

A la salida está llenó de tipos vestidos con la moda de los '80 y entre ellos Michael Jackson, al más puro estilo de thriller y les están sacando la mugre a todos los que están logrando escapar del salón de eventos. Me escabullo entre la confusión y me doy cuenta de que estoy a "una quebrada" de la casa de mi abuela , voy corriendo, con los palillos todavía en mi mano y me saco la cresta y medio, me había tropezado y con la caída, un hallázgo, un ratón tamaño familiar me saludo y me pregunta por una laucha que anda buscando y que de cada cuando en cuando pasa como tal Speedy Gonzalez por en frente de él. Después del shock inicial, aunque no me da asco ni repulsión, una niña aparece y me agarra del brazo y me lleva a un ascensor que, según ella, me llevará más rápido a la casa de mi abuela, la verdad es que ahora estoy a tres cerros y una quebrada de su casa y a penas estoy dentro del ascensor, despierto.

Llevo casi 30 minutos buscando significados para esto, pues algo me dice que es importante. Aunque me parece que sería mejor llevar esto donde profesionales, ya veremos, depende de lo que sueñe mañana.

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