viernes, septiembre 30, 2005

De pulseras mágicas y TVs voladoras.

*Listening: Björk - Human Behavior *
*Mood: Sleepy with headaches *


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Esta semana ha sido especialmente extraña, aunque a estas alturas eso ya no me impresiona, la resurrección de mi pulsera fue genial, mejor que la de Lázaro.

Acostadita de lado, entre las plantas de una repisa en el patio trasero de la casa de Manu, yo juraba que ya no volvías, que te habías ido en la micro sin pasaje de vuelta, que alegría tenerte en mi muñeca de nuevo, que alegría saber que vas a seguir estando allí como lo has hecho por 15 meses hasta ahora. Eso fue el Martes.

El miércoles mi mamá pintaba el living como a las 8 PM y luego empezaba a pintar la terraza y yo detrás pintando también, de alguna manera me terminé comprometiéndo para pintar el resto la mañana siguiente y así llegamos al jueves; se suponía que me iba a levantar temprano para seguir pintando, pero la modorra me la ganó así que decidí levantarme a las 8:30 en vez de las 8:00, en eso, como a las 7:45 suena mi celular gritándome que saliera de la cama de una buena vez y me fuera a pintar, pero no lo pesqué y lo apagué, intentando conciliar el sueño una vez más, mi TV ya se encargaría de despertarme a las 8:30, pero en esos 45 minutos algo extraño sucedió y lo único que puedo recordar a ciencia cierta es a la Yuki (mi gata), escarbando entre mis cartulinas, al lado de la guitarra, levantando polvo y mugres varias, cada cierto tiempo yo le gritaba "¡¡YUKI!!" y ella de manera automática se daba media vuelta y se iba a maullar por la casa, en una de esas se puso especialmente molestosa y sentía como arañaba una de mis cajas con sus patas me doy media vuelta con determinación, los ojos inyectados en sangre por el sueño y veo que mi gata salta, la TV se prender y luego se apaga, me sobrevuela un gorrión a toda máquina y se tira en picada, la Televisión comienza a caer en cámara lenta derechito al suelo, mis huesos crujen mientras se mueven desde mi cama hasta la cómoda, que es donde está la tele para agarrarla casi en el aire, a la hora que hubiera estado cayendo con todo su peso, no la atrapo y el pájaro perseguido por la Yuki se tiraba en picada a las ventanas cerradas, luego el silencio, un maullido perdido entre la confusión muda y las persianas de la pieza del computador sufren a causa de las garras de la gata. Me demoré fácilmente medio minuto en comprender lo que sucedía y como 2 horas lograr que el pobre gorrión saliera de la casa, pero todo bien y la terraza ya está casi terminada, me faltan algunos detallitos y puedo comenzar a celebrar. Hoy es viernes y sólo Dios (si es que hay un Dios), sabe lo que me depara; en lo que a mi respecta esta ha sido una semana digna de la familia Addams.

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