miércoles, febrero 23, 2005

De shopping

*Listening: Miyavi - Pop is Dead *
*Mood: Tired, anxious, worried, cry baby, sleepy *


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Es uno de esos días en lo que no importa que pase todo se ve mal igual. Y sí, este es uno de esos temas superficiales que a todos tanto nos encantan y cautivan. -_-

Poco falta para mi cumpleaños y hoy día salí con mi abuela y Manuel a hacer las compras de rigor, en pocas palabras el mismo suplicio de siempre, ir a buscar “algo” de ropa a tiendas apestadas de gente corriendo, empujando y atropellando, un lugar de chicas flacas y todas rubias, pero ojo, de distintos tonos; un lugar demasiado bullicioso, demasiado impersonal, demasiado igual, no sé si será idéntico para el resto (lo dudo), para mi todas las tiendas tienen como base la misma ropa, varían los precios y la atención al cliente, aunque por lo general para mi suele ser bastante pareja: una mirada de arriba a abajo, de esas que sientes como los ojos te recorren con rabia, el buenas tardes o buenos días desaparece del vocabulario del que me escudriña con una mueca de casi asco y me ladra un “qué quiere”, de ahí en adelante todo va peor, porque la ropa que a mi me gusta sólo existe en tallas XXXS y yo como soy de cuerpo normal, sin sobredosis de “chiquitolina” ni mucho menos “raquitinia”, mis tallas son enooooooooooooooormes y para peor NO me gusta la ropa apretada, porque siento que me sofoco y pucha que sería estúpido de mi parte comprar ropa que me sofoque y me haga más complicada la existencia cuando la tipa que está haciendo un burdo intento de vendérmela ya me está amargando bastante el día. Después del primer forcejeo con el vendedor (aunque no todos son iguales), me toca elegir entre lo que queda, después, como a mi no me toca pagar el trámite se hace más liviano, aunque en esta parte del partido mis nervios están de punta con la música a todo volumen de fondo, y para más, el sujeto de las ofertas que se esmera en gritar por sobre la melodía, aunque no sea necesario porque, claro, tiene un micrófono. ¿Qué pasó con esa música de fondo de antes, esa que yo conocía por “ambiental”, esa que me dejaba escuchar mis pensamientos? .

Después de todas las vueltas que me doy para buscar algo de mi agrado, salgo con la cabeza a todo ritmo, las neuronas apretujadas en una masa electrizante vulgarmente conocida como migraña, la clara sensación de que o la ropa la están haciendo pre-encogida para ahorrarle el trabajo a la nana de turno o bien me estoy comiendo mis espinacas y Gulliver es meramente un aficionado a mi lado y lo peor de todo, no con un objeto de mi agrado que satisface mis necesidades, si no más bien, con la primera porquería que vi y calculé podría satisfacer al menos una de mis necesidades: ¡salir cuanto antes!.

Para mucha gente irse de “shopping” es lo más “cool”, lo “top”, lo mejor de lo mejor... “quéricoquebuenaonda”, para mi, es una tortura, es un constante recordatorio que me visto distinto a la gran mayoría y que por ende encontrar algo que me guste es complicado, es una prueba infalible de que a la vista de muchos soy algo desagradable y que por mucho que tenga la buena voluntad de salir a buscar y encontrar y de qué por mucho que vaya a lugares recónditos, perdidos en las vueltas de un antiguo caracol, con la mente muy abierta para no criticar todo a la primera, mis experiencias tratando de comprar la ropa que YO quiero han sido tan espantosas y “tiradas de las mechas” que esto es casi un trauma (perdón, dije ¿Casi?). Aunque por lo menos ahora tengo mayor libertad de elección, recuerdo como antes me decían “elige” y si no me gustaba la polerita de moda o el pantaloncito de cotelé ultra fashion, se armaba el bochinche y me achacaban harta ropa que no quería, que no usaba y que sólo verla me producía asco. Todavía se arma la rosca porque no comparto el “buen gusto” de muchos, pero son más suaves, ya no me achacan con ropa que no quiero, y si lo hacen ya entendí que después de un mes, todo eso es vendible, el asco todavía no se va del todo, pero por lo menos si me quedo con un nudo en la garganta ya no es por bochinche. <-- Esta soy yo tratando de ver el lado positivo =) ¿Se nota?

La parte patética de todo esto es que todo lo que obtuve fue un pantalón que honestamente no me gustaba, pero en la desesperación fue lo mejor que pude conseguir y lo que es aún más patético es que esto de salir exclusivamente a comprar ropa sea realmente una experiencia traumante y tenga que escribir sobre ella para sentirme un poco mejor. Si conocen a alguien que odie tanto el acto de comprar ropa para si mismo, no dude en contactarse conmigo, con dos esto ya es un club, lo prometo.

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