domingo, agosto 08, 2004

:: COF COF ::

*Listening: Nothing... any loud or not so loud music will blow mi brain *
*Mood: Sick =_= *

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A ver.. como poner esto delicadamente... ¡¡ESTOY HASTA LAS @#$%"/&$% DE ESTAR EN CAMA!! Lo han logrado, me siento asqueada de mi propia pieza ¿Felices? Hasta donde yo sé, que conste que tengo fuentes confiables, la pieza de un adolescente es su verdadera casa, no tiene porque gustarte el resto de la "casa", siempre y cuando estés a gusto con tu pieza... pues bien, entre el resfrío y otras razones lo han logrado, detesto mi pieza. En unas cuantas noches de delirante insomnio he llegado a odiar mi pieza. La "guarda" (no sé realmente como se llaman, son esas huinchas que se ponen sobre el papel decomural con motivos a tono con el papel), una verde con flores y otras boludeces que puso mi madre a la fuerza, se deformó ante mis ojos hasta formar un dragón verde que lanzaba flores de fuego por la nariz y lentamente devoró mi poster de "KURT COBAIN", ahora entiendo porque se caía a cada rato, quería escapar del dragon. Las estrellas fluorescentes del techo se formaron una a una para escribirme de todo, no repetiré ni media palabra de lo dicho, tal vez en otra ocasión, en un lugar menos... etto.. público??. Por último, cuando creí que la falta de sueño no podría jugar más con mi mente, me encontré con que mi pieza no contenta con destruir mis cosas e insultarme, ahora se había convertido en una suerte de "Carrusel" y daba vueltas y vueltas y más vueltas... Afligida, mareada, asqueada, me tiré en mi cama y me "ancleé" al suelo :: Si.. es denigrante lo que te puede hacer un resfrío:: Así que, como decía, saqué un pie debidamente forrado en ropajes de procedencia "ovejuna" y delicadamente lo apoyé en el suelo. ¡¡Pero que fastidio fue averiguar que eso no servía para hacer que las paredes dejasen de danzar!! Ni modo, me aventuré a la jungla del pasillo y me llevé a todas las tropas a la cocina, por una última taza de café con leche... y que decepción me llevé al notar que en verdad era la última porción de cafeían en toda la casa. Arruinada, con el rabo entre las piernas me paseé disfrazada entre las tropas enemigas, desde prudente distancia observé el equipo de música, tal vez SILVERCHAIR me haría sentir mejor, naaah!! que va!! Para que arriesgar esa insólita soledad por un poco de música. Seguí vagando entre los cientos de heridos y una felino de ojos amarillos captó mi atención, en el umbral de una ventana esperaba, paciente, a que el centinela notara su presencia y le diera información a cambio de comida, si, era un espía. Rápida como el viento corrí para observar la cara del intrépido amigo. Mas, la expedición no llegó lejos, el enemigo, que una vez dormido había roncado y revelado en sueños su afinidad por [censurado], ahora se erguía frente a mi con sus 180 cms de mole que era para preguntar "¿Qué haces aquí?". Temerosa recorrí el lugar en busca de armas, sin embargo, la única que me sacaría de allí sería una respuesta inteligente, certera, astuta. "Vengo a abrirle al Gato, debe tener hambre" dije sin más. Mi corazón latía a mil, incluso llegué a extrañar el carrusel de antaño. El centinela un poco desconfiado miró de reojo a la ventana y el felino atigrado le hizo una reverencia desconfiada. Pronto me marché de allí. Rumbo desconocido, simplemente quería encontrar mis tropas y volver al lado del tablero que por derecho nos correspondía. Y así, una aventura tras otra pasé mis noches. De campamento en campamento, en una constante búsqueda de alimentos, abrigo y por sobre todas las cosas... la cura del resfrío.

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