miércoles, noviembre 23, 2005

Crónicas santiaguinas

*Listening: Placebo - This picture *
*Mood: Tired, sored throat *


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Volví, y volví enferma.

Volví enferma de los nervios con todo el jaleo que significa Santiasco, volví con mis pseudo amígdalas inflamadas, volví escupiendo sangre, volví cansada; pero, para que estamos con cosas, la pasé bien y lo haría de nuevo.

Al final no me encontré con Rafa, sospecho que estuvo en el concierto de Lucybell y me dejó de lado. Pero eso no significa que me haya sentado a esperar una (effing) llamada, todo lo contrario; el sábado, Manu, la Sole y yo salimos, anduvimos en metro, caminamos, dejamos las patas y el buche, recorrimos el persa Bío-Bío en busca de antigüedades, sacamos tinteros, buscamos una ampolleta para la retroproyectora de la Sole, vimos libros, ¡demonios, compramos libros!, "Eloise en Moscú" se vino a casa conmigo y ahora se está enderezando debajo de unos cuantos diccionarios, hay que darle un baño y estamos listos para comenzar la aventura de la lectura.

Conocí el Parque Arauco, vi una completa invasión de coreanos, la gran mayoría probándose lentes y llevándolos por media docena, "a precio de huevo", pasé por la librereía "Antártica" y me enamoré de una edición de "El principito" encuadernada en una imitación de cuero verde como con acabados en color negro y letras doradas, era bilingüe (español-inglés -aunque hubiera sido mejor español-francés-) y tenía unas cuantas ilustraciones, de lujo. Después me encontré con "Mi primer libro de ópera" y quise que fuera MI primer libro de ópera. Cada uno estaba al rededor de los 17 mil pesos. Ya viene navidad ¿quién se ofrece?.

El lunes me junté con mi viejo padre y lo obligué a cargar con mi bolso -que, dentro de todo iba aún más pesado que antes gracias al nuevo libro, la almohada que me regalaron y la camisa que le robé a la Sole-, me malcrió bastante, partió con mote con huesillo, le siguió un helado y luego el almuerzo y 30 minutos en un cyber. Pasé por el correo central y la catedral, desde allí -el correo- mandé dos cartas; una para mi y otra para Manu, espero ansiosa a que lleguen. También espero no haberme equivocado en la dirección. El establecimiento es hermoso, todo de blanco, muy brillante (muy caluroso), es enorme, inmaculado, imponente, grandioso... fantabuloso, hasta hipnotizador. Y qué decir de la catedral, aun cuando me asustó hasta la médula, por lo oscura y tétrica, me encantó, siempre que jugabamos rol y había una iglesia involucrada me imaginaba algo como eso. Super entretenido el viaje, me dejó feliz; la próxima vez, eso sí, le avisaré a mi papá con más tiempo.

Padre: no te molestes, fue una cosa del momento, no lo pensé hasta que ya era domingo o sábado o no sé, el punto es que salimos, la pasamos bien, regaloneamos y todo el restaurante sabe que nos reímos. =)

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